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Réplica al señor Pozo, opinador sobre la Fosa de Alfacar

Cartas al director - Miguel Caballero - Sábado, 1 de Abril de 2017
Ante la reciente presentación, por parte del equipo actuante, del informe provisional final sobre las actuaciones encaminadas a la localización de una fosa de la guerra civil, llevadas a cabo en la zona denominada catastralmente Peñón Colorado o Almegijar en los llamados Llanos de Corbera en el término de Alfacar y ante las críticas infundadas y opiniones del señor Pozo que intenta pasar por erudito en el tema de investigación lorquiano, y que solamente ha leído la prolija bibliografía, unas veces acertada y en la mayoría de los casos desacertada, que no ha pisado muchos archivos en su vida, que ve entre los renglones - a modo de revelación celestial- , de esos libros la solución al último enigma lorquiano, que reconoce no haber leído el informe completo y aun así se atreve a opinar sobre él mismo en un ánimo colmado de impaciencia para intentar desprestigiar lo antes posible y sin pérdida de tiempo. Supuesto investigador cuyo mérito único es criticar el trabajo de otros trabajadores de la investigación de manera callada a base muchas horas en los distintos archivos de este país, con lo que ello conlleva de kilómetros y tiempo en la revisión de miles de documentos con sus ácaros incluidos, que sirven para avanzar despacio pero de manera rigurosa al esclarecimiento de hechos ocurridos hace ochenta años. Que manipula el trabajo publicado por otros, a base de corta pegas de esos trabajos, que por sí solos constituyen un todo, cogiendo de cada uno de esos trabajos lo que le viene bien y en gana, manipulándolos y adaptándolo a lo que él cree y estirándolos como un chicle para acomodarlo a sus elucubraciones. A eso se llama falsear la historia de una manera burda sin rigor y carente de trabajo, este señor es comparable con el mal estudiante, que recurre a aquella famosa página web, llamada El Rincón del Vago para realizar sus trabajos. 
 
Más adelante daré algún ejemplo de cómo interpreta el señor Pozo a su antojo los trabajos de los investigadores. Estas líneas son para replicar lo expresado que el pasado 17 de febrero escribió en el diario El Independiente de Granada, en el que reconoce su labor en la investigación lorquiana en el ”haber leído algo sobre su trágico final” y se “ha atrevido a publicar sobre su muerte y lugar de enterramiento”, magnificas referencias crediticias para intentar desacreditar el trabajo serio y riguroso de otros. Ese atrevimiento suele ir acompañado de otra palabra en un viejo refrán español, que por respeto a este señor no reproduzco.
En primer lugar las tan cacareadas coordenadas, que durante muchos años lleva anunciando sobre la ubicación de la fosa frente al cortijo de los Pepinos, son una falsedad de toda falsedad, ni corresponden a la corraliza de ganado donde pasa sus días  plácidamente el caballo Barquillero, ni este señor las ha contrastado, al parecer.
 
Las coordenadas N 37º 14’ 485’’ y W 003º 32’ 938’’, que seguramente pertenecen al sistema sexagesimal, corresponden a una zona ubicada en el cerro de Puerto Lobo en plena montaña y que dista del lugar indicado por él, la nada despreciable distancia en línea recta de 1330 metros al sureste de la zona que el mismo señala. Como yo no tengo idea de cartografía,  un miembro de nuestro equipo Fernando Buchón, Doctor Ingeniero en Geodesia y Cartografía de la Universidad Politécnica de Valencia aporta con rigor este importante dato. Adjunto presento los datos sobre fotografía aérea de la  situación real de dichas coordenadas, las que desde al menos 2010 y reiteradas en 2016 años por parte de este señor nos ha querido hacer creer que eran las de la fosa y pertenecían a esa zona. El hecho de manifestar que dichas coordenadas fueron dejadas escritas por tres falangistas y un policía de la guardia del gobernador civil Valdés es una falsedad y solo surge de su imaginación, esas personas solo refirieron un lugar frente al cortijo de los Pepinos, nada de coordenadas. Por tanto el titular que usted presenta del diario Granada Hoy del 15 de agosto de 2010, en el que dice textualmente:” Los falangistas dejaron croquis y coordenadas del enterramiento de Lorca”, es rotundamente falso en el apartado de las coordenadas, usted solo recogió del libro de Molina Fajardo, manifestaciones de testigos que señalaron en frente del cortijo, y ellos no dieron en ningún momento coordenadas ningunas. Usted  presento como una novedad en primera plana de dicho periódico cosas que ya se sabían desde 1981 fecha de publicación de dicho libro, en un claro ejercicio de su impostura distintiva.
 
