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Yo también fui de AD

Blog - El ojo distraído - Jesús Toral - Viernes, 23 de Febrero de 2018
Jesús Toral, con su último equipo en AD, los grandes 'Albertos'.
J.T.
Jesús Toral, con su último equipo en AD, los grandes 'Albertos'.

Esta semana he tenido la oportunidad junto con mis compañeras Carmen González y Mónica Martínez de soplar las velas de la tarta de piononos más grande del mundo, que Raúl Martín, uno de los mejores productores de Andalucía Directo, consiguió organizar junto con Casa Ysla para celebrar el 5000 programa de este espacio que se ha convertido en el que más emisiones tiene de la televisión en España. De ellos yo participé en más de 1200 distribuidos a lo largo de 6 años y pico, así que es inevitable que los recuerdos me embarguen.

Llegué a Andalucía para trabajar en televisión, así que durante algunos años me moví por varias provincias en función de la labor que desarrollaba. Formaba parte de la plantilla del programa Tesis en Jaén, de Canal 2 Andalucía, una idea original de Manuel Berlanga, cuando trabé amistad con Carolina Martín, la reportera de Andalucía Directo en ese momento en ese territorio. A ella la eligieron para presentar informativos y me ofreció la oportunidad de hacer el primer casting para ese programa. Fui a la prueba sin haberlo visto nunca, sin tener ni idea de lo que significaba, y, por supuesto, no me escogieron. Después empecé a descubrir que Andalucía Directo era toda una institución, más que un espacio de televisión. Unos años después, mientras todavía estaba trabajando para Tesis, en ese momento en Málaga, hice otra prueba aleccionado por la reportera de ese territorio en ese periodo: Toñi Moreno, y al director parece que le gusté pero tampoco me seleccionó en aquella ocasión, me llamaron unos meses más tarde para la provincia de Almería.

A los doce meses de entrar en el programa tuve la fortuna de que me trasladaran a Granada, porque era el lugar que había elegido años antes para vivir. Dejé en mi puesto a María López, antes de que ella misma me siguiera hasta Granada y se ganara mi cariño y respeto. Fue una época dulce, gracias a la complicidad y ayuda que recibí de mi compañera Silvia Sanz, reportera del primer equipo de esta provincia y una de las profesionales de Canal Sur a las que todavía hoy más quiero y admiro

Ese primer directo, con los Juegos Mediterráneos en ciernes, no pudo ser más desastroso. Todo estaba perfectamente organizado, pero mis torpes movimientos eran como los de un pato y las palabras no me salían con fluidez, tenía la boca pastosa y me quería morir. Aun no entiendo cómo el director que me había elegido, José Manuel Lupiáñez, no optó por echarme después de aquel penoso día. Lo cierto es que junto con los operadores de cámara Pedro García y Eduardo Alías, compañeros y hoy amigos, aprendí la esencia del programa y descubrí una tierra árida y una gente amable, correcta, educada, pero distante, poco que ver con la imagen de los sevillanos o gaditanos que exporta Andalucía al resto del mundo. De los cientos de reportajes que grabamos me quedo con uno más que surrealista emitido en noviembre de 2005: al militar británico jubilado Michael John Creagh no se le ocurrió otra cosa que acudir al mercado semanal de Albox, el pueblo en el que vivía, conduciendo su carro de combate de las fuerzas armadas británicas con el fin único de hacer las compras. La surrealista imagen de un hombre en su tanque la captó un viandante y Andalucía Directo consiguió en exclusiva entrevistarlo e incluso llegamos a hacer una conexión en directo en la que yo me subía a dicho carro de combate. Fuimos los únicos que conseguimos hacerlo.

Con José Luis Santiago y Ángel Torcuato, en el terremoto de Lorca, en uno de los programas de AD. J.T.

A los doce meses de entrar en el programa tuve la fortuna de que me trasladaran a Granada, porque era el lugar que había elegido años antes para vivir. Dejé en mi puesto a María López, antes de que ella misma me siguiera hasta Granada y se ganara mi cariño y respeto. Fue una época dulce, gracias a la complicidad y ayuda que recibí de mi compañera Silvia Sanz, reportera del primer equipo de esta provincia y una de las profesionales de Canal Sur a las que todavía hoy más quiero y admiro. Y también así conocí a mis Albertos: Alberto Prados y Alberto Cruz, operadores de cámara increíblemente buenos, grandes amigos y unos seres excepcionales, con los que viví decenas de tempestades en Sierra Nevada y grabé cientos de reportajes. Me viene a bote pronto a la cabeza el vídeo que realizamos de un toro bravo no tan bravo. Un joven de una finca de Montillana, que había recogido al animal dos años antes y lo había tratado con tanto cariño que el toro de lidia se comportaba como una mascota, subiéndose a su  hombro y obedeciendo completamente sus órdenes. Y nos llamó porque como carecía de documentación, las autoridades querían sacrificarlo.

