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Elucubraciones, calentones, decisiones

Blog - Reflexiones del Por Venir - Chema Rueda - Viernes, 25 de Mayo de 2018
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Términos que conviene diferenciar, pues a veces, al albur de acontecimientos extraordinarios, y tal vez guiados, por la necesidad urgente de "decir o hacer algo", se confunden y parecen significar lo mismo. Y no es así.

Objetivamente hablando, creo que se dan en nuestro país, unas circunstancias políticas y sociales que exigen una reacción. Al respecto de ello, podemos entrar en el terreno de las elucubraciones. Hagámoslo. Los máximos dirigentes del país deberían dimitir y abrir una nueva etapa política, pues la mayoría de la población así lo demandaría. Lo contrario sería actuar en contra de los intereses generales, bien es verdad que los cálculos electorales de las diferentes fuerzas políticas seguramente aconsejarían acompasar las decisiones a adoptar. Las manifestaciones o los silencios de todas y cada una de las personas responsables que hablan o callan, indudablemente vienen a significar un posicionamiento que acarrearía tales o cuales consecuencias. Y ello sin el menor margen de duda, sobre todo si determinado número de tertulian@s, opinador@s o simplemente manipulador@s, ya lo han establecido así, lo cual, por supuesto, no admite discusión o debate posible.

'Elucubrar es libre, por tanto, el hilo argumental se puede convertir en eterno'

Elucubrar es libre, por tanto, el hilo argumental se puede convertir en eterno. Sin embargo, no considero que la reacción que haya de adoptarse ante las circunstancias políticas señaladas, deba basarse, ni por asomo, en las elucubraciones. Las que he citado y muchísimas otras que pueden darse.

Más propio de un cierto carácter aguerrido que, a qué negarlo, anida en una buena porción de españolas y españoles es enfocar la posible reacción en base a los llamados calentones. "Ya basta", "hasta cuando?", "fuera de España tales o cuales", "esto no se puede consentir", "cómo es posible que tales o cuales no hagan nada?",etc. Comprensibles expresiones que denotan el hartazgo y la indignación, incluso la legítima necesidad de manifestarse en contra de determinadas conductas. Pero malos, muy malos consejeros, si, de verdad, se pretende articular una reacción que, más allá del desahogo, ofrezca alguna posibilidad de revertir o cambiar la situación. En el bien entendido que lo que se pretende es justamente eso, cambiar la situación, y no ser quien grita más fuerte.

Mucho más adecuado a una sociedad madura, democrática y responsable es reaccionar en base a la adopción de decisiones, lo más compartidas y dialogadas posible, que sean tomadas con la máxima transparencia y con el máximo respeto a los órganos que hayan de adoptarlas. Y por supuesto, que se adopten valorando todas las circunstancias, toda la información existente, todas sus posibles consecuencias (las deseadas y las que no), y que, por tanto, resulten fáciles de explicar a la ciudadanía, pues hayan sido adoptadas pensando, fundamentalmente, en el interés general de la misma.

Hemos vivido fechas y horas muy intensas. En ellas se ha elucubrado mucho y no voy a reprocharlo, ya he señalado que la elucubración es libre. Pero también considero que un altísimo porcentaje de dichas elucubraciones es ya papel mojado, por no decir, que ya es casi historia. En estas fechas y horas también hemos asistido a muchos calentones, a muchos desahogos, por cierto, no todos asumibles desde la óptica del respeto democrático que las diversas opiniones merecen, pero también he dicho que resultan comprensibles bajo la óptica del hartazgo y la indignación.

'Y ahora tocan las decisiones. Compartidas, dialogadas y valoradas con seriedad y responsabilidad'

Y ahora tocan las decisiones. Compartidas, dialogadas y valoradas con seriedad y responsabilidad. Adoptadas con rigor y barajando todos los escenarios. Comprensibles, transparentes y sin atajos. Estoy convencido de compartir las que haya de adoptar el partido político del que formo parte con orgullo y compromiso. Quedo (quedamos) a la espera de conocer las que hayan de adoptar quienes quizá han gastado demasiado esfuerzo en elucubrar y en calentarse. Espero y deseo que acierten por el bien de nuestra democracia y de nuestra ciudadanía.

 

Nacido en Guadix (Granada) en 1963, por tanto de la generación de "A hard days night" y "Satisfaction". Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada y funcionario de Administración Local, grupo A, trabaja en el Edificio de Los Mondragones. Fue concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Granada (desde 2003 y hasta junio de 2015. Ha sido Secretario general del PSOE de la ciudad de Granada entre 2008 y 2017 y es Miembro del Comité Federal del PSOE desde el 39 Congreso. Me apasiona escribir (lo que pienso), debatir y participar en la vida pública, desde todos los ángulos posibles. Me duelen bastantes cosas de la vida y de la política actual, y no pienso dejar de intentar arreglarlas. Me apasiona la vida, la amistad, la Alpujarra y el Atlético de Madrid.