En segundo lugar recordarle que un croquis no es un mapa, él quiere darle la rigurosidad de un mapa y decirle que un trazo de un útil de escritura y parece un rotulador tiene una traslación sobre el terreno de 50 metros, sobre un mapa catastral de escala 1: 50.000 supondría que el trazado de esa X  y su traslación a  superficie real sobre dicho mapa supondría una extensión de 200 metros cuadrados aproximados, que es la zona donde hemos estado trabajando durante las tres últimas campañas al igual que el rustico croquis aportado por el testigo Pedro Cuesta Hernández a Molina Fajardo sobre un papel cuadriculado indica sin ningún género de dudas el mismo lugar sobre la vaguada sobre la que se ha estado trabajando y donde se ha encontrado el pozo-fosa. Como bien nos indica Fernando Buchón: “cualquier representación gráfica sobre un mapa lleva asociada un error propio por la misma escala del plano y un error de interpretación asociada al autor que realiza la señal”. Pero traducido todo esto a lenguaje comprensible, es que hemos estado trabajando en el lugar que marco Molina Fajardo con una X en el mapa y sobre el mismo lugar que Pedro Cuesta dibujo en el croquis y decir que son  sitios contrarios es una pura impostura.
 
Dice en su artículo, que en una fosa común entre otras cosas se han encontrado “porquerías de la época” puede que se refiera a las cerámicas del primer tercio del siglo XX, va muy en la línea del partido político al que pertenece y del que es concejal, en una fosa según muchos militantes de ese partido se pueden encontrar fundamentalmente” porquerías”, como pueden ser los restos de los que ellos denominan “rojos”, y casa perfectamente con la actitud de su partido que presume públicamente de no haber aportado un solo euro durante su etapa de gobierno a la ley de memoria histórica, incumpliendo al menos dos resoluciones del relator de derechos humanos de la ONU en el sentido de que es el estado español es el que tiene que buscar a los desaparecidos de la guerra civil, manifestaciones de su actual portavoz parlamentario  en la misma línea de falta de respeto a los represaliados; por eso la manifestación de este señor en este sentido de que en la fosa de encuentran “porquerías” va en consonancia con su pensamiento político.
 
Como también va en consonancia su afirmación poco afortunada y que espero que rectifique y pida perdón, sobre todo a sus familiares, que los que acompañaron al poeta, Dióscoro Galindo, Arcoyar y Galadi en su triste destino en esa madrugada del 17 de agosto de 1936, fueron” matados a sustos” como en el chiste de Gila, una frivolización no exenta de  falta de sensibilidad, y que retrata al personaje que esto expresa. Esta frivolización de un tema tan doloroso me produce vergüenza y asco a la vez.
 
 Señor Pozo, se lo digo bien alto por si no lo ha entendido, tanto el poeta como el maestro Dióscoro y los banderilleros Arcoyas y Galadi, fueron asesinados por disparos y balas asesinas y efectuados por criminales sin ningún tipo de escrúpulos, que asesinaron a semejantes sin ninguna motivación
 