Y después de tantas historias contadas, la noticia que dio la vuelta al mundo tuvo mucho que ver conmigo mismo. A uno de mis compañeros se le ocurrió en un directo de nieve en la sierra, a varios grados bajo cero, lanzarme improvisadamente una bola de nieve al cuerpo antes de acabar la conexión, para darle un toque simpático, sin haberlo pactado previamente conmigo, como solía ocurrir. Midió tan mal las fuerzas que el impresionante bolazo de nieve me lo estampó en todo el ojo, impidiéndome casi acabar el directo. “Esto ha sido una broma muy poco broma” fue lo único que acerté a decir por no cagarme en sus…, con un dolor de ojo fuera de lo normal. Las imágenes dieron la vuelta al mundo a raíz de que La Sexta, en uno de sus programas de zapping, las emitiera una y otra vez, convirtiéndome en reportero de la semana. Después, todos los canales aprovecharon el tirón y dejaron un hueco para la impactante y graciosa secuencia. Youtube se llenó de vídeos que repetían el bolazo al reportero. Al bajar de la sierra, el compañero que me lo había lanzado no paraba de disculparse y me decía:

–Si te duele mucho, échate hielo

–¡Échamelo tú, que ya tienes experiencia!–le respondía tapándome el párpado con toda la ironía de la que pude hacer acopio.

A uno de mis compañeros se le ocurrió en un directo de nieve en la sierra, a varios grados bajo cero, lanzarme improvisadamente una bola de nieve al cuerpo antes de acabar la conexión, para darle un toque simpático, sin haberlo pactado previamente conmigo, como solía ocurrir. Midió tan mal las fuerzas que el impresionante bolazo de nieve me lo estampó en todo el ojo, impidiéndome casi acabar el directo

Después eliminaron un equipo de Granada y me quedé con los operadores de cámara José Luis Santiago y Ángel Torcuato y con ellos viví una de las noches más terroríficas a la vez que gratificantes de mi paso por el programa: acompañados de un grupo de estudiosos de fenómenos paranormales nos trasladamos a los alrededores del pantano de Cubillas hasta una casa abandonada llamada “Villa Jesús” para pasar una noche con ellos. Posiblemente fuera la sugestión del ambiente, pero notaba como bajaba la temperatura en algunas estancias de repente o incluso percibía presencias invisibles. Después, Ángel me mostró algunas de las fotografías que sacó en el lugar, con orbes en cuyo interior ampliado aparecían algo así como unas figuras humanas deformadas.

En una comida con compañeros de toda Andalucía de AD. J.T.

He hecho esquí acuático, me he tatuado la pierna, he estado a punto de tirarme en parapente…experiencias que nunca desarrollaría en mi vida particular, como si creyera que la cámara me iba a proteger. Y sinceramente, no me arrepiento de ninguna de ellas. Todas las disfruté.

Después de 20 años y 5000 programas, Andalucía Directo se ha introducido en el ADN de Andalucía. Ha contado procesiones, carnavales, cabalgatas, loterías de Navidad y todo aquello que era digno de ser visto y escuchado. Y por eso, no puedo evitar sentir cierto orgullo de pertenecer a esta gran familia de Canal Sur Televisión, cuna de presentadores, directores de éxito y profesionales de gran categoría que ponen el alma cada día para trasladar al espectador a esos lugares en los que quisiera estar o a los que no puede acceder. Y por eso la audiencia no lo abandona. Y por eso estoy seguro de que habrá que celebrar como mínimo el programa 6000. ¡Enhorabuena a todos, compañeros!

En Almería, cuando empezaba en AD, con Eduardo Alías y Pedro García. J.T.

Nací en Ordizia (Guipúzcoa) porque allí emigraron mis padres desde Andalucía y después de colaborar con periódicos, radios y agencias vascas, me marché a la aventura, a Madrid. Estuve vinculado a revistas de informática y economía antes de aceptar el reto de ser redactor de informativos de Telecinco Granada. Pasé por Tesis y La Odisea del voluntariado, en Canal 2 Andalucía, volví a la capital de la Alhambra para trabajar en Mira Televisión, antes de regresar a Canal Sur Televisión (Andalucía Directo, Tiene arreglo, La Mañana tiene arreglo y A Diario).