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Abusos sexuales en el cine

Blog - El ojo distraído - Jesús Toral - Viernes, 3 de Noviembre de 2017
Harvey Weinstein y algunas de sus víctimas más famosas.
diarioshow.com
Harvey Weinstein y algunas de sus víctimas más famosas.

Desde que a principios de octubre pasado, el periódico The New York Times destapara los reiterados abusos sexuales del poderoso productor de Hollywood Harvey Winstein durante décadas, decenas de mujeres se han añadido a la lista. El escándalo ha sido tan extraordinario que ha abarcado a toda la industria del cine mundial, España incluida, después de que actrices y actores de todos los rincones comiencen a salir para atestiguar que también han sido víctimas de abusos sexuales por parte de personalidades con poder con la contraprestación de auparles en su carrera.

Llega a resultar hiriente ver cómo algunos de estos productores, directores o actores propulsores de abusos sexuales llegan a reconocerlo, lo consideran un error y aseguran que están en proceso de no volver a repetirlo. Como si el decirlo en voz alta eximiera del delito, como si se sintieran invulnerables o todopoderosos

Y es que estamos hablando de decenas de estrellas de Hollywood, y en los últimos días incluso españolas, que desvelan la personalidad más obscena de estos dioses a los que hemos encumbrado al Olimpo en un mundo en el que vale más quién tiene más. Llega a resultar hiriente ver cómo algunos de estos productores, directores o actores propulsores de abusos sexuales llegan a reconocerlo, lo consideran un error y aseguran que están en proceso de no volver a repetirlo. Como si el decirlo en voz alta eximiera del delito, como si se sintieran invulnerables o todopoderosos.

Hemos escuchado las voces de miembros españoles de este sector que aseguran que siempre se han producido, que no es únicamente patrimonio de la industria del cine y parecen afirmarlo con tanta rotundidad como naturalidad. Es evidente que la sospecha ha sobrevolado durante muchos años en el ambiente. Es cierto que delitos sexuales se cometen en todas las profesiones, que quien tiene poder se considera capacitado para proponerlo o para forzar a víctimas recién llegadas que si lo airean tienen siempre mucho que perder a cambio únicamente de la dignidad personal. No obstante, el mundo del cine ha sido tradicionalmente un espacio acotado a un grupo de personas. No es fácil llegar ni siquiera a trabajar dentro, a no ser que alguien te ayude a introducirte en él. Ni operadores de cámaras, ni actores, ni ayudantes ni siquiera los mozos o ayudantes…la mayoría cuenta con alguien que les avala, aunque eso no los invalide para el trabajo. Son equipos de profesionales de los que se rodea un director o productor determinado y que repiten en diferentes películas después de haber comprobado sus capacidades. Y eso tiene un gran inconveniente: el de convertir a este sector en un espacio tan cerrado que acaba acatando sus propias normas.

Tal vez por eso, podemos escuchar a actrices que, con una naturalidad pasmosa, reconocen que siempre se han producido esos abusos sexuales, como si convivieran con ellos sin darse cuenta de la monstruosidad que supone. Muchas veces, porque habrá víctimas que hayan alcanzado la gloria después de pasar por el aro, conscientes de que no podían echar a perder su oportunidad. También habrá grandes profesionales que podrían haber tenido una carrera fulgurante y cuyos trabajos nos han sido arrebatados después de haber rechazado aceptar unas condiciones inadmisibles, a todas luces.

Tal vez por eso, podemos escuchar a actrices que, con una naturalidad pasmosa, reconocen que siempre se han producido esos abusos sexuales, como si convivieran con ellos sin darse cuenta de la monstruosidad que supone

Hemos olvidado que el hecho de ser un genio, profesionalmente hablando, no implica que tengamos que venerarle en el ámbito personal. Muchos hemos conocido a supuestos genios megalómanos cuyo carácter era insoportable, reprobable,  insolidario, caprichoso, orgulloso, arrogante, hiriente y con una sonrisa perenne condescendiente como signo de su superioridad. Ser un genio, no implica ser bondadoso.

Cuando empezaba como periodista admiraba a grandes profesionales que no podía de ninguna forma imaginar como seres despreciables. Yo mismo sentía que el hecho de haber alcanzado tal grado de popularidad o reconocimiento social les condecía a dichas personas de forma automática la cualidad de grandes. Después, conocí a algunos de ellos y el mito cayó por los suelos. Había quién había llegado a la cima a través de un golpe de suerte o de apoyos importantes que no habían tenido en cuenta sus habilidades más allá de lo que representaban: ser hijo o hermano de, pertenecer a un grupo ideológico determinado…Y entonces fue cuando me di cuenta de que ni están todos los que son ni son todos los que están.

A aquellas actrices y actores que reconocen que siempre ha habido abusos sexuales en el sector del cine, como en el resto de profesiones, les diría que esto último no reduce el delito, que callar es el primer paso para aceptar lo que venga y que además de tener que vivir el resto de la vida con la culpa de haber tragado, el que lo hace está cerrando una puerta al siguiente para que pueda defenderse, para tener más opciones de decir no

¿Hay en el mundo del cine un mal endémico que aprueba los abusos sexuales? Es muy posible, porque las normas que lo rigen no son las mismas que para el resto de los mortales, porque el que alcanza un grado elevado de poder, manda mucho y recibe obediencia ciega y también porque la subjetividad tiene mucho que ver con la toma de sus decisiones.

Y estos monstruos poderosos tienen capacidad de convertir en ídolos a personas normales, así que se cobran las tarifas que estipulan oportunas, entre ellas, los pagos sexuales. Estoy convencido de que no llegaremos a descubrir la magnitud de estos abusos porque muchas de las víctimas no se atreverán a decirlo públicamente y porque muchos de los poderosos que las infringen serán prácticamente invulnerables.

A aquellas actrices y actores que reconocen que siempre ha habido abusos sexuales en el sector del cine, como en el resto de profesiones, les diría que esto último no reduce el delito, que callar es el primer paso para aceptar lo que venga y que además de tener que vivir el resto de la vida con la culpa de haber tragado, el que lo hace está cerrando una puerta al siguiente para que pueda defenderse, para tener más opciones de decir no.

No me extrañaría que Hollywood acabara haciendo una película sobre esta historia, hay que sacar rendimientos a todo, pero me temo que cuando pase algún tiempo nos habremos olvidado del tema y el cine seguirá en ese limbo inaccesible para los mortales donde imperan unas normas propias y donde el que siempre acaba teniendo la última palabra es el poderoso frente a la víctima.

A no ser que llegue un momento en la historia en que cambiemos la escala de valores y admiremos más al que es feliz que al que tiene más pasta o dinero. Solo entonces construiremos un escudo lo suficientemente resistente para recibir las embestidas de estos seres inmundos que aprovechan sus privilegios para infringir sufrimiento a los demás.

Nací en Ordizia (Guipúzcoa) porque allí emigraron mis padres desde Andalucía y después de colaborar con periódicos, radios y agencias vascas, me marché a la aventura, a Madrid. Estuve vinculado a revistas de informática y economía antes de aceptar el reto de ser redactor de informativos de Telecinco Granada. Pasé por Tesis y La Odisea del voluntariado, en Canal 2 Andalucía, volví a la capital de la Alhambra para trabajar en Mira Televisión, antes de regresar a Canal Sur Televisión (Andalucía Directo, Tiene arreglo, La Mañana tiene arreglo y A Diario).