'By Storm abordan el duelo después del duelo'

El duelo adopta muchas formas. Aunque, en el momento en que estás viviéndolo en toda su fuerza, parezca algo monolítico, infinito, infranqueable, el duelo evoluciona, cambia. Y no todos los duelos son iguales: no es lo mismo perder a un padre que a una hija, a una mascota que a un amigo. Por no hablar de los duelos que vivimos por causas distintas a la muerte: un divorcio se experimenta de forma diferente a una mudanza, pero qué duda cabe de que el duelo migratorio tiene efectos muy reales. Y ya se sabe que, como nos recordó Kendrick Lamar, cada persona pasa los duelos a su manera. Da la sensación de que By Storm, el dúo formado por el MC RiTchie y el productor Parker Corey, han dedicado los últimos cinco años a pensar sobre esta cuestión, porque su nuevo disco, My Ghosts Go Ghost, es en cierto modo una mirada al caleidoscopio del duelo.
Antes de la pandemia tenía un futuro prometedor. Sin embargo, la desgracia se abatió sobre ellos: la muerte de Groggs en junio de 2020, a los 32 años, parecía que inevitablemente haría descarrilar la carrera del grupo
Aunque esa metáfora podría hacer que pensáramos en algo colorido y atractivo, y nada más lejos de la realidad. Recapitulemos: Injury Reserve era un trío de hip hop alternativo, formado por RiTchie, Corey y el MC Stepa J. Groggs, que antes de la pandemia tenía un futuro prometedor. Sin embargo, la desgracia se abatió sobre ellos: la muerte de Groggs en junio de 2020, a los 32 años, parecía que inevitablemente haría descarrilar la carrera del grupo. Contra todo pronóstico, poco más de un año después, los miembros supervivientes lanzaron By The Time I Get to Phoenix (2021), un álbum tan poderoso como extraño, compuesto y grabado en buena parte antes de la muerte de Groggs, pero que adquirió otro significado al ser completado y lanzado póstumamente. La combinación de emoción cruda y sonido experimental convirtió el disco en un tótem instantáneo, una referencia de cómo usar la música para procesar la muerte al nivel de Blackstar (2016) de David Bowie o A Crow Looked at Me (2017) de Mount Eerie, aunque más oscuro y disonante que aquellos otros discos.
Después, en 2023, RiTchie y Corey se marcaron un New Order: anunciaron que disolvían Injury Reserve y que transformaban el proyecto en By Storm, un nombre inspirado en la última canción de aquel disco final, la brutal “Bye Storm”
Después, en 2023, RiTchie y Corey se marcaron un New Order: anunciaron que disolvían Injury Reserve y que transformaban el proyecto en By Storm, un nombre inspirado en la última canción de aquel disco final, la brutal “Bye Storm”. Con todo, habría sido ingenuo pensar que este cambio iba a suponer un borrón y cuenta nueva; de hecho, los perfiles de los dos grupos en los servicios de streaming siguen superponiéndose, y el nuevo disco se puede encontrar en ambos. Es más, tal como indica su título, My Ghosts Go Ghost habla, en buena medida, de la presencia fantasmal de Groggs: de esa forma de estar que es la ausencia, a caballo entre lo etéreo y lo tangible. Pero, como decía al inicio, el duelo ya no es aquí esa inabarcable cacofonía que parece que nunca nos va a abandonar, sino algo más complejo, más polimorfo, más agridulce. Así pues, la música, aunque sigue siendo profundamente experimental, ya no suena tan hostil todo el rato: varios cortes empiezan, de hecho, con suaves arpegios de guitarra acústica antes de evolucionar hasta convertirse en instrumentales densos, pegajosos, pesados. Si By The Time I Get to Phoenix te hacía sentir siempre al borde de la asfixia, aquí más bien sientes un peso en la boca del estómago que, cuando menos te lo esperas, se disipa, pero sin llegar a irse del todo.
