'Marifrán Gotera'

En este caso sin Otilio, pues cabrían dudas razonables de a qué componente del gobierno municipal atribuir tan afamado nombre. Y además, la ínclita doña Marifrán Carazo se basta y se sobra, en su vacía verborrea y en su nefasta gestión, para acaparar por sí sola la fama y renombre de nuestros más aclamados chapuceros nacionales.
Hasta que no se entrega en condiciones, no se inaugura, por mucho que a doña Marifrán le apretara la urgencia inauguratoria
Pues no existe otra manera más atinada de calificar la lamentable situación en la que se encuentra la Calle San Antón (comprobado in situ el pasado sábado), objeto de deseo inaugurativo prenavideño de 2,5 millones de euros, y ahora, expositor de desperfectos, fallos y grietas, incomprensibles para quienes nos sabemos la regla de tres elemental de que una obra se entrega (y se recibe) cuando se encuentra correctamente finalizada. Y hasta que no se entrega en condiciones, no se inaugura, por mucho que a doña Marifrán le apretara la urgencia inauguratoria y el deseo de exhibir una muestra más de lo que, pomposamente, se ha venido en calificar como “un plan de transformación urbana y tal y tal”, y que en cualquier otro municipio del mundo sería una calle más que se arregla o reforma, con mayor o menor acierto estético o funcional, que esa es otra.
Porque opiniones sobre la solería, el mobiliario urbano y los accesorios, así como el propio diseño urbanístico también vendrían al caso, habida cuenta de la evidencia que suponen los (mínimo) 4 meses de calor que sufre y sufrirá la ciudad y que muy posiblemente encuentren en la remozada calle una importante fuente de expansión del mismo.
Que conviene inaugurar la calle para que el “plan navidad” luzca con esplendor, pues se inaugura como esté. Que después hay que acometer nuevas tareas de arreglo y mejora de lo que no se hizo bien, pues se acometen.
Hablar de un Plan de obras que conforman un modelo de ciudad con soluciones estéticas de impacto que ya está dando sus frutos y cuyo resultado son calles para vivir, con más arbolado y mejor accesibilidad, a la vista de la chapuza del arreglo de San Antón, se antoja una nueva exageración de la señora alcaldesa
Ahora bien, hablar de un Plan de obras que conforman un modelo de ciudad con soluciones estéticas de impacto que ya está dando sus frutos y cuyo resultado son calles para vivir, con más arbolado y mejor accesibilidad, a la vista de la chapuza del arreglo de San Antón, se antoja una nueva exageración de la señora alcaldesa, definitivamente presa de la verborrea estéril y vacía, que no conduce a nada más que a creerse su propio personaje, que he intentado describir ya en más de una ocasión, como una impertérrita anunciadora de impulsos, impulsadora de anuncios y recitadora de obviedades, todo ello, eso sí, en aras siempre de consolidar un proyecto que nunca se define ni se concreta, pero que debe existir en algún limbo.
Parece que se anuncian nuevos arreglos e inauguraciones de calles (muchas de ellas no exentas de polémica y crítica vecinal razonada) que cabría desear no resulten tan chapuceras como el caso de San Antón. No parece haber otra senda ni otra estrategia para nuestra ciudad. Y el tiempo se va agotando en anuncios y palabras. Y en silencios clamorosos cuando se trata de defender o reivindicar para Granada frente a la Junta de Andalucía. Ahí, en ese aspecto esencial de la labor y la representación municipal, Marifrán Gotera se muestra mucho menos anunciadora ni impulsadora.
Ahí todo es quietud, silencio y ausencia. Ni inversiones, ni actuaciones, ni nada. Justamente cuando estamos ante un debate trascendental, como es el nuevo modelo de financiación autonómica, en el que la voz del poder local debería sonar fuerte y clara, pues se abre la oportunidad de más inversión y más financiación para servicios básicos, y los ayuntamientos deberían jugar un papel clave a la hora de posicionar a las administraciones autonómicas en dicho debate. Una mejor dotación de recursos para el nivel autonómico, redundaría sin duda en una mejora de la capacidad de gestión del poder local, y Granada podría obtener beneficios importantes. Pero en ese aspecto, no esperemos nada de la alcaldesa, vayamos a que se moleste el inefable Juanma.
Mejor nos seguimos dedicando a lo cotidiano y no pisamos charcos, pensará loa señora Carazo y su equipo. Y de paso, alimentamos la retórica frentista frente al Gobierno central, y que el tiempo vaya pasando sin que se note. En esas estamos. Y de añadido, alguna chapucilla. Sombrío panorama.


















