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El tren

Blog - Hombres de Luz - Domingo Funes - Miércoles, 27 de Julio de 2016
Imagen del Laboratorio Nacional del CIEMAT, el gran centro español de referencia.
CIEMAT
Imagen del Laboratorio Nacional del CIEMAT, el gran centro español de referencia.

El tren (perdón por la repentina invocación de lo inexistente) del futuro podría estar pasando por Granada otra vez. Dos interesantísimos megraproyectos vuelven a provocar una cierta expectativa social dada la importancia de los mismos, más allá incluso del primer impacto económico que supondría para Granada cazar alguno de ellos. Se trata, por una parte, del acelerador de partículas que se encuadra dentro del proyecto científico IFMIS-DONES y, por otra, de la nueva ubicación que las instituciones europeas deben buscar para la Agencia Europea del Medicamento a raíz del conocido Brexit.

Ambos proyectos tienen, por sí solos, potencial suficiente para asentar el cambio de modelo productivo que necesitamos y para lograr que la imagen de Granada en el mundo no solo sea esencialmente turística y patrimonial. Además, tienen la virtud de reforzar a nuestra Universidad pues esta tendría la oportunidad de orientase a esas nuevas necesidades generadas alrededor del acelerador o de la AEM. El cuadro se completa con la creación de miles de puestos de trabajo de alta calidad y muy estables y un sector empresarial auxiliar que nacería bajo su auspicio. Por ello estamos ante una oportunidad única que ojalá esta vez no dejemos escapar.

Clarificado lo que nos jugamos, necesitamos saber si contamos con la determinación absoluta de las administraciones. De momento, el alcalde, Paco Cuenca, sí se ha posicionado con claridad, pero no se puede decir lo mismo de la Junta ni del Gobierno Central. Así, nuestra presidenta no ha hecho una apuesta clara y nítida en favor de Granada. Es cierto que su consejero de Economía, Antonio Ramírez, si lo ha hecho, y naturalmente eso implica que el Ejecutivo de Susana Díaz lo respalda, pero con tantos candidatos de calidad para acoger el acelerador (Polonia, Croacia o Japón), la apuesta debe subir, y la presidenta, de forma clara y contundente, debe mostrar su apoyo por Granada. Algo que también debe hacer el Gobierno central. Más que nada para que luego no se quejen de que volvamos la mirada hacia ellos cuando descubrimos que 20 municipios de Granada están entre los 100 más pobres de España. Aquí tienen una oportunidad para ir corrigiendo la enorme brecha que nos separa de la media.

En cuanto a la Agencia Europea del Medicamento, son varios los competidores que luchan por ser sede de esta importante institución, entre otros, nuestros vecinos malagueños, que de un tiempo a esta parte no se pierden ni una toma, así como Cataluña o la todopoderosa Italia. Sin embargo, y aún reconociendo como éxito que la AEM recalará en cualquier parte de Andalucía, Granada debe ser la candidata oficial del Gobierno andaluz si es que se le quiere dar carta de naturaleza definitiva a ese concepto de capitalidad sanitaria al que a menudo se alude, contribuyendo de paso a poner definitivamente en órbita al PTS. No tendría ningún sentido que siendo Granada esa capital, el ejecutivo de Susana Díaz apueste por otro territorio. En este sentido, si bien en otras cuestiones se hubiera entendido la neutralidad de la presidenta, en este caso eso sería impensable.

A la cabeza de los competidores por la AEM están los catalanes, que podrían "vender" su apoyo Rajoy, sin riesgo, al parecer, de romper España -ese riesgo, ya saben, existe solo cuando son los otros los que pactan con catalanes y vascos- a cambio de algunas cesiones entre las que estarían que Cataluña sea la candidata del Gobierno español, algo que ya ha dejado caer la Vicepresidenta, descartando a Alicante y a Granada. Eso convierte a Cataluña en el rival a batir por lo que sería una magnífica oportunidad para comprobar el verdadero poder de Susana Diaz y la naturaleza de que se compone, si poder para impedir ciertas cosas que luego hacen los adversarios, o poder para construir y atraer para Andalucía proyectos positivos. Crucemos los dedos.

 

Domingo Funes (Granada, 1967) es Licenciado en Derecho por la UNED y abogado en ejercicio, trabajando en las ramas administrativa y civil, fundamentalmente, y defensa de los consumidores. En los últimos años ha compaginado su profesión con la colaboración en el Grupo Editorial Tres Ediciones, especialmente en Granada Económica, uno de los periódicos del grupo, donde coordina la sección de opinión. Hijo del éxodo rural de los 60, pasa su juventud en el barrio granadino de la Chana, donde su familia se instala proveniente del pequeño municipio de Salar.