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Fotografías

Cultura - Patri Díez - Lunes, 6 de Agosto de 2018
Crónica muy especial, en la que las imágenes también hablan, sobre el espectáculo Flamencolorquiano, la propuesta del Ballet Flamenco de Andalucía para el ya consolidado ciclo Lorca y Granada en los Jardines del Generalife. Texto: Patri Díez. Fotografías: Pepe Torres.
Pepe Torres

Este año, el espectáculo Lorca y Granada en los jardines del Generalife, se llama FLAMENCOLORQUIANO, aunque en el folleto ya advierten al público de que verán una sucesión de estampas coreográficas, musicales y escénicas. Lorca ya decía que la eternidad de un poema radicaba en la calidad de sus imágenes, y no son pocas, aparte de sus propios poemas, las referencias que hace Federico a las improntas visuales. Una podría sentir el síndrome de stendahl ante el encuadre del escenario del Generalife, y más sin poder ignorar, de izquierda a derecha, el arco que va dibujando la luna de sangre en el fuera de campo. El marco, sostén de las imágenes, está custodiado por los interminables cipreses. Largas verticales que nos acercan a otra imagen, la de Poeta en Nueva York, allí, García Lorca lo tenía claro: “mi traje de marinero no estaba empapado en el aceite de las ballenas pero tenía la eternidad vulnerable de las fotografías”. 

 

 

 

 

FLAMENCOLORQUIANO es una idea original de Valeriano Paños y Rafael Estévez, con la colaboración coreográfica, musical y escénica de Juan Kruz Díaz de Garaio Esnaola, música original de Jesús Guerrero, la cantaora invitada María Terremoto y la colaboración especial de Arcángel. Una puesta en escena protagonizada por el Instituto Andaluz del Flamenco, Ballet Flamenco de Andalucía.

Cada noche, a las 22:00, del 19 de julio al 1 de septiembre en los Jardines del Generalife.