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Malos tiempos para lo pactos

Blog - Hombres de Luz - Domingo Funes - Jueves, 30 de Abril de 2020
Salón de Plenos del Ayuntamiento de Granada vacío
P.V.M
Salón de Plenos del Ayuntamiento de Granada vacío

Es evidente, o a mí al menos me lo parece, que la extraordinaria situación que estamos viviendo y el erial que en términos económicos puede dejar tras de sí la pandemia, aconsejan un gran acuerdo político y social a todos los niveles para intentar consensuar las líneas fundamentales de acción, en orden a lograr la mejor de las recuperaciones posibles. Pero no menos cierto es que esa acuciante necesidad de un gran pacto llega en el peor momento político.

Partimos de un hecho indubitado: la fragmentación de parlamentos y ayuntamientos complican cualquier pacto. Vaya por delante que no deja de sorprenderme como esa floreciente diversidad, inicialmente promitente de abrir el abanico de posibilidades de encuentros y dejar atrás la política de bloques más o menos enfrentados, ha dado paso a una insoportable guerra de trincheras que ríete tú de la tradicional lucha bipartidista

Me estoy refiriendo a Granada capital y no a Andalucía o España, y no porque crea que en otros lares la posibilidad de llegar a acuerdos sea un camino de rosas, sino porque en las administración autonómica y estatal el debate ya se ha lanzado y no faltan sesudos analistas destripando la propuesta de Moreno Bonilla y de Pedro Sánchez, con desigual acogimiento, ciertamente. Vamos, que la Alianza por Andalucía y los Nuevos Pactos de la Moncloa, ya tienen quienes les escriban. Así, como quiera que el lunesr el concejal de Podemos-IU en el Ayuntamiento de Granada, Antonio Cambril, lanzara la idea de un nuevo Pacto por Granada, la ocasión viene que ni pintada para concretar negro sobre blanco algo a lo que desde hace días no dejo de darle vueltas.

Partimos de un hecho indubitado: la fragmentación de parlamentos y ayuntamientos complican cualquier pacto. Vaya por delante que no deja de sorprenderme como esa floreciente diversidad, inicialmente promitente de abrir el abanico de posibilidades de encuentros y dejar atrás la política de bloques más o menos enfrentados, ha dado paso a una insoportable guerra de trincheras que ríete tú de la tradicional lucha bipartidista. A pesar de ese escenario tan desalentador, es probable que tanto Sánchez como Bonilla logren, como máximos responsables de sus respectivos ejecutivos, que el engranaje del acuerdo eche a andar. En ambos casos, gozan de apoyo parlamentario suficiente para "obligar" a la oposición a subirse a la propuesta. Otra cosa es lo que salga de la misma, que eso es harina de otro costal.

Pero, ¿me quieren decir cuáles son los mimbres que tenemos en Granada para intentar un Pacto por Granada? ¿Está Luis Salvador en condiciones de liderar un acuerdo de esta naturaleza? ¿Está toda la oposición por la idea? Me temo que no

Pero, ¿me quieren decir cuáles son los mimbres que tenemos en Granada para intentar un Pacto por Granada? ¿Está Luis Salvador en condiciones de liderar un acuerdo de esta naturaleza? ¿Está toda la oposición por la idea? Me temo que no. No se trata de que Salvador tenga más o menos capacidad, que para mí desde luego no la tiene, sino de que ni siquiera cuenta con el apoyo mínimo para impulsar la medida en el consistorio, pues su grupo está en la más absoluta soledad, a pesar de contar con un PP como aliado. Y es que los populares se dedican solo a "sus labores", esto es, a sus áreas y pare usted de contar. Además, hay que recordarlo, el grupo popular descabezado, con Sebastián Pérez desaparecido en combate y sin visos de que se le encuentre en lo que resta de mandato, incluso en el hipotético caso de que su partido le dé la salida que busca como agua de mayo.

Y no crean que me he olvidado de Cuenca, solo que lo he dejado para el final, porque con lo cómodo que se le ve haciendo videos en tuiter para pasar la cuarentena igual le da pereza en este invierno informativo local salir a la palestra para sumarse a una idea de la gente que tiene a su izquierda

Y completamos el cuadro con la posición de Vox, que obviamente no está por la labor de conceder al alcalde ni una sola posibilidad de liderar un pacto tan necesario como complicado. Al enemigo ni agua. Recordemos que Salvador dejó a Miralles a los pies de los caballos justo después de que aquél le ayudara a alcanzar la orilla con aquella magistral ejecución de la clásica trece-catorce. El caso es que Salvador, con tres concejales y media, sueña con la operación desde que Cambril, que no tiene nada que perder con el ofrecimiento –aunque creo que lo hace de buena fe– lo propusiera el lunes. Y no crean que me he olvidado de Cuenca, solo que lo he dejado para el final, porque con lo cómodo que se le ve haciendo videos en tuiter para pasar la cuarentena igual le da pereza en este invierno informativo local salir a la palestra para sumarse a una idea de la gente que tiene a su izquierda. No obstante, para él, que tiene un altavoz sustancialmente más grande que el de Cambril, apoyar la idea podría ser muy rentable. Sobre todo, si es capaz de plantear que al frente del proyecto de Pacto por Granada no debe estar necesariamente el alcalde, y en su lugar se podría situar a una figura granadina de reconocido prestigio y pedir que se extienda la participación a otros agentes sociales y económicos de la ciudad.

Como ven, el pacto más necesario, imprescindible, en el peor momento político posible. Quizás sea la única oportunidad que les quede a nuestros concejales de demostrar en este mandato que ante la urgencia sí que son capaces de ponerse de acuerdo por Granada y los granadinos. Cambril ha señalado el camino. Él, de momento, es el único que ha cumplido.

 

 

Imagen de Domingo Funes

Domingo Funes (Granada, 1967) es Licenciado en Derecho por la UNED y abogado en ejercicio, trabajando en las ramas administrativa y civil, fundamentalmente, y defensa de los consumidores. En los últimos años ha compaginado su profesión con la colaboración en el Grupo Editorial Tres Ediciones, especialmente en Granada Económica, uno de los periódicos del grupo, donde coordina la sección de opinión. Hijo del éxodo rural de los 60, pasa su juventud en el barrio granadino de la Chana, donde su familia se instala proveniente del pequeño municipio de Salar.