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Encuestas

Blog - Reflexiones del Por Venir - Chema Rueda - Miércoles, 25 de Noviembre de 2015
Encuestas y venga encuestas, unas con ficha técnica conocida, otras sin ser tan conocida, quizá porque su conocimiento desvirtuaría el “titular”. Unas telefónicas, otras presenciales; las menos, en el domicilio de las personas encuestadas. Unas hechas a unos centenares de personas, otras a algunos miles. Me atrevo a señalar que incluso algunas, a unas cuantas decenas de personas, total, que más da. Estamos rodeados de encuestas, raro es el día que no se publica alguna. Ya se publique completa, incompleta o tan sólo el titular. Creo que se gana en notoriedad mediática, pero se pierde, y no poco, en rigor y seriedad. La encuesta es un valioso instrumento de análisis político y social. Otra cosa es su uso. O su mal uso, por el que se pierde gran parte del posible interés ciudadano, pues la gente desconecta, desconfía y sonríe ante el aluvión de datos. 
 
Conste que conozco, con cierto detalle, el complejo mecanismo de preparación, desarrollo y análisis de una encuesta; así como las diversas variables que se tienen en cuenta a la hora de extraer conclusiones políticas de una serie de respuestas a diversos temas. Por eso afirmo, que además del análisis puramente numérico o cuantitativo, que es lo único que se traslada a la opinión pública, el resultado de una encuesta valora elementos que suponen mezclar adecuadamente las respuestas ofrecidas por las personas encuestadas, con otras variables como el recuerdo de voto en pasadas Elecciones, la simpatía o rechazo hacia determinadas opciones, incluso el estado de ánimo del encuestado. Todo ello exige, en aras a un mínimo rigor, hacer una serie de preguntas, en principio poco relacionadas con el “titular” final. Por todo ello, también conozco el coste económico de encargar una encuesta medianamente seria, que no es poco, porque no ha de serlo.
 
Por eso, y porque soy de los que piensa que la voluntad electoral del ser humano, es algo difícilmente previsible, al estar sujeto a infinidad de factores racionales y emocionales, me muestro bastante escéptico ante la cascada de “encuestas”, “interpretaciones de encuestas” o “proyecciones de encuestas”, que usadas como arma electoral, no pretenden informar asèpticamente sino influir claramente. Y más si ésto se produce en un contexto político y social complejo e imprevisible, en el que los medios de comunicación pugnan por sus índices de audiencia y no tanto por la calidad de sus contenidos. Y en el que, además, nadie o casi nadie, está teniendo en cuenta que nuestros próximos representantes en las Cortes Generales se eligen en cada provincia, cada una con su número de escaños en juego. Que no existe la circunscripción nacional sobre la que están proyectados todos los resultados de las encuestas. Y que, por todo ello, más bien parece que estuviéramos ante un intento de “crear” una realidad, que de “constatar” la que existe. Dicho sea con todo respeto.
 
Termino afirmando que por la imposibilidad de ser maquilladas, me creo dos encuestas. La que realizo a diario en el autobús, en el lugar de trabajo, en el supermercado, cara a cara en mi peluquería de barrio de toda la vida, infalible en sus contenidos cualitativos y cuantitativos, a lo largo de los años. Y la del día de las elecciones. De momento, la primera es bastante favorable al PSOE. Queda seguir dejándose el pellejo, calle a calle, cara a cara, persona a persona, para que la segunda sea igual. 
 

Nacido en Guadix (Granada) en 1963, por tanto de la generación de "A hard days night" y "Satisfaction". Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada y funcionario de Administración Local, grupo A, trabaja en el Edificio de Los Mondragones. Fue concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Granada (desde 2003 y hasta junio de 2015. Ha sido Secretario general del PSOE de la ciudad de Granada entre 2008 y 2017 y es Miembro del Comité Federal del PSOE desde el 39 Congreso. Me apasiona escribir (lo que pienso), debatir y participar en la vida pública, desde todos los ángulos posibles. Me duelen bastantes cosas de la vida y de la política actual, y no pienso dejar de intentar arreglarlas. Me apasiona la vida, la amistad, la Alpujarra y el Atlético de Madrid.