Un verano en el Parque de las Ciencias.

Ideología ideologizada

Blog - Reflexiones del Por Venir - Chema Rueda - Miércoles, 10 de Julio de 2019

Que viene a ser tanto como decir que la política está politizada. Estamos alcanzando unas cotas realmente alarmantes de ramplonería y de insustancialidad en el debate político, tanto que a nadie parece llamarle la atención que se diga, con tanta tranquilidad como falta de conocimiento, que determinadas luchas y reivindicaciones políticas "están politizadas", ahí es nada.  Cómo que quienes así las definen no lo están.

Naturalmente que hay politización en el establecimiento de prioridades sociales y ciudadanas como ejes de una determinada posición política. Tan respetables como los de la posición contraria. Guiados unos y otros por el evidente interés político y partidario que los convierte en demandas irrenunciables, reivindicadas y defendibles electoral y parlamentariamente, y por supuesto, objeto de manifestación pública, incluso festiva, contando con la preceptiva autorización gubernativa. 

Las sociedades, por suerte, avanzan, y nuevos derechos y libertades se van sumando a la lista de aquellos que son regulados legalmente y, por tanto, forman parte del acervo jurídico y político de un país. Algunos son incluidos por la mera inercia de las circunstancias que van cambiando en sintonía con los avances médicos y científicos que, por ejemplo, consiguen que la edad media de las personas aumente y, en paralelo a este dato, también lo haga la calidad de vida. Ello acarrea, por ejemplo, que sociedades avanzadas, como la nuestra, cuando son gobernadas por fuerzas políticas progresistas y socialistas, legislen y regulen el derecho a las prestaciones por dependencia.

Otros sin embargo no consiguen una normalización jurídica tan pacífica, sino que requieren de fuertes movimientos populares de lucha y reivindicación y de arriesgadas apuestas políticas, pues también existen fuertes corrientes de opinión política opuestas a la citada normalización. En este segundo caso, se incluye el derecho de igualdad entre mujeres y hombres en todos los ámbitos sociales, proscribiendo todo tipo de desigualdad entre ambos. Y también, los derechos de igualdad de las personas homosexuales, bisexuales y transexuales.

Tan politizado está el debate sobre este segundo grupo de derechos, que existen importantes tendencias de pensamiento político cuyo fundamento es la derogación de las legislaciones que han reconocido y defendido esos derechos de igualdad

Tan politizado está el debate sobre este segundo grupo de derechos, que existen, como ya he señalado, importantes tendencias de pensamiento político (trufado de presión social, religiosa y mediática, cuando no de mero oportunismo) cuyo fundamento es la derogación de las legislaciones que han reconocido y defendido esos derechos de igualdad. Yo las considero despreciables, desde el punto de vista político e ideológico, pero como demócrata, las admito y respeto, y me dedico a combatirlas e intentar derrotarlas democrática, dialéctica y socialmente. Pero desde luego, no se me ocurriría asistir a ningún acto o evento que enalteciera, defendiera, argumentara o justificara tales posiciones. Ni mucho menos, si como es natural, siendo públicas mis posiciones, se me recriminara o inquiriera por las razones de mi supuesta presencia, calificaría dichos actos de "politizados" o de "ideologizados". Consideraría que una perogrullada tan obvia, convertiría mi argumento en algo más bien cercano a la idiocia.

Por ello, pienso que no deja de resultar curiosamente grave que, desde posiciones políticas o ideológicas opuestas, haya quienes consideran que es lo más normal del mundo el cínico ejercicio de la doble (o ninguna) moral, la aparentosa y obscena manifestación pública del mismo, el artificioso y ridículo ejercicio de la "ofendidad", desmontado además por contundentes informes policiales, que no deja de ser un desprecio absoluto a la lucha sostenida para lograr esos derechos y a lo que significan los mismos, así como un desprecio a la sociedad inclusiva, libre y tolerante que los ampara. Y un desprecio profundamente político e ideológico.

Por enésima vez manifestaré que en la sociedad del espectáculo en la que vivimos, debemos acostumbrarnos a determinados excesos y exposiciones públicas, todo sea por alguna foto. Nunca por encima de la legítima defensa de la ideología propia y la no menos legítima crítica a la ideología contraria. Pero si ese carácter espectacular alcanza, como ha sido el caso, la categoría de objetivo político, es que se ha sobrepasado un límite, el del mínimo ético democrático imprescindible de una sociedad mínimamente  madura. Que se haya sobrepasado por una fuerza política que venía a contribuir a la regeneración, sólo confirma la ausencia de política con mayúsculas en su seno. Muy lamentable, pero no por ello menos denunciable.

 
Imagen de Chema Rueda

Nacido en Guadix (Granada) en 1963, por tanto de la generación de "A hard days night" y "Satisfaction". Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada y funcionario de Administración Local, grupo A, trabaja en el Edificio de Los Mondragones. Fue concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Granada (desde 2003 y hasta junio de 2015. Ha sido Secretario general del PSOE de la ciudad de Granada entre 2008 y 2017 y es Miembro del Comité Federal del PSOE desde el 39 Congreso. Me apasiona escribir (lo que pienso), debatir y participar en la vida pública, desde todos los ángulos posibles. Me duelen bastantes cosas de la vida y de la política actual, y no pienso dejar de intentar arreglarlas. Me apasiona la vida, la amistad, la Alpujarra y el Atlético de Madrid.