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Plasma y pueblo

Blog - Reflexiones del Por Venir - Chema Rueda - Lunes, 16 de Noviembre de 2015
Dos maneras de estar con la gente, de sentirse ciudadano o ciudadana; dos maneras de trasladar ideas y pensamientos, de mostrar talante y talento; en definitiva, de relacionarse con el entorno, de ser permeable a lo que dice y siente la gente. Siendo figura del plasma o siendo parte del pueblo. Es decir, relacionarse con la gente a través del plasma televisivo, lo que precisa de disponer de un plató más o menos permanente para lanzar los mensajes. O hacerlo a través del contacto directo, constante y sincero, poniendo voz y cara a cada necesidad y cada anhelo, escuchando lo que gusta y lo que no gusta oir y tocando la realidad cotidiana, casa a casa, calle a calle.
 
Ninguna manera es rechazable, es más, la justa y ponderada existencia de ambas seguramente sea lo ideal. Pero el uso exclusivo del plató televisivo acaba convirtiendo a los actores políticos en seres inanimados, proclives al monólogo auto-halagador y repetitivo, que huye del contraste de pareceres y que convierte lo que se dice en una suerte de verdad verdadera incontestable. Es la fórmula que emplean quienes carecen de implantación territorial, pues el plasma no la demanda, y por tanto de referencias personales que mostrar en cada lugar. No son pueblo. Todo se fía a la telegenia y la capacidad seductora (sin posibilidad de réplica) del actuante. Es una manera.
 
Sin renunciar a la inmensa capacidad que hoy ofrecen los medios de comunicación, existe otra manera de relacionarse con la ciudadanía. Sin intermediarios, cara a cara, asumiendo el riesgo de que te la partan, abriendo las posibilidades de debate y discusión; de aclaración sobre la marcha y de explicación a pie de calle. Es menos “glamourosa”, ciertamente, se emplea mucho más tiempo, cansa más y obliga a un permanente ejercicio de humildad y de ponerse en el lugar y las circunstancias de la persona o colectivo interlocutor. Pero enriquece la política y su percepción ciudadana, humaniza a los responsables públicos, que son pueblo, y aleja el fantasma de la desafección y el rechazo a la cosa pública.
 
Por más teóricas que parezcan estas reflexiones, nos encontramos inmersos en un escenario de lucha entre ambas maneras. El 20 de diciembre es un buen momento para empezar a situar a cada manera en su sitio.
 

Nacido en Guadix (Granada) en 1963, por tanto de la generación de "A hard days night" y "Satisfaction". Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada y funcionario de Administración Local, grupo A, trabaja en el Edificio de Los Mondragones. Fue concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Granada (desde 2003 y hasta junio de 2015. Ha sido Secretario general del PSOE de la ciudad de Granada entre 2008 y 2017 y es Miembro del Comité Federal del PSOE desde el 39 Congreso. Me apasiona escribir (lo que pienso), debatir y participar en la vida pública, desde todos los ángulos posibles. Me duelen bastantes cosas de la vida y de la política actual, y no pienso dejar de intentar arreglarlas. Me apasiona la vida, la amistad, la Alpujarra y el Atlético de Madrid.