Otra de estas inexactitudes forzadas y claramente falsas es decir que en ese lugar se ubicaba un campo de tiro, por la propia morfología del terreno hace imposible tal ubicación, la cercanía al campo de instrucción y plaza de armas lo hace absurdo, es una ladera hacia arriba plagada de piedras que al impactar los proyectiles producirían rebotes de los mismos, con el peligro consiguiente tanto para los propios tiradores como para la fuerza que maniobraba en el contiguo campo de instrucción. Los militares responsables de la primera bandera de falange eran militares profesionales y sabían perfectamente donde ubicar un campo de tiro sin peligro para ellos mismos ni para la tropa a su mando. Este señor trata de argumentar de manera maniquea, con esa afirmación que al existir un hipotético campo de tiro, los restos de munición encontrados en la excavación son escasos y exiguos, y afirmar como afirma que por nuestra parte decimos que fue el proyectil que asesino al poeta es una falsedad. Hay que significar que en el pozo utilizado como fosa, encontrado contendría cuatro cuerpos y que en el mismo se ha encontrado un proyectil y una vaina de armamento utilizado en esa época es un resultado más que satisfactorio, significando que se han movido más de cuatro mil metros cúbicos de tierra, que ha sufrido varias remociones en época contemporánea, la primera para abrir los pozos, la segunda para exhumar los cuerpos, la tercera para volver a taparlos, la cuarta para limpiar su superficie en 1977 y servir de depósito de grava para la reparación de la carretera, la quinta en 1990 para hacer una pista de motocrós y la ultima en 1998 y la más grave para intentar construir un campo de futbol allanado la ladera y que en determinadas zonas se llegó hasta casi los ocho metros de relleno, concretamente la zona del pozo-fosa para llegar al terreno original había más de seis metros de relleno -todo este trabajo concluido y avalado por Javier Navarro el arqueólogo más veterano quizás en España en activo y autor de la localización con éxito de muchas fosas de la guerra civil en España y haber trabajado en distintas excavaciones de todas las épocas en tres continentes- que son razones más que rigurosas- esta obra se paralizo gracias a la propia hermana del poeta y una asociación ecologista. En dos cartas fax una al entonces presidente de la Junta de Andalucía Manuel Chaves y al entonces Alcalde de Alfacar, la propia hermana del poeta se quejaba de la obra porque afirmaba que su hermano se encontraba en dicho lugar.
 
 Por tanto el haber encontrado, después de todas estas vicisitudes del terreno,  un proyectil y una vaina de la misma época en que se efectuaron los asesinatos en la fosa es un éxito rotundo y manipular para cuestionarlo me parece un ejercicio maniqueo y falso por parte de este señor y quien lo secunde. Al igual que la crítica fácil de que se ha utilizado maquinaria, ya me dirá como se pueden retirar más cuatro mil metros de rellenos sin utilizar maquinaria para llegar al terreno original, ¿a mano?
 
Sobre el proyectil encontrado en el pozo-fosa en el informe aparece un apartado firmado por el eminente antropólogo Francisco Echeverría de la Universidad del País Vasco, en el que hace una comparativa entre proyectiles encontrados en otras fosas de la guerra civil con el encontrado en esta excavación. Las deformaciones que presentan y la ausencia del plomo interior, quedando solo la envoltura de metal, típico de los encontrados en otras fosas como “tiros de gracia”, el estudio de nuestro experto en balística el arqueólogo Miguel Ángel Zapater. aporta y va en la línea de lo dicho por el profesor Echevarría, la ausencia de esa parte interior apunta a que el proyectil impacta primero en un cuerpo semiduro y después en uno blando y de ahí la perdida de esa parte, reitero lo dicho anteriormente es completamente falso que en el informe se mencione que fue la bala que asesino al poeta ni a ningún otro, son indicios que parten del estudio profundo de dicho resto.
 
En otros momentos de su relato descalificador menciona el libro del profesor Titos, “Verano del 36 en Granada” libro esclarecedor del ambiente de Granada en esos meses de 1936, pero que sobre el tema del lugar de fusilamiento que nos ocupa no aporta nada, salvo una aproximación a la fecha de su fusilamiento. El citarlo será supongo para demostrar su erudición bibliográfica sobre el tema.
 
