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'David contra Goliat'

Blog - El ojo distraído - Jesús Toral - Viernes, 28 de Octubre de 2022
IndeGranada

Los dueños de la tienda de regalos Pataplaf ubicada en la calle Puentezuelas de Granada han comunicado que dentro de tres meses cerrarán el establecimiento que han regentado durante los últimos cuarenta años. Ya ocurrió en el pasado con lugares tan emblemáticos como la Farmacia Zambrano, en la calle Reyes Católicos, que abrió sus puertas en 1876, La Sabanilla, de la Calle San Sebastián, el bar más antiguo de Granada, que pasó a la historia en 2019, o la cadena granadina Gamipans, que clausuró sus quince negocios en la provincia en 2020, después de cincuenta y cinco años atendiendo a sus clientes.

Ya no se trata de la pandemia, ni de la crisis, ni de la inflación siquiera, aunque todo ello contribuye a precipitar los acontecimientos y a empañar el futuro ya de por sí oscuro del comercio de los centros de pueblos y ciudades, es que los consumidores estamos cambiando hábitos

En el caso de Pataplaf, sus propietarios ven aproximarse la fecha de jubilación, pero hay otros negocios cuyos dueños no pueden seguir adelante después de tantas piedras en el camino y prefieren quedarse sin nada que ahogarse en deudas monumentales. Ya no se trata de la pandemia, ni de la crisis, ni de la inflación siquiera, aunque todo ello contribuye a precipitar los acontecimientos y a empañar el futuro ya de por sí oscuro del comercio de los centros de pueblos y ciudades, es que los consumidores estamos cambiando hábitos. Los vecinos de los municipios aledaños a la capital ya no encuentran motivo para acercarse en coche al centro, pagar el ascendente coste del parking y caminar hasta las tiendas para encontrar un surtido cada vez más limitado y unos precios poco competitivos en comparación con la variedad de las franquicias de los macrocentros comerciales, donde los aparcamientos se extienden hacia todos lados y cuentan con una mayor gama de productos.

Quizás yo sea uno de los pocos que añoren la actividad de ir de compras por el pueblo, hace unas décadas, porque entonces no te acercabas a cualquier sitio sino a un negocio concreto en el que te conocían, sabían quién era tu familia, cómo era tu vida, te preguntaban por tus padres...

Con lo que esos monstruos gigantes que albergan cientos de negocios no pueden competir es con el trato humano, no porque no sean amables sino porque es difícil que puedan conocer a todos sus clientes. Quizás yo sea uno de los pocos que añoren la actividad de ir de compras por el pueblo, hace unas décadas, porque entonces no te acercabas a cualquier sitio sino a un negocio concreto en el que te conocían, sabían quién era tu familia, cómo era tu vida, te preguntaban por tus padres, te sonreían con sinceridad y eran capaces de ofrecerte aquello que necesitabas aunque no fuera justo lo que estuvieras buscando. Era un tiempo en el que el comerciante y el comprador tenían nombres propios y no ibas a la pastelería tal sino que te pasabas a ver a Antonio, el dueño, y si estaba ocupado no te importaba volver otro día o le pedías que te guardara lo que él sabía que comprabas hasta que regresaras. Todavía quedan algunos comerciantes de ese estilo, pero por desgracia, están en peligro de extinción.

Las tiendas pequeñas han sostenido a este país y además le han permitido inventarse y reinventarse concediendo un trabajo digno a millones de personas hasta que llegaron los grandes centros comerciales, con sus sueldos de franquicia distribuidos, sobre todo, entre la gente joven

Las tiendas pequeñas han sostenido a este país y además le han permitido inventarse y reinventarse concediendo un trabajo digno a millones de personas hasta que llegaron los grandes centros comerciales, con sus sueldos de franquicia distribuidos, sobre todo, entre la gente joven. Y si esto nos parecía un aplastamiento del negocio del centro o de los municipios, como un elefante en una cacharrería ha entrado en nuestras vidas el e commerce o la venta a través de internet. Conozco gente que se prueba la ropa en las tiendas y después busca en la red ese mismo producto y talla para adquirirlo más barato.

En esto creo que la pandemia ha tenido mucha responsabilidad porque nos ha obligado a deshacernos del temor a colocar nuestros datos en el ordenador o el teléfono móvil y eso nos ha acostumbrado a pedir online y recibir en casa al día siguiente.

No existe en España una tienda tan grande como Amazon, con un surtido tan completo que incluso uno de esos macrocentros comerciales se queda pequeño. Tiene la ventaja de que no hay que aparcar, ni andar para buscar lo que necesitas, únicamente con un click tras otro vas navegando por el mayor mar de posibilidades existente en la actualidad.

¿Quién es el que está dispuesto a sacrificar las ventajas de adquirir productos a través de internet solo para conservar una manera de vender basada en el trato humano y la cercanía?

Amazon, Aliexpress y el resto de este tipo de plataformas están acabando con los negocios pequeños e incluso con las editoriales, pero ¿quién es el que está dispuesto a sacrificar las ventajas de adquirir productos a través de internet solo para conservar una manera de vender basada en el trato humano y la cercanía? Cuando está en juego nuestra comodidad y nuestro dinero, tiramos al traste con cualquier beneficio para nuestro vecino.

'Amazon' solo te verá como un euro andante y le importará un bledo que te hagas con decenas de productos para no utilizarlos porque los adquiriste en caliente y al final no te interesan

¿Qué inconvenientes tienen esas plataformas con respecto a los comercios pequeños como para evitar que se los coma? Depende de los ojos con los que lo veamos. Es evidente que en Amazon no te haces amigo de tu vendedor, ni siquiera es humano, no te pregunta cómo estás o te permite desahogarte porque le importes, como puede ocurrir con el comerciante de tu pueblo; Amazon nunca se preocupará de ti como persona excepto si puede convertir esa preocupación en beneficios económicos, tampoco le dirá a tu hijo que no compre sin el permiso del padre aunque tenga dinero; Amazon solo te verá como un euro andante y le importará un bledo que te hagas con decenas de productos para no utilizarlos porque los adquiriste en caliente y al final no te interesan. Quizás ahorres en aparcamiento o en los productos, pero gastarás más, mucho más, porque tendrás siempre ante ti la tienda para cualquier cosa que imagines y acudirás más veces a ella.

La pandemia nos enseñó que los abrazos pueden ser un gesto de insolidaridad por poner en peligro a los demás y nos invitó a recluirnos hasta el punto de que aún una parte de la población sigue inmersa en ese aislamiento, pero el comercio a través de internet nos ayuda a incidir aún más en él, como si nuestro destino estuviera vinculado a una mayor separación unos de otros, más desconfianza entre nosotros, más lejanía, más sospechas, recelos, cautelas y por lo tanto, más miedo y más facilidad para ser manipulados porque si culpas a tus vecinos de todos los problemas, ya no tendrás necesidad de señalar a los verdaderos responsables.

 

Imagen de Jesús Toral

Nací en Ordizia (Guipúzcoa) porque allí emigraron mis padres desde Andalucía y después de colaborar con periódicos, radios y agencias vascas, me marché a la aventura, a Madrid. Estuve vinculado a revistas de informática y economía antes de aceptar el reto de ser redactor de informativos de Telecinco Granada. Pasé por Tesis y La Odisea del voluntariado, en Canal 2 Andalucía, volví a la capital de la Alhambra para trabajar en Mira Televisión, antes de regresar a Canal Sur Televisión (Andalucía Directo, Tiene arreglo, La Mañana tiene arreglo y A Diario).