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'La reconversión energética de las ciudades'

Blog - Reflexiones del Por Venir - Chema Rueda - Sábado, 1 de Agosto de 2020
Una imagen, lamentablemente, demasiado habitual en Granada y la Vega.
P.V.M.
Una imagen, lamentablemente, demasiado habitual en Granada y la Vega.

Más que interesante la Declaración de intenciones que recientemente ha plasmado en una Carta de propuestas para la reconversión energética de las ciudades, la Asociación para la Transición Energética, en su afán por contribuir al debate sobre el mejor modelo energético para nuestro país. Las ciudades son el núcleo esencial de actuación territorial para la consecución de un proceso de transición ordenado, justo y eficiente. Es donde se consume más de la mitad de la energía global (64%) y donde se genera el 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Conforme la geografía urbana se extiende, el riesgo de un mayor desequilibrio medioambiental aumenta, con lo cual es preciso concretar actuaciones para conseguir los objetivos climáticos establecidos en las sucesivas Cumbres internacionales, incorporados gradualmente a las políticas de los diferentes países y organismos supranacionales como es el caso de la Unión Europea.

Este proceso debe hacerse acorde a las mejores prácticas científicamente testadas poniendo en marcha tecnologías avanzadas que ya hoy generan importantes ahorros energéticos como es el caso de la bomba de calor

Varios son los puntos de actuación para reducir la huella de carbono y, al mismo tiempo, ser eficiente con el resto de recursos, especialmente reduciendo la huella de agua. El primero es, sin duda, el transporte y la movilidad. Informes de la Agencia Internacional de la Energía y de la Unión Europea subrayan hasta qué punto una actuación temprana de estímulo de la movilidad eléctrica, bicicleta y transporte público podría ahorrar hasta 21 billones de dólares en 2050, además de reducir drásticamente las emisiones de CO2. Una movilidad sostenible, pasa indefectiblemente, por su electrificación, lo que conlleva reforzar la red de distribución de energía eléctrica, y, la instalación de infraestructuras de recarga para vehículos, así como el establecimiento de nodos logísticos para agilizar y hacer más eficiente la red de transporte de mercancías y la llegada de productos al pequeño y mediano comercio y también a las viviendas particulares.

Además, hay que incidir en la generación de energía renovable dentro de las propias ciudades. En este sentido, una descentralización de la generación tejiéndose una red de pequeños núcleos de generación tanto para autoconsumo como para generación distribuida, es un objetivo a alcanzar. Para ello, es necesario garantizar la seguridad jurídica, información transparente y rica para poder tomar decisiones, siendo imprescindible el cálculo de retornos económicos, ahorro energético y costes de instalación y mantenimiento. Y es clave fomentar una reconversión energética de las viviendas, de una manera sensata y buscando sinergias con el consumo de otras materias primas básicas: reciclaje y reutilización de residuos, eficiencia en el consumo de agua, entre otros. Este proceso debe hacerse acorde a las mejores prácticas científicamente testadas poniendo en marcha tecnologías avanzadas que ya hoy generan importantes ahorros energéticos como es el caso de la bomba de calor.

En este contexto de pandemia se han encontrado conexiones entre varios contaminantes atmosféricos y el actual coronavirus, por lo que toda medida que mejore la calidad del aire constituirá una protección para los grupos más vulnerables de la ciudad

Todo ello, sobre la base de un impulso a la Agenda urbana, inaugurada en el Pacto de Ámsterdam en 2016, basada en un plan de transformación descentralizado, realista, económicamente viable y socialmente aceptable de las ciudades. Por ejemplo, uno de los aspectos donde debería concentrarse la “Agenda Urbana” es predicar con el ejemplo en las instalaciones y bienes pertenecientes a las Administraciones Públicas. En este sentido, planes de eficiencia energética y reducción del consumo en los edificios públicos o las restricciones al uso masivo de vehículos oficiales contaminantes, son elementos importantes para generar “autoridad moral” con la cual poder pedir mayores esfuerzos al sector privado.

Por último, es necesario potenciar la coordinación y colaboración entre los diferentes niveles administrativos y entre ciudades de todo el planeta para una consecución más eficiente de los objetivos. Especialmente, foros como el C40 son más necesarios aún en la época actual para seguir ejemplos de ciudades que se han anticipado como Copenhague, Aspen, San Diego o Vancouver. Por supuesto, todos estos cambios deben ser llevados a cabo con un extremado nivel de consulta y participación de la sociedad civil, dejando al margen cualquier apriorismo tecnológico, y situando al consumidor y ciudadano en el centro de cualquier proceso de decisión.

Resulta alentador que en Granada se hable y se discuta de estas cuestiones. Iniciativas como las planteadas por el Grupo Municipal Socialista y la Mesa por el Clima abren horizontes de esperanza de abordar estrategias y medidas más que necesarias, pues Granada no puede dejar pasar más tiempo, ya que es nuestra salud y la salud de nuestros hijos la que está en juego

En esa línea, resulta alentador que en Granada se hable y se discuta de estas cuestiones. Iniciativas como las planteadas por el Grupo Municipal Socialista y la Mesa por el Clima abren horizontes de esperanza de abordar estrategias y medidas más que necesarias, pues Granada no puede dejar pasar más tiempo, ya que es nuestra salud y la salud de nuestros hijos la que está en juego, en un momento precisamente en el que cobra una dimensión especial amenazada por la pandemia. Medidas que abarcan diversas áreas urbanas, entre ellas la vivienda, movilidad, alimentación, residuos o educación, para conseguir que nuestra ciudad resulte más habitable, con niveles de contaminación más bajos y una reducción en la emisión de gases invernadero. Tal y cómo han afirmado, representantes del PSOE y de la Mesa por el Clima, en este contexto de pandemia se han encontrado conexiones entre varios contaminantes atmosféricos y el actual coronavirus, por lo que toda medida que mejore la calidad del aire constituirá una protección para los grupos más vulnerables de la ciudad.

Esperanza que sin duda contrasta con la abulia y el desinterés que muestra el gobierno de la ciudad en general, y sobre estas cuestiones en particular. El mero ejercicio de supervivencia política a toda costa y de ramplonería programática que nos ofrecen a diario Ciudadanos y el PP no parece ser compatible con una decidida apuesta por políticas de reconversión energética de la ciudad de Granada. Como diría el castizo, "mucho arroz para tan poco pollo".

Imagen de Chema Rueda

Nacido en Guadix (Granada) en 1963, por tanto de la generación de "A hard days night" y "Satisfaction". Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada y funcionario de Administración Local, grupo A, trabaja en el Edificio de Los Mondragones. Fue concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Granada (desde 2003 y hasta junio de 2015. Ha sido Secretario general del PSOE de la ciudad de Granada entre 2008 y 2017 y es Miembro del Comité Federal del PSOE desde el 39 Congreso. Me apasiona escribir (lo que pienso), debatir y participar en la vida pública, desde todos los ángulos posibles. Me duelen bastantes cosas de la vida y de la política actual, y no pienso dejar de intentar arreglarlas. Me apasiona la vida, la amistad, la Alpujarra y el Atlético de Madrid.