Un verano en el Parque de las Ciencias.

Cambril, al otro lado

Blog - Hombres de Luz - Domingo Funes - Martes, 5 de Febrero de 2019
Indegranada

No hay político, personaje público, aspirante a tocar moqueta, alto representante empresarial o sindical, hermano mayor de cofradía o portero de discoteca de esta provincia que no haya probado el fino aguijón de Antonio Cambril.

Desde hace varios lustros, el francotirador más mortífero de las letras granadinas se viene dedicando al noble arte de no dejar títere con cabeza. Nombrar a sus “víctimas” es una tarea, por extensa, inútil; y nombrar a los que ha ignorado, aun siendo encargo notoriamente más breve, puede ser incluso más doloroso porque evidencia la irrelevancia del personaje que no mereció una sola gota de su tinta, y tampoco está en mi ánimo provocar un daño innecesario a nadie.

Será divertido comprobar como salta al ruedo alguien que siempre ha visto los toros desde la barrera y que, además, ha dejado constancia por escrito a lo largo de varias décadas en una extensísima hemeroteca, de un testimonio ideológico que ahora le perseguirá durante todo un mandato, especialmente si el destino le depara la posibilidad de formar gobierno

Ahora, Cambril, curtido en mil y una batallas, pero siempre detrás de la misma trinchera, la periodística, va a dar el salto a la primera plana de la política local encabezando, si los llamados a votar en las correspondientes primarias lo confirman, la lista de IU y Podemos.

Personalmente estoy con eso que Errejón llama “competencia virtuosa de la izquierda” y tengo muchas dudas del éxito que pueda derivar de ese mantra llamado “unidad de la izquierda”. Más aún después de la victoria en Andalucía de la derecha, articulada en tres opciones, desde las que se ha ensanchado la base electoral como nunca antes había ocurrido en estas tierras y del relativo fracaso de Adelante Andalucía, donde concurrieron conjuntamente, entre otras formaciones políticas, IU y Podemos.

En román paladino: que no estoy en modo alguno seguro de que ambas formaciones concurriendo unidas obtengan mejor resultado que por separado. Pero doctores tiene la Iglesia. Bueno, a lo que iba. Con el sí de Cambril, el veterano periodista se expone a que sus muchos perjudicados puedan disfrutar de su paso al lado oscuro y aspirar, en justa correspondencia, a devolverle algún que otro aguijonazo.

Será divertido comprobar como salta al ruedo alguien que siempre ha visto los toros desde la barrera y que, además, ha dejado constancia por escrito a lo largo de varias décadas en una extensísima hemeroteca, de un testimonio ideológico que ahora le perseguirá durante todo un mandato, especialmente si el destino le depara la posibilidad de formar gobierno.

No digamos ya si con quien tiene que pactar es con Paco Cuenca, al que le ha dedicado unas cuantas columnas que no destilaban precisamente amor y donde ha puesto al chanero como chupa de dómine.  Y es que si algo no ha cambiado en este periodo es que una cosa es predicar y otra dar trigo. Vamos, Antonio, suerte y… al toro.

Imagen de Domingo Funes

Domingo Funes (Granada, 1967) es Licenciado en Derecho por la UNED y abogado en ejercicio, trabajando en las ramas administrativa y civil, fundamentalmente, y defensa de los consumidores. En los últimos años ha compaginado su profesión con la colaboración en el Grupo Editorial Tres Ediciones, especialmente en Granada Económica, uno de los periódicos del grupo, donde coordina la sección de opinión. Hijo del éxodo rural de los 60, pasa su juventud en el barrio granadino de la Chana, donde su familia se instala proveniente del pequeño municipio de Salar.