¿La era de la mediocridad?

Blog - Reflexiones del Por Venir - Chema Rueda - Martes, 26 de Febrero de 2019
Líderes políticos de la Transición en la firma de los Pactos de la Moncloa.
Líderes políticos de la Transición en la firma de los Pactos de la Moncloa.

No creo en absoluto que la mediocridad sea la nota característica de las personas que ejercen y lideran la política en estos tiempos, en términos generales. Habrá de todo, "como en botica" que diría mi abuela, pero esta época o etapa histórica cuenta, como todas las épocas, con excelentes, aceptables, regulares y horribles dirigentes de la cosa pública. Considero que es un mantra indemostrable, además de profundamente injusto, eso de " la mediocre clase política que padecemos" o que "Churchill, De Gaulle, Kennedy, Gorbachov o los lideres españoles de la Transición, Suárez, González, Carrillo, Fraga, Tierno, etc. eran gigantes políticos (que lo eran) de los que hoy carecemos".

Somos una sociedad con tendencia a la nostalgia, al "cualquier tiempo pasado fue mejor", quizá como excusa indulgente ante nuestros propios comportamientos y actitudes públicas. No cabe duda que los avatares que adornaron los años 70 del pasado siglo en España, fueron de tal envergadura que, sin duda, obligaron a la representación política a un gran esfuerzo de comprensión, de diálogo y de consensos, provocando renuncias sobre asuntos considerados "irrenunciables"

Al menos, no lo creo en la medida en que tampoco creo que las actuales "clases periodísticas", "clases empresariales", "clases académicas", etc. sean mediocres o lo sean en relación a las élites periodísticas, empresariales y académicas del siglo pasado o del último cuarto del mismo en nuestro país. Generalizar siempre es malo, y hacerlo en relación a la legítima representación de la voluntad popular es peor, sobre todo si dicha generalización se hace excluyendo una mirada autocrítica y exigente al colectivo al que se pertenece.

Somos una sociedad con tendencia a la nostalgia, al "cualquier tiempo pasado fue mejor", quizá como excusa indulgente ante nuestros propios comportamientos y actitudes públicas. No cabe duda que los avatares que adornaron los años 70 del pasado siglo en España, fueron de tal envergadura que, sin duda, obligaron a la representación política a un gran esfuerzo de comprensión, de diálogo y de consensos, provocando renuncias sobre asuntos considerados "irrenunciables", lo que a la luz del tiempo actual no deja de ser un encomiable trabajo, digno de reconocimiento. Idénticos esfuerzos realizaron los sectores empresariales, sociales y académicos, y desde luego, salvo contadísimas excepciones, los medios de comunicación. Y por supuesto, el conjunto de la ciudadanía española, de la que fueron fiel reflejo los citados actores políticos, sociales y mediáticos. Que hoy se critiquen esfuerzos de diálogo y comprensión razonablemente similares a aquéllos es profundamente llamativo.

Considero que no es mediocre la actual clase política. Y si llegáramos a la conclusión irrefutable de que lo es, lo sería en la misma medida de la mediocridad de la clase periodística, la empresarial y la académica, entre otras. Porque sería una mediocridad (que ya he dicho que no considero) general a toda la sociedad y toda la ciudadanía

Pero las sociedades avanzan, los cambios sociales, tecnológicos, ideológicos y económicos globales alumbran nuevas realidades, nuevos conflictos, diferentes necesidades y visiones del mundo, de la política, la economía y la sociedad. La ciudadanía tiende a organizarse y movilizarse en torno a otros valores, otras necesidades y diferentes exigencias. Todo es global, el dinero, la información, la injusticia y las desigualdades. Y cada problema admite diferentes respuestas. Pese a que seguimos siendo una sociedad con tendencia a la nostalgia, ahora predomina el "cualquier tiempo pasado fue anterior". Maneras, costumbres y actitudes del pasado, por el hecho de serlo, no son ni deben ser asumidas en el momento actual. De igual manera, los a veces añorados liderazgos del pasado supusieron, en su momento, verdaderas rupturas con lo anterior, y por eso, produjeron grandes cambios. Y por eso son añorados. Como lo serán con el paso de 20 años, los actuales liderazgos y sus actitudes. Es ley de vida y así debe asumirse.

Por tanto, considero que no es mediocre la actual clase política. Y si llegáramos a la conclusión irrefutable de que lo es, lo sería en la misma medida de la mediocridad de la clase periodística, la empresarial y la académica, entre otras. Porque sería una mediocridad (que ya he dicho que no considero) general a toda la sociedad y toda la ciudadanía. Se dice que la prudencia es un valor fundamental de la política, y también lo es el valor. Los grandes liderazgos políticos supieron y saben conjugar ambos elementos. Lo mismo debe esperarse de los liderazgos mediáticos, empresariales y académicos (que son quienes habitualmente más critican a los liderazgos políticos), para que la credibilidad sea común a todos ellos. Poco aporta al sano y democrático ejercicio de la ciudadanía, fustigar por mediocre al poder político, cuando dicha mediocridad también podría pregonarse, llegado el caso, de la acción y la actitud de quien fustiga. Dicho sea con todo respeto y con el mejor ánimo constructivo.

Imagen de Chema Rueda

Nacido en Guadix (Granada) en 1963, por tanto de la generación de "A hard days night" y "Satisfaction". Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada y funcionario de Administración Local, grupo A, trabaja en el Edificio de Los Mondragones. Fue concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Granada (desde 2003 y hasta junio de 2015. Ha sido Secretario general del PSOE de la ciudad de Granada entre 2008 y 2017 y es Miembro del Comité Federal del PSOE desde el 39 Congreso. Me apasiona escribir (lo que pienso), debatir y participar en la vida pública, desde todos los ángulos posibles. Me duelen bastantes cosas de la vida y de la política actual, y no pienso dejar de intentar arreglarlas. Me apasiona la vida, la amistad, la Alpujarra y el Atlético de Madrid.