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¿Cuándo si no? Ahora

Blog - El ojo distraído - Jesús Toral - Viernes, 2 de Junio de 2017
El tiempo, en tus manos.
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El tiempo, en tus manos.

¿Cuántas veces no hemos podido dormir por una preocupación? Nos han dicho que tenemos que pagar tras hacer la declaración de la renta nada menos que 2000 euros, por ejemplo, y no lo esperábamos. Así que damos vueltas en la cama con la idea adherida a la piel: ¿Por qué no lo había previsto? ¿No será que me han hecho mal la declaración? ¿Me dijeron en el trabajo que me habían aumentado las retenciones para que no sucediera esto? ¿Por qué este tipo de cosas siempre me tienen que pasar a mí? ¿Me quedaré sin vacaciones? ¿Por qué no haría un plan de jubilación?

Horas y horas en blanco, con sudores fríos y sin poder pegar ojo. Ni siquiera, la mayoría de las veces, tratamos de buscar soluciones, porque nos enrocamos en negar la evidencia, ya que a nosotros nos supone un problema. Por la mañana, nos llama el amigo que nos ha hecho la declaración y da un vuelco a nuestra vida: “Me he equivocado. Sólo tienes que pagar 100 euros”. Y de pronto, sientes cómo te recorre una alegría por el cuerpo que va desde la punta de los dedos de los pies hasta el pelo más alto de la cabeza. Y lo que no hubiera sido una buena noticia, seguramente, en el caso de que te la hubieran dado al principio, porque siempre es mejor cobrar que pagar, ahora se convierte en la solución a tus preocupaciones porque de repente ya no hay una deuda de 2000 euros.

Nos podíamos haber evitado ese sufrimiento si nos hubiéramos sido capaces de dormir sin agobiarnos y la respuesta habría llegado igual por la mañana, al margen de todos nuestros argumentos.

Pasamos la mitad de la vida pensando en lo que hicimos ayer, o en aquello inconveniente que le dijimos a nuestra madre o en lo que podíamos haber hecho mejor y la otra mitad nos la dedicamos a soñar con lo que ocurrirá mañana, con los sueños que haremos realidad, con los planes que nunca llegaremos a cumplir, porque lo que sucede nunca es igual que lo que imaginamos previamente.

Me he pasado la vida escuchando a líderes espirituales de diferentes religiones, de distintas tradiciones, a entrenadores emocionales y a filósofos que hablaban de la importancia del momento presente y, aunque nunca lo he puesto en duda, tengo que reconocer que lo he visto como una utopía imposible de llevar a cabo, eso de estar siempre en el ahora, pero no es así

Me he pasado la vida escuchando a líderes espirituales de diferentes religiones, de distintas tradiciones, a entrenadores emocionales y a filósofos que hablaban de la importancia del momento presente y, aunque nunca lo he puesto en duda, tengo que reconocer que lo he visto como una utopía imposible de llevar a cabo, eso de estar siempre en el ahora, pero no es así. Sólo es cuestión de tenerlo presente. Hace unos años, un amigo me recomendó un libro El poder del Ahora del alemán afincado en Canadá Eckhart Tolle, como una de las lecturas más reveladoras de nuestra era. Empecé a leerlo y, sinceramente, no entendí nada de nada. Un par de años después, la insistencia de mi amigo me hizo volver a retomarlo y algo cambió: un nuevo mundo apareció ante mí frente a las páginas de ese libro del que se han vendido millones de ejemplares en todo el globo. El mensaje de esta obra es tan sencillo que resulta evidente pero de alguna forma te permite adentrarte en él de otra manera: sólo existe el aquí y el ahora. Cuando te rindes a ellos tal vez no cambie el mundo pero, sin duda, dejarás de percibirlo de la misma manera, dejarás de poner atención en lo que no ves para depositarla en aquello que tienes delante. Y de esta forma, serás más feliz.

Para que pueda existir el pasado es necesario que lo pienses en este instante, en caso contrario, ya dejó de ser; pese a que tengas el mejor plan del mundo para conseguir todo aquello que te propongas en el futuro, tampoco existe ahora, sólo son pensamientos en la cabeza y nunca nada ocurre como supones. En cambio, cada instante que pasa ante ti es único, siempre te enseña algo nuevo aunque la mayoría de las veces no estés dispuesto a verlo porque tienes tu mente desviada hacia otro lado.

Claro que es lógico que pensemos en las personas que perdimos en el pasado, en los amigos que se quedaron por el camino, en los momentos preciosos que disfrutamos…De hecho, revivir los instantes felices no hace daño a nadie, al contrario, están exentos de culpa, de temor, de rabia; y también es  comprensible que planifiquemos lo que queremos hacer el fin de semana, las vacaciones del verano, cómo actuar para encontrar trabajo cuando nos hace falta…

Entre dedicar algo de tiempo a estos menesteres y condenarnos a sufrir eternamente por lo que hicimos mal en el pasado o lo que no seremos capaces de hacer en el futuro hay un gran trecho

Sin embargo, entre dedicar algo de tiempo a estos menesteres y condenarnos a sufrir eternamente por lo que hicimos mal en el pasado o lo que no seremos capaces de hacer en el futuro hay un gran trecho. Verás, no seré yo quien te diga lo que debes hacer o en qué has de pensar, que para eso está la libertad de cada uno. No obstante, lo que sí he constatado y cualquiera que lo intente podrá igualmente verificar es que todo el tiempo que dedico a tratar de cambiar el pasado sólo me conduce a la infelicidad y es inútil, porque es imposible. Asimismo, cada vez imagino cómo debería ser mi vida en el futuro, acaba pareciéndose muy poco a la realidad, por lo tanto, tampoco sirve para nada.

En cambio, los momentos más felices de mi historia, siempre coinciden con instantes de plenitud, en los que he disfrutado del ahora, en los que me he sentido vivo, lleno de alegría y sin pensar en nada más que en aprovecharlo al máximo.

Es ahora cuando transcurre la vida, ni ayer, ni mañana, sólo ahora. Olvidarse del tiempo y tratar de exprimir el jugo a este momento es la única forma de ser feliz. Porque si existe la felicidad sólo puede ser aquí y ahora, lo demás son solo sucedáneos.

           

 

 

Nací en Ordizia (Guipúzcoa) porque allí emigraron mis padres desde Andalucía y después de colaborar con periódicos, radios y agencias vascas, me marché a la aventura, a Madrid. Estuve vinculado a revistas de informática y economía antes de aceptar el reto de ser redactor de informativos de Telecinco Granada. Pasé por Tesis y La Odisea del voluntariado, en Canal 2 Andalucía, volví a la capital de la Alhambra para trabajar en Mira Televisión, antes de regresar a Canal Sur Televisión (Andalucía Directo, Tiene arreglo, La Mañana tiene arreglo y A Diario).