Un verano en el Parque de las Ciencias.

Nieto y demás sobrinos

Blog - De repente - Alejandro V. García - Viernes, 16 de Octubre de 2015
Mientras el presidente del PP de Granada, Sebastián Pérez, hace croché electoral y coloca flores de ganchillo sobre las encuestas para disimular el presagio de hundimiento en las Generales, el partido -¡su partido, del que era dueño y señor!- se les está descascarillando de repente como si fuera un huevo duro. Su dedicación a la pasamanería nacional le puede costar la quiebra del partido en Granada. Cómo será de grave la situación que ha sido el alcalde Torres Hurtado el que leído el parte médico y desautorizado al secretario del partido Santiago Pérez: “El PP está nervioso”, ha dictaminado, pero dando a “nervioso” una implacable sinonimia:  angustiado, histérico, inquieto y hasta perturbado. Así está en Granada el partido que aspira a gobernar de nuevo España.
 
Y todo porque la concejal de Urbanismo, Isabel Nieto, dijo lo que todo el mundo sabe: que el si el AVE entra en la Chana provisionalmente en superficie (y no bajo tierra, como es de recibo), la transitoriedad será eterna. Nadie va a derruir una obra costosísima dentro de dos o tres años para embarcarse en otra aún más cara. O se hace ahora o no se hará nunca.
 
Esta convicción lógica ha puesto de uñas a los celosos guardianes de las mentiras sobre las que se cimienta el PP su prestigio en provincias, principalmente a Santiago Pérez que, en su enajenación partidista, no está dispuesto a tolerar que alguien contradiga los sagrados embustes de un ministro. ¡Un ministro, viene a decir Pérez, es un farsante irrebatible! Y como en las viejas dictaduras ha puesto en solfa el delito de opinión y abierto un expediente contra Nieto por una simple divergencia.
 
Sí, realmente andan muy alterados en el PP, con un presidente dedicado a las labores de mercería creativa, un alcalde al frente de un ayuntamiento en manos del enemigo y un secretario del partido tratando de reprimir a golpe de expediente la división de opiniones como si fuera un delito de alta traición.
 
Con este panorama no era de extrañar el mutis de Juan García Montero durante la rueda de prensa ante los vecinos de la Chana a propósito del AVE. Después de que Isabel Nieto echara por tierra los embustes del partido respecto a la entrada en el barrio de la alta velocidad, el concejal sufrió una crisis y se largó dando voces. Las voces iban dirigida al socialista Paco Cuenca, pero no me cabe duda que la fuente energética verdadera eran Pérez, Torres, Nieto, el otro Pérez y el sentimiento de descalabro inminente y fin de fiestas del poder que han ejercido confundiendo mayoría absoluta con despotismo.