Otro desconocimiento malicioso de este señor y de su arqueólogo de cabecera es confundir una capa de “caliche” con roca madre, que como bien describió el miembro de nuestro equipo José Luis Peña catedrático de geografía de la Universidad de Zaragoza y María Marta  Sampietro profesora y geoarqueloga de la Universidad de Tucumán (Argentina), el Catedrático de Geología de la UPV e Ingeniero de Minas, Francisco García, apoyados por el geólogo granadino José Luis García, son unas filtraciones de carbonatos cálcicos procedentes del Peñón Colorado y que crearon hace unos miles de años una capa por encima de las arcillas rojas que están por encima de la roca madre. Este “caliche” no se presenta en toda la superficie y  permitió concluir que en las zonas donde se encontraba intacto, que al no estar roto no se pudo utilizar como pozos y posteriormente como fosas, como ocurre en el campo de instrucción y plaza de armas de la 1ª Bandera de Falange Española. En la zona donde se encontró el pozo ese “caliche” no existía como es lógico, pero si las arcillas rojas antropizadas y removidas con números fragmentos de cerámica al igual que el proyectil y la vaina. En el aspecto de la cerámica encontrada, un arqueólogo, en prensa, cuestiona el informe del doctor en historia, arqueólogo y ceramista, conservador del Museo de Zaragoza Juan Paz Peralta persona de alta cualificación en dicho tema, alegando que no conoce la cerámica granadina, curiosa e indigna descalificación y más cuando se trata de una cerámica muy común, olvidando de paso el código deontológico de los arqueólogos. Quiero resaltar que la intervención fue abierta y transparente a todo el que quiso verla y estas explicaciones se dieron a todo el mundo que se acercó por allí y pregunto, lamentablemente el arqueólogo de cabecera suyo, paso y no pregunto pero insólitamente si crítico, nosotros le hubiésemos dado con todo gusto estas explicaciones al igual que al resto de personas que se interesaron.
 
Sobre el dibujo del pintor Maldonado, que se dice este señor que no representa al Peñón Colorado, poseemos los estudios previos y su comparación con fotografías del antes mencionado catedrático de Geografía José Luis Peña y de la profesora de geoarqueologia de la Universidad de Tucumán María Marta Sampietro que identificaron dicho grabado como una representación del Peñón Colorado, por eso toda esa afirmación de que es el llamado Peñón Dablan no es cierta, basta ir al mismo y compararlo con el grabado y se ve a simple vista que no tiene nada que ver con el mismo, si el escritor Fernández Castro como el señor Pozo, refiere se hubiese tenido que ir de la Casilla a Granada, solo hubiese tenido que ir derecho por la carretera Granada- Murcia dirección El Fargue y Granada sin necesidad de tener que dar una gran vuelta por pistas de montaña en el interior de la sierra, seguramente este señor desconoce el dato que la Casilla se encuentra en la misma carreta general de Granada a Murcia. Y esa afirmación que Fernández Castro y Maldonado “debieron de ir juntos a ver el lugar años después” no casa con los extremos de su “riguroso relato”, ese “debieron”, cuanto menos  chirria, y por supuesto la afirmación de este señor de que las cunetas estaban llenas de cadáveres tampoco es creíble, es sin duda una exageracion. Para completar y aclarar este asunto, remito a la página siete del libro de Molina Fajardo que textualmente dice:   También agradecemos al pintor granadino Manuel Maldonado Rodríguez el grabado que presentamos, realizado especialmente para esta obra y que está inspirado en el sitio en que fusilaron a Federico García Lorca. Creo que todo está bien aclarado y para dar la última vuelta de tuerca a este asunto se adjuntan fotografías del peñón Colorado, del grabado de Manuel Maldonado y del peñón Dablam, en los que se aprecia a simple vista que el grabado corresponde sin ninguna duda al peñón Colorado.
Para seguir sobre este asunto de las inexactitudes, el crimen de Lorca una vez que fue conocido internacionalmente, trajo como consecuencia muchos intentos de aclarar dicho crimen y me referiré solo a algunos datos, aunque fueron muchos esos intentos de aclarar dicho crimen, en días anteriores al día 1 de noviembre de 1936, la asociación de escritores argentinos enviaron un telegrama al general Cabanellas protestando por dicho acto, entre estos escritores que firmaron la protesta se encontraba un jovencísimo Jorge Luis Borges – se puede consultar en la prensa de la época-.
 
El 13 de octubre de 1936 H.G. Wells, presidente del Pen Club de Londres, envió un telegrama a las autoridades militares de Granada. Demasiado tarde, obviamente. La respuesta fue reveladora:
 
“Coronel gobernador de Granada a H. G. Wells. Ignoro lugar hallase don Federico García Lorca. _ Coronel Espinosa".
 
