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Si yo fuera policía

Blog - La mirada acrática - Juan Pérez - Sábado, 6 de Junio de 2015
Luis de Haro, el número dos en la lista de Vamos Granada como Concejal al Ayuntamiento de Granada y comisario emérito de la Policía Nacional, ha denunciado un intento de “Tamayazo” por parte del PP, partido que con sus once diputados aspira a que ocurra el milagro que le mantenga otros cuatro años más en la Diputación de Granada. De la denuncia realizada, de su veracidad o no, y del alcance de la oferta turística que supuestamente le hicieron, no hay elementos suficientes para valorar, ni me atrevería aunque los tuviera.  El subdelegado delegado del Gobierno, Santiago Pérez, ha dicho que el contacto entre el emisario del PP y el futuro concejal existió, pero que solo era para iniciar contactos formales con su partido de cara a una posible negociación. De la versión ofrecida por el ahora político me interesa reseñar la parte detectivesca, la parte policial, el posible gran caso anticorrupción que pudo pergeñar para culminar brillantemente su carrera como garante de la ley, incluso ya jubilado. Me interesa destacar la experiencia, o la falta de ella, del de Haro policía, superpolicía, del hombre que ha sido Superintendente de la Policía Local en Granada, Jefe superior de Policía de Andalucía Oriental, asesor de seguridad en varias embajadas.... También interesa destacar que con esa trayectoria y ante varias llamadas de teléfono de un supuesto intermediario que pretendía comprar su voto, el condecorado polícía haya sido incapaz de grabar una sola de las conversaciones con un simple móvil “made in Taiwan”,  para poder demostrar al mundo que el PP quiso comprarlo  ¡Hubiera sido el caso del siglo en Granada!. Pero voy a más. Un hombre de su experiencia, con los tiros que tiene en el cuerpo, metafóricamente hablando, azote de delincuentes de guante blanco, que no haya tenido la templanza para urdir un plan, que le permitiera  llegar al fondo del asunto, y descubrir a los gañanes que querían convertirlo en diputado de turismo para comprar su voluntad,  me hace dudar de casi toda esta historia y de los méritos y capacidad que tienen algunos profesionales para llegar a puestos de relevancia y trascendencia pública. Como decía Enrique Morente, “estamos vivos de milagro”
Yo no soy polícía. Ni quise ni quiero serlo. Pero si tuviera la formación necesaria, aunque sólo sea la equivalente a la de un cabo primero de cualquier Cuerpo de Seguridad del Estado, y de ser cierto que detrás del intermediario estaba Sebastián Pérez y el PP, seguro que se me hubiera ocurrido un plan que permitiera aportar las pruebas suficientes,  tangibles y audibles, para que un juez los hubiera metido a todos en la cárcel sin demasiadas contemplaciones. No ha sido así en este caso.
El policía-político, sin embargo, a modo explicativo ha dicho a los periodistas: “me pedían una cita, tengo el mensaje, a ver si nos veíamos y tal... Puedo demostrarlo, no es un farol”.
Con Luis nos esperan tardes de gloria. Con luis de Haro y con Luis Salvador, el otro Luis que también va a reinar en Granada. Comienza la era de los Luises. Se prevé una animada temporada.