Cifras y letras

Blog - Reflexiones del Por Venir - Chema Rueda - Jueves, 1 de Diciembre de 2016
Imagen de la manifestación del pasado domingo contra la fusión hospitalaria.
Miguel Rodríguez
Imagen de la manifestación del pasado domingo contra la fusión hospitalaria.
Cifras y más cifras, ese recurso casi siempre objetivo, constatable y verificable. Normalmente exento de interpretaciones, pues cincuenta son cincuenta y cien son cien. Y frente a ellas, las letras, que conforman conjuntos subjetivos, interpretables, abiertos a varios significados, seguramente todos correctos. Cómo, si no, comprender y asumir las diversas acepciones de "pueblo", "democracia" o "verdad".
 
Sin embargo, vivimos tiempos en que ni la anterior reflexión parece ser así. Lo importante, que es lo cualitativo, aparece tapado por lo menos importante; es como si los árboles no nos dejaran ver el bosque. Debatimos apasionadamente sobre las cifras y elaboramos sesudas reflexiones al respecto. Por el contrario, las letras aparecen como el factor carente de debate y discusión.
 

Debatimos del número y parecemos olvidar el qué y el porqué

Se percibe, a nivel general, una "sobre exageración" de los debates en torno a las cifras y lo que éstas suponen. Si hablamos de las personas asistentes a una manifestación, por ejemplo, nunca coinciden las cifras de quien las organiza, de los datos oficiales de las autoridades competentes; hasta ahí bien. Todo el mundo comprende que los primeros tenderán a inflar y los segundos a desinflar. Basta con hacer una media aproximada para acercarse a la verdad. Los datos comparativos respecto a otras convocatorias similares, se elevan a categoría de "fenómeno decreciente o creciente" y se pronostica el declive o extensión de la causa en función de esos parámetros.
 
Y sin embargo, parecemos olvidarnos de la letra. De los motivos que justifican la movilización, del porqué sale gente a la calle, de cómo se da respuesta a la demanda, de cómo se canaliza la solución. En definitiva, debatimos del número y parecemos olvidar el qué y el porqué.
 
Otro ejemplo puede ser la cifra de firmantes o peticionarios de una determinada cuestión, el porcentaje de firmas válidas sobre el total, el momento de emitirlas o presentarlas o ante quienes, los requisitos cumplidos o por cumplir de las firmas, etc. Y, como en el caso anterior, nos olvidamos de la letra. Del contexto o circunstancia política o social que lleva al hecho de iniciar el proceso; la importancia absoluta o relativa del número de firmantes pese a no alcanzar, o sí, determinado umbral; de la respuesta política ante ello; de los modos de encauzar salidas al posible conflicto. Una vez más, nos ocupamos de los números y obviamos los porqués y los comos.
 
Y qué decir del periodo de tiempo en que debe arbitrarse un proceso político democrático, condicionado por plazos temporales, por ejemplo, plazo de convocatoria de un congreso o asamblea; si hay que convocarlo en 40 días; si no se puede pretender hacerlo en 20 días, etc. Pero, ¿y la letra?;la garantía de los procedimientos que iguala a todas las personas en sus derechos y deberes; la necesidad de restaurar la normalidad tras situaciones de transitoriedad; el contexto político sobre el qué actuar, etc.
 
Debatimos demasiado de lo seguramente accesorio, las cifras. Y lamentablemente se dedica menos tiempo al verdadero debate, el de las letras. Parece el mundo al revés, y puede que lo sea, o que estemos rodeados de circunstancias que tienen interés en dar la vuelta a la realidad.
 
 
Imagen de Chema Rueda

Nacido en Guadix (Granada) en 1963, por tanto de la generación de "A hard days night" y "Satisfaction". Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada y funcionario de Administración Local, grupo A, trabaja en el Edificio de Los Mondragones. Fue concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Granada (desde 2003 y hasta junio de 2015. Ha sido Secretario General del PSOE de la ciudad de Granada entre 2008 y 2017 y Miembro del Comité Federal del PSOE desde 2017 a 2021. Actualmente es miembro del Comité Director del PSOE-A. Me apasiona escribir (lo que pienso), debatir y participar en la vida pública, desde todos los ángulos posibles. Me duelen bastantes cosas de la vida y de la política actual, y no pienso dejar de intentar arreglarlas. Me apasiona la vida, la amistad, la Alpujarra y el Atlético de Madrid.