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Blog - El ojo distraído - Jesús Toral - Viernes, 20 de Noviembre de 2020
Cartel de la serie 'Veneno' que narra, a través de una heroína implacable, Cristina Ortiz La Veneno, la historia de la realidad LGTBI en España desde los años 60 hasta la actualidad.
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Cartel de la serie 'Veneno' que narra, a través de una heroína implacable, Cristina Ortiz La Veneno, la historia de la realidad LGTBI en España desde los años 60 hasta la actualidad.

Hay momentos en los que la sociedad avanza en silencio, en mitad de una guerra que amenaza con destruir el mundo tal y como lo conocimos, y el sol se asoma para aplaudir la decisión y unirse a la paz que genera. Un par de días antes de la celebración del Día Internacional de la Memoria Trans, que se celebra hoy, la Sociedad Española de Psiquiatría acaba de adherirse a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud en su undécima revisión, que suprime las categorías diagnosticas relacionadas con las personas transexuales del capítulo sobre trastornos mentales del comportamiento. Eso abre la puerta para que definitivamente alguien que se siente encerrado en un cuerpo que no corresponde con lo que siente interiormente por fin esté libre de ser considerado enfermo mental.

El 17 de mayo de 1990, la OMS eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales y eso trajo en el mundo occidental una mayor apertura e igualdad, aunque todavía con carencias. Así que es evidente que el hecho de que institucionalmente se absuelva de esta carga a todo un grupo de población supone un avance para normalizar su situación vital.

Todo suma. La reciente y aclamada serie sobre La Veneno ha abierto una vía para que la sociedad empatice más con unas personas históricamente vilipendiadas, insultadas, agredidas y arrinconadas en determinados sectores laborales

Todo suma. La reciente y aclamada serie sobre La Veneno ha abierto una vía para que la sociedad empatice más con unas personas históricamente vilipendiadas, insultadas, agredidas y arrinconadas en determinados sectores laborales. Puede que el caso de esta famosa trans que se convirtió en un personaje público incómodo después de una vida de sufrimiento haya puesto el foco en un tipo de ejemplo concreto. Afortunadamente, hay otras personas cuya trayectoria nunca llegó a ser tan dramática, como las actrices Bibiana Fernández o Antonia San Juan o la política Carla Antonelli y el abanico se va abriendo paulatinamente; no obstante, todavía no es extraño encontrar noticias de asaltos a este grupo de población. Un ejemplo fue la agresión tránsfoba que sufrió la cantante Alma Alfonso en la plaza de Chueca hace un par de meses: un hombre se acercó violentamente y le espetó: «Me molesta tu música, maricón de mierda, tú no eres una mujer», antes de agredirla. Esta misma semana, hemos conocido la denuncia de Reina Ibáñez, una trabajadora sexual trans, que asegura haber sufrido el ataque de personas que le dispararon balas de goma desde el coche; una de ellas le lastimó una pierna.

En total, trescientas cincuenta personas trans y de género diverso fueron asesinadas en el mundo en 2020, un seis por ciento más que en el año anterior; 3.664 personas, desde enero de 2008 hasta setiembre de 2020. Todas ellas sufrieron este trágico final por el único motivo de que sus cuerpos no correspondían con lo que sus mentes se consideraban a sí mismas.

Y es difícil llegar a comprender cómo es posible que alguien decida que otro debe morir solo porque no le guste su aspecto físico en un mundo supuestamente civilizado. El odio solo engendra más odio y las personas que lo albergan necesitan arrojarlo sobre las demás, ya sea por su color de piel, sus preferencias sexuales o su procedencia. Eso es así y no es fácil de erradicar, pero está claro que el hecho de que las instituciones se posicionen claramente a favor de los más débiles, ayuda.

Es lógico pensar que muchas personas trans hayan necesitado ayuda psicológica o psiquiátrica tradicionalmente, pero es precisamente la falta de apoyos sociales y familiares lo que se convierte en el mayor hándicap. Ningún niño ve problemas si los adultos u otros menores no se los hacemos ver

Es lógico pensar que muchas personas trans hayan necesitado ayuda psicológica o psiquiátrica tradicionalmente, pero es precisamente la falta de apoyos sociales y familiares lo que se convierte en el mayor hándicap. Ningún niño ve problemas si los adultos u otros menores no se los hacemos ver.

El posicionamiento de la Sociedad Española de Psiquiatría llega tarde, como siempre, porque podría haber evitado mucho sufrimiento en el pasado, pero al menos está aquí, por fin, y eso abre la puerta para legislar con una base científica sobre una parte de la población que sigue marginada, ocupando solo ciertos empleos porque muchos otros siguen vetados para ellos, porque continúa prevaleciendo una falsa idea de superioridad moral de aquellos que no entienden lo que significa.

Ahora corresponde a los políticos legislar para colocar al mismo nivel social a los y las transexuales que al resto de la sociedad para que la igualdad esté más cerca y nadie pueda escudarse en la ley o en la ciencia a la hora de atacar o insultar a alguien por razones de género o preferencias sexuales

Ahora corresponde a los políticos legislar para colocar al mismo nivel social a los y las transexuales que al resto de la sociedad para que la igualdad esté más cerca y nadie pueda escudarse en la ley o en la ciencia a la hora de atacar o insultar a alguien por razones de género o preferencias sexuales. Por supuesto, una agresión nunca tiene disculpa, menos hacia alguien más vulnerable o con limitaciones siquiátricas, pero por desgracia el mundo está lleno de justicieros que se esfuerzan en encontrarlas.

Hubo una época en la que aquellas a las que se les identificaba como niños al nacer y que se sentían niñas, al independizarse de sus padres se veían obligadas a echarse a la calle para ofrecer sexo a cambio de ganarse el pan porque no tenían muchas más opciones, mientras que las personas que se identificaban como niñas y se sentían niños se veían abocadas a ocultarlo, excepto en la intimidad de sus casas. Hoy todos estamos algo más concienciados, aunque todavía queda mucho por hacer. El objetivo común es que ni las mujeres estén por debajo de los hombres, ni los gais y lesbianas bajo ambos, ni los trans o personas de género diverso en la cola de esta triste cadena. La SEP ha dado un paso adelante que por sí solo no significa demasiado, pero que cuando llegue la ley de igualdad de las personas trans puede ayudar a mejorar la vida de miles de personas en todo el país.

 

Imagen de Jesús Toral

Nací en Ordizia (Guipúzcoa) porque allí emigraron mis padres desde Andalucía y después de colaborar con periódicos, radios y agencias vascas, me marché a la aventura, a Madrid. Estuve vinculado a revistas de informática y economía antes de aceptar el reto de ser redactor de informativos de Telecinco Granada. Pasé por Tesis y La Odisea del voluntariado, en Canal 2 Andalucía, volví a la capital de la Alhambra para trabajar en Mira Televisión, antes de regresar a Canal Sur Televisión (Andalucía Directo, Tiene arreglo, La Mañana tiene arreglo y A Diario).