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Nevada ‘Shopping’

Blog - Andres Cárdenas - Andrés Cárdenas - Lunes, 24 de Octubre de 2016

Tengo un nieto que está empezado a conocer las palabras y su significado. Dentro de poco comenzará a leer. La lectura será para él, como lo ha sido para mí, un refugio y una fuente de iluminación. Como mi nieto está ávido de todo, el otro día al pasar con él por la autovía me preguntó qué ponía en un enorme letrero que hay en un centro comercial. Le dije que ponía ‘Nevada’ y que era un sitio en el que iba a ver muchas tiendas y a donde se podría ir a comprar cosas. Le oculté lo que ponía debajo porque me dio un sarpullido de afán purista. Debajo pone en letras enormes ‘shopping’ y consideré que mi nieto debería conocer antes el castellano que esos anglicismos que están creciendo en nuestro idioma como champiñones en terrero abonado. Estoy seguro que la vida lectora de mi nieto se llenará de anglicismos conforme vaya cumpliendo años, pero no seré yo el que lo incite a conocer términos ingleses antes que los propios de nuestro idioma. Además, ¿quién es el gilipollas con corbata que nos quiere hacer creer que ‘shopping’ suena mejor que ‘compras’ para ponerlo en un enorme letrero en Granada?

Leí hace poco que cuando se impuso el deporte rey en España hubo un pequeño debate lingüístico. Estaban los partidarios de llamarlo fútbol (del inglés football) y los de llamarlo balompié. Se impuso fútbol y la palabra balompié quedó acuñada en nombres como Real Betis Balompié, Albacete Balompié, Écija Balompié… o Balompédica Linense; pero la palabra “fútbol” acabó ocupando ese espacio y dejó “balompié” como recurso estilístico y tal vez como evocación de otras épocas. Además, en aquella época había muy pocos anglicismos y el que triunfara fútbol no era nada extraño. Pero actualmente hay anglicismos hasta en la sopa. Yo no me acuesto ningún día sin aprender uno nuevo. La utilización de términos anglosajones en nuestro lenguaje cotidiano es realmente abusivo y va mucho más allá del proceso natural de transferencia de palabras de diferentes idiomas, de la fusión y la comunión entre diversos léxicos.

La Real Academia Española le ha declarado la guerra a los temidos anglicismos y ha ideado una campaña para combatirlos porque, según denuncia, empobrecen la lengua castellana e inducen al olvido de algunos de sus términos. Así que nosotros, para empezar, al menos deberíamos apoyar esa campaña y protestar cuando se pongan letreros como ese del susodicho centro comercial.

Y termino con una ilustración popular a modo de chiste sobre el porqué nosotros debemos conocer los términos anglosajones cuando ellos no hacen por saber los nuestros. Iba un pescaor con su pequeña barca a atracar en el puerto de Motril cuando vio a un extranjero pasear por el embarcadero. Si dirigió a él para que le ayudara a amarrar el barco. 

-¡Oye, quillo, haz el favor… ¡tírame la maroma!

-¿What?

-¡Que me tires la maroma! La soga -dice el motrileño haciendo gestos con la manos de tirar de una cuerda.

-¿What? Sorry. I don't understand.

-¡Jo! Vamos a ver. ¿Do you speak english?

-¡Yes! -dice el extranjero muy emocionado.

-Pues, ¡coño!... ¡tírame la maroma!