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Viva la tradición, aunque sea para matar

Blog - El ojo distraído - Jesús Toral - Viernes, 18 de Septiembre de 2015
Campaña contra la celebración del Toro de la Vega.
IndeGranada
Campaña contra la celebración del Toro de la Vega.
Sale aturdido, incluso algunos espectadores comentan que podrían haberle drogado, y comienza su deambular por las calles rodeado de cientos de personas que le instigan y le conducen hacia el campo cruzando un puente. A veces se siente amenazado y ataca a quienes se acercan en exceso, pero lo que realmente tiene es pavor. No entiende lo que ocurre, ni porqué le quieren hacer daño pero lo peor está aún por llegar. Una vez que atraviesa una frontera entre el pueblo y el campo, decenas de personas a caballo portan lanzas con puntas de casi medio metro de acero afilado y otros tantos, a pie, hacen lo mismo. Le acorralan y de cuando en cuando le asestan una punzada en el cuerpo. Al principio se resiste, pero la agonía se va alargando durante varios minutos, tantos, que llega un instante en el que entiende que de allí no saldrá. La gente vitorea enardecida y a cada lanzada siente una alegría inusitada. Hay 35.000 personas asistiendo a este sacrificio en pos de la tradición. Veinte minutos después de salir del lugar en el que estaba encerrado, muere desangrado y extenuado. La persona que acaba finalmente con su vida está satisfecha y los espectadores le aplauden. Se llamaba Rompesuelas y ni siquiera supo que si hubiera rebasado un límite sin morir, habría sido indultado. Lo cierto es que le hubiera dado igual porque ante tal cantidad de gente dispuesta a matarle le hubiera sido imposible sobrevivir.
 
Efectivamente, es el torneo del toro de la Vega, fiesta de interés nacional desde que en 1980 a unos brillantes lumbreras en el gobierno se les ocurrió declararla así. Los defensores de esta salvajada apelan a su tradición de origen medieval, a que el hombre está por encima de los animales en la escala vital y a que también se matan cerdos, pollos o terneras cada día para comer de una forma agresiva y nadie dice nada.
 
En la India, los intocables son personas que asumen su inferioridad frente al resto de la sociedad. ¿Se imaginan lo que pensaríamos si viéramos por televisión un espectáculo similar al torneo del toro de la Vega, en La India, sustituyendo ese toro por un intocable? ¿A alguien se le ocurriría estar de acuerdo? ¿Y si viéramos el mismo espectáculo con un dulce gatito o un perro? ¿Habría defensores?
 
¿Acaso el hecho de tener más recursos para sobrevivir que un toro, especialmente cuando estamos acompañados de miles de personas, nos capacita para acabar con la vida del débil?
 
Estoy hasta las narices de escuchar cómo se prostituye la palabra tradición. Como si ya eso sirviera para justificar cualquier cosa. Los gladiadores romanos salían al circo en condiciones similares, luchaban con las mismas armas y uno de los dos acaba muriendo. La “belleza” del espectáculo para los romanos, supongo, radicaba en la igualdad de fuerzas de los contrincantes y cuando uno de los dos caía, la gente aclamaba al otro encantada. Era una tradición, los mismos gladiadores, muchas veces, eran esclavos, y por tanto inferiores en la escala social, según los argumentos de los defensores del torneo del toro de la Vega, de modo que utilizando los mismos razonamientos absurdos de estas personas hoy día, en algún pueblo italiano o español, podría perfectamente haberse mantenido esta fiesta.
 
Y en cuanto a que los cerdos también se matan para comer, es obvio: deberíamos defender también que sufrieran lo menos posible, algo en lo que se ha evolucionado en las últimas décadas, pero al menos, la matanza de un cerdo para comerlo no se convierte en un espectáculo visto por miles de personas. No se asesina por el disfrute de ver morir y desangrarse a un inocente.
 
¡Ya está bien de ser conocidos en el mundo como el país de las salvajadas a pobres animales! El toro de la Vega, la fiesta de los gansos de Lekeitio, el toro de Coria,  el salto de la cabra de Manganeses de la Polvorosa, el apedreamiento de Judas de Robledo de Chavela…Hasta 60.000 animales son sacrificados en España cada año en diferentes fiestas, todos apelando a la tradición y al hecho de que el hombre está por encima del animal, aunque se olvidan de que lo que nos da humanidad es la compasión con los más débiles, la solidaridad con el entorno y todo lo contrario nos aleja de ella.
 
De todas las lanzas que han roto los famosos y no famosos contra la fiesta del toro de la Vega me quedo con la de Mamafontes, una abuelita de 83 años de Deifontes que habla con el corazón en la mano e incluso llora frente a la cámara de impotencia. El vídeo ha sido visitado en Youtube  por más de 100.000 personas y su hija me decía hace un par de días que ella había pensado que eso sería suficiente para que quitaran la fiesta, -pobre infeliz-, pero al ver que no ha sido así, se ha visto tan afectada que ha necesitado medicación por ansiedad y un tremendo estado de nerviosismo. Otra víctima colateral de esta fiesta que su alcalde sigue defendiendo mientras que su propio partido promete en época preelectoral que acabará con ella por medio de una nueva ley.
 
Estamos construyendo un mundo a nuestro gusto y que no nos quepa duda de que nuestros hijos y nuestros nietos acabarán juzgándonos y condenándonos por ello: por no haber cuidado de la naturaleza, por no saber convivir entre nosotros y por considerarnos el centro de un Universo donde es posible matar al inocente sólo por el placer de verlo morir y si lo consideramos más débil o inferior en nuestra particular escala social, mejor. 
 
Y que conste que yo rompo una lanza en contra de cualquier tradición en forma de fiesta que permita que se sacrifiquen seres inocentes, desangrados, en un espectáculo público, estén o no en mi misma escala vital.
 
Imagen de Jesús Toral

Nací en Ordizia (Guipúzcoa) porque allí emigraron mis padres desde Andalucía y después de colaborar con periódicos, radios y agencias vascas, me marché a la aventura, a Madrid. Estuve vinculado a revistas de informática y economía antes de aceptar el reto de ser redactor de informativos de Telecinco Granada. Pasé por Tesis y La Odisea del voluntariado, en Canal 2 Andalucía, volví a la capital de la Alhambra para trabajar en Mira Televisión, antes de regresar a Canal Sur Televisión (Andalucía Directo, Tiene arreglo, La Mañana tiene arreglo y A Diario).