Como se demuestra en estos datos, la inquietud internacional por el asesinato surge desde unos meses después del mismo y en el momento en se tienen noticias de él, por tanto afirmar que fue en la década de los cincuenta o sesenta cuando surge esa inquietud es muy discutible, la presión internacional sobre los sublevados por el asesinato del poeta surgió desde el mismo momento en que se tuvo conocimiento del mismo. Por tanto no es descabellado pensar que desde esos momentos los sublevados pensaran hacer desaparecer el cadáver del lugar donde asesinado con la idea de borrar las pruebas de dicho crimen.
También parece cuestionar, la existencia de informes policiales sobre la muerte del poeta en archivos públicos después de su asesinato, si tiene datos sobre el particular de que no existen solo tiene que demostrarlo, las opiniones no van adjuntas al rigor, pero si hubiese leído el libro de Molina Fajardo con detenimiento y unido a datos que solo se pueden encontrar en archivos, quizás pensaría de otra manera.
Igualmente en ningún apartado del informe se insinúa ni se afirma que los restos del pozo-fosa fueran exhumados por la familia del poeta, es un tema  que no valoramos  ya que no poseemos datos ciertos o científicos sobre dicha posibilidad.
 
El hecho también de querer cuestionar y manipular el testimonio del General Nestares que estuvo en el lugar con tres de los guardias de asalto autores de la ejecución, solo decir que en las tres campañas de localización de los pozos, el general Fernando Nestares ha estado asesorando sobre el terreno sobre el lugar y que numerosos testimonios gráficos tanto en la prensa y demás medios dan cuenta de dicha aseveración. Agradecer solo nos queda a dicho general su inestimable, entusiasta y desinteresada ayuda. Por cierto por parte de este señor también se habla de un supuesto diario del capitán Nestares, yo desconozco que se escribiera, él sabrá de dónde saca este dato.
 
Sobre los permisos para trabajar en la zona, todo el que sigua los avatares de esta actuación sabrá el farragoso proceso de años que se ha seguido y que se cuentan con todos los permisos y licencias, que se han pagado por cierto, se ha actuado con todos los permisos y toda la legalidad y decir lo contrario es insultante, tranquilos pues estamos ante la posibilidad de lo que este señor, tras su supuesta denuncia telefónica a la delegación de Cultura de la Junta de Andalucía –quizás él y los que piensan como él quisieran que fuésemos a la cárcel por el “delito” de localizar fosas de la guerra civil-  ordene la apertura de expediente informativo. En este caso concreto este señor no ha opinado, sino que ha actuado de mala fe, denunciado con el objeto claramente de que se nos persiga. 
 
Durante los trabajos, a diario se han presentado inspecciones de todas las administraciones para vigilar y controlar, como no puede ser de otra manera, los trabajos. Recientemente el arqueólogo director del proyecto Javier Navarro ha detallado en la prensa local, con todo lujo de detalles el trámite y permisos de todas las actuaciones llevadas a cabo en nuestras tres intervenciones, por si alguien quiere ampliar la información.
Por tanto solo nos queda retarle para que sus afirmaciones sobre donde se encuentra la fosa las ponga negro sobre blanco, que pida permiso al señor Hita Marín -al cual le agradecemos su amabilidad y colaboración en nuestro proyecto por su autorización- ya que el terreno es de su propiedad, que pida los correspondientes permisos a las autoridades responsables de memoria histórica y ayuntamiento de Alfacar, que reúna un buen equipo científico de trabajo, que reúna los medios económicos suficientes y que coja el pico y la pala y sobre el terreno verifique su teoría, estaríamos encantados de que sacara algo positivo y así deje de enredar con críticas maliciosas a otros que desde la honradez y el trabajo bien hecho, hemos hecho una aportación tan importante a este asunto. Solo me queda que decirle, más que nada para facilitarle el trabajo, que en la zona que el propone fue sondeada por nuestro equipo en 2013, tanto por el georradar por el catedrático de Geología de la Universidad Politécnica de Valencia Francisco García, como con sondeos arqueológicos por parte del equipo del arqueólogo director Javier Navarro. Gustosamente le cederíamos los resultados de ese estudio para que realizara su trabajo. 
 
Y una pregunta al aire a colación de todos estos críticos inmovilistas que critican a quien se mueve ¿realmente los que emiten estas críticas quieren saber realmente saber dónde se encuentran las fosas de los asesinados y desaparecidos en la guerra civil o en su fuero interno desean que pasen otros ochenta años u ochocientos años más sin que aparezcan? Posiblemente, es mi opinión personal, deseen lo segundo quizás por el deseo, fruto de su propia ideología, de que no aparezcan más evidencias de esos crímenes o quizás solo sea producto del pecado nacional de la envidia.