No todas las canciones abordan directamente la pérdida de Groggs, sino que arrastran las distintas temáticas que tratan hacia ese terreno emocional, pasando cualquier experiencia por el filtro del duelo
Al mismo tiempo, no todas las canciones abordan directamente la pérdida de Groggs, sino que arrastran las distintas temáticas que tratan hacia ese terreno emocional, pasando cualquier experiencia por el filtro del duelo. El mejor ejemplo es el primer tema, “Can I Have You For Myself?”, donde RiTchie, a punto de ser padre, comparte con su pareja su miedo a perder una parte de su relación, a que tener que cuidar de sus hijxs haga que dejen de cuidarse entre sí (“Right in bеtween us, know they growin', won't have the same room”). De nuevo nos encontramos ante la huella emocional de algo que no está, pero que le hace echar de menos anticipadamente todo lo que va a cambiar cuando esté. La melancolía de su voz va creciendo conforme se acumulan más capas de voces sampleadas, y después entra una percusión cada vez más disonante, con más glitches, hasta que todo se disuelve en un final que no resuelve la maraña emocional que se ha formado. Más extremo aún es el caso de “Dead Weight”, donde RiTchie plantea, sobre un beat entrecortado y frenético, un duelo en torno a su pelo: para él, cortarse las rastas sería parecido a cercenarse un miembro, puesto que le han acompañado durante todo este proceso y, por tanto, son en cierto modo depositarias de todo lo que ha aprendido.
RiTchie siempre ha tenido mucho talento para las imágenes y las metáforas, y lo sigue demostrando
Como se puede ver, RiTchie siempre ha tenido mucho talento para las imágenes y las metáforas, y lo sigue demostrando: en la retorcida “Grapefruit”, habla de la experiencia de abrirse en canal en sus letras, quedando tan expuesto y vulnerable como la rojiza pulpa de un pomelo, y sentir que su público lo observa con morbo, tal como reflejan esos coros que pronuncian con asco “grapefruit” una y otra vez. En “Zig Zag”, usa la imagen de dicho movimiento serpenteante para hablar de quienes van por la vida intentando esquivar las consecuencias de sus actos, como él solía hacer; ahora, sin embargo, ha aprendido que eso es imposible (“So when you speak on me, you speak in past tense/I walked the barren bare and passionate/I'll wear my error 'til my last breath”). Y por supuesto, está la imagen que da título al álbum: en “GGG”, el último corte, el de Arizona nos cuenta que en una ocasión sintió la presencia de Groggs a su lado mientras componía música, pero que no ha podido volver a conjurarla; en otras palabras, hasta sus fantasmas le hacen ghosting.
Así pues, abundan las canciones tristes o difíciles, ya sea a nivel lírico, musical o ambas a la vez: la larga y abatida “In My Town” habla de lo complicado que es conseguir una estabilidad económica como músico independiente, mientras que la paranoica “Best Interest” está totalmente dominada por un violín disonante que se traga tanto la base de jazz rap como los versos de RiTchie y de billy woods, que aporta la única estrofa invitada del LP. Afortunadamente, hay también temas algo más ligeros, que además se cuentan entre los mejores. Así, la exultante “Double Trio 2” abruma al oyente con su tormenta de sintetizadores, percusión y saxofón, mientras RiTchie recupera la imagen fundacional del grupo: “Shit, we was caught by a storm and we ain't even know it/To you, this shit knee-high”. Por su parte, “And I Dance” representa ese pequeño resquicio de esperanza que aparece cuando el duelo empieza a amainar: aquí la imagen que vuelve es la del incendio, pero esta vez RiTchie decide que lo único que puede hacer es bailar entre las cenizas. La ligereza que transmiten tanto el beat como las palabras y la voz del MC suponen un respiro en un tracklist tan pesado.
Después de ese momento de alivio, llega la conclusión del álbum con “GGG”. Aquí, RiTchie aborda esa última etapa del duelo: el momento en que la ausencia se vuelve plena, en que dejamos de estar subyugados por el recuerdo de la otra persona y ya no queda esa huella permanente de dolor. Como tantas veces se ha expresado en la música popular, también este momento implica su propio duelo: desprenderse del dolor significa, en cierto modo, volver a perder a la otra persona. De ahí que la canción termine con ese ruego repetido de “Don’t let me go”. Sin embargo, es algo inevitable: quienes nos dejan nunca se van del todo, pero la vida sigue y tenemos que aprender a vivirla sin aferrarnos a quienes no están.
Lo cual plantea la pregunta: ¿podrán By Storm escapar alguna vez de la alargada sombra de su compañero fallecido? El propio RiTchie parece preguntárselo: “My ghosts go ghost, I dodged my shadow, now I'm tryna cast more”, nos dice, y no queda claro si ve posible dar forma a algo sin que su sombra y la de Groggs se superpongan. En cualquier caso, pase lo que pase en el futuro, My Ghosts Go Ghost es una obra maestra, un disco que se te agarra por dentro y no te suelta. Solo con eso, By Storm ya han conseguido más de lo que parecía posible hace cinco años.
Puntuación: 8.7/10
Pincha aquí para escuchar el disco
































