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Lo normal de la normalidad

Blog - Reflexiones del Por Venir - Chema Rueda - Jueves, 18 de Junio de 2020
P.V.M.

Se abusa tanto de determinadas palabras que pueden acabar perdiendo su sentido, de hecho algunos términos de nuestro rico vocabulario ya parecen condenados a discurrir por conversaciones y debates, carentes del significado que tienen, a fuerza de ser manoseados y mal utilizados. Quizá el de “normalidad” sea el principal de ellos, grotescamente usado además en sus variaciones, “supranormalidad”, “subnormalidad” o “extranormalidad”, y en sus adjetivaciones, “nueva”, “vieja” o “triunfal”.

Muy de lamentar que haya habido quien no quiso entender esto, hasta el momento en que “su” salud y seguridad personal se vio afectada. Más aún de lamentar que alguien equiparara la declaración de la alarma con un deseo gubernamental de “tener amarrada” a la población. Por suerte, ambas circunstancias han servido para retratar (y muy bien) a sus, en este caso “nada normales” propagadores

Lo normal es que en un Estado democrático, y desde el día siguiente a que la Organización Mundial de la Salud declarara pandemia el brote de coronavirus, se articule jurídicamente la respuesta ante esa situación desde dos instrumentos plenamente constitucionales. De un lado, la declaración del estado de alarma y sus seis prórrogas con los requisitos y mayorías parlamentarias establecidas. Y de otro, una serie de Decretos-leyes que han venido a paliar las graves consecuencias sociales y económicas derivadas de la crisis. Ambos instrumentos buscando un objetivo básico, la protección de la salud y la seguridad colectiva. Muy de lamentar que haya habido quien no quiso entender esto, hasta el momento en que “su” salud y seguridad personal se vio afectada. Más aún de lamentar que alguien equiparara la declaración de la alarma con un deseo gubernamental de “tener amarrada” a la población. Por suerte, ambas circunstancias han servido para retratar (y muy bien) a sus, en este caso “nada normales” propagadores.

También es perfectamente normal que, a la vista de la evolución de la pandemia, se fueran estableciendo pautas para la transición hacia la nueva situación. Si alguien no quiere denominarla nueva normalidad, que le busque otro nombre, pero de eso se trata. No será la normalidad de antes, será otra. Y surgirá de la recuperación paulatina de la cotidianeidad y de la actividad económica, porque habrá de ser recuperación y habrá de ser paulatina. Y deberá, además, minimizar todo lo posible, los riesgos para la salud pública, mientras éstos existan, que existen.

Coordinación porque nuestro Estado es compuesto. Contención porque la crisis es sanitaria. Y prevención ante posibles rebrotes del virus, que ya estamos viendo no es ninguna ensoñación izquierdista bolivariana, sino que ya los tenemos a la vista, y además en países como Alemania, Corea o Nueva Zelanda, que eran los ejemplos de una gestión brillante frente al virus, para buena parte de la opinología nacional crítica (por definición y por vocación) con la acción gubernamental

Es normal, además de lógico, que estando próxima la expiración del estado de alarma, el Gobierno de España establezca medidas de prevención, de contención y de coordinación, para hacer frente a la crisis sanitaria, una vez, insisto, que el estado de alarma va a desaparecer. Coordinación porque nuestro Estado es compuesto. Contención porque la crisis es sanitaria. Y prevención ante posibles rebrotes del virus, que ya estamos viendo no es ninguna ensoñación izquierdista bolivariana, sino que ya los tenemos a la vista, y además en países como Alemania, Corea o Nueva Zelanda, que eran los ejemplos de una gestión brillante frente al virus, para buena parte de la opinología nacional crítica (por definición y por vocación) con la acción gubernamental.

Lo normal es que el Gobierno traslade normalidad institucional, aplique el ordenamiento jurídico, ofrezca medidas en función de la situación y adecúe su actuación a cada nueva (e imprevista) circunstancia. Sin triunfalismos y sin alharacas, pero haciendo hincapié en las cautelas y prevenciones a las que debemos acostumbrarnos. Es normal que las anteriores posiciones se puedan y se deban valorar, matizar, criticar, mejorar y evaluar, rigurosa y científicamente, y en sede democrática. En una situación como la que vivimos, traspasar ese umbral sí considero que encaja en las variaciones y adjetivaciones de “normalidad” de las que hablaba al principio.

Imagen de Chema Rueda

Nacido en Guadix (Granada) en 1963, por tanto de la generación de "A hard days night" y "Satisfaction". Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada y funcionario de Administración Local, grupo A, trabaja en el Edificio de Los Mondragones. Fue concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Granada (desde 2003 y hasta junio de 2015. Ha sido Secretario general del PSOE de la ciudad de Granada entre 2008 y 2017 y es Miembro del Comité Federal del PSOE desde el 39 Congreso. Me apasiona escribir (lo que pienso), debatir y participar en la vida pública, desde todos los ángulos posibles. Me duelen bastantes cosas de la vida y de la política actual, y no pienso dejar de intentar arreglarlas. Me apasiona la vida, la amistad, la Alpujarra y el Atlético de Madrid.