Un análisis sobre el debate entre presidenciables a la Junta en RTVE que no leerás en ningún otro medio.
El debate a cuatro organizado por RTVE dejó intensos momentos en la confrontación de los modelos del PSOE, Por Andalucía y Adelante con un desdibujado Juan Manuel Moreno, casi siempre a la defensiva, que evitó incomodar a la ultraderecha de Vox, pese a sus postulados racistas, ante un pacto poselectoral que se cerrará si lo precisa el PP que, como en Extremadura, Aragón o Castilla León, dejará las disputas previas entre ambos partidos en un teatrillo ante lo inevitable del acuerdo. Por eso la izquierda no incomodó (ni falta que hacía) a Moreno a cuenta del posible pacto con Vox. Moreno padeció uno de los peores momentos con la gestión de los servicios públicos, especialmente con asuntos como el escándalo de los cribados de cáncer. De lo que va, precisamente, la campaña electoral.
Ganó por diferencia la censura total a la gestión de Moreno, trasladada con ahínco por la izquierda, y hasta por la extrema derecha, ante la que el candidato a la reelección del PP-A, se quedó mudo, incapaz en todo momento de defender su gestión, esa que tanto glorifican los medios en la mayor maquinaria de propaganda política conocida en Andalucía
En un debate electoral, y en concreto el de anoche, lo fácil para no mojarse es afirmar que no hubo un ganador claro, pero sí que lo hubo: la censura global a una gestión de Moreno, que ya lleva ocho años al frente de la Junta, los cuatro últimos con mayoría absoluta, libre de ataduras, caracterizados por un notorio deterioro de los servicios públicos, con la peor sanidad y dependencia del país, y con la educación a todos los niveles, en los que ha tendido la alfombra roja a la privatización.
Ganó por diferencia la censura total a la gestión de Moreno, trasladada con ahínco por la izquierda, y hasta por la extrema derecha, ante la que el candidato a la reelección del PP-A, se quedó mudo, incapaz en todo momento de defender su gestión, esa que tanto glorifican los medios en la mayor maquinaria de propaganda política conocida en Andalucía.
Moreno, que coincidió en traje, camisa y corbata con el candidato de la extrema derecha, o al revés, sufrió como pocas veces antes se le había visto, pero no solo se le vio incómodo, se le sintió desencajado, ajeno, y transmitió enfado, disgusto, molesto por tener que debatir y confrontar, atenazado por el aluvión de críticas que le llegaban desde la izquierda y hasta de sus futuros socios de gobierno, si lo precisa.
Moreno sufrió como pocas veces antes se le había visto, pero no solo se le vio incómodo, se le sintió desencajado, ajeno, y transmitió enfado, atenazado por el aluvión de críticas que le llegaban desde la izquierda y hasta de sus futuros socios de gobierno, si lo precisa
Se cerró en banda con "los líos", la manera en la que se refiere a lo que supondría que el PP pierda la mayoría absoluta en estas elecciones porque, si suma con Vox, le abocaría a un pacto en el que volvería el sufrimiento: la prioridad nacional, que insistentemente y para todos los bloques repitió el candidato de la ultraderecha, Manuel Gavira. De hecho, como ya le recordaron los candidatos de izquierda a Moreno, él fue el primer 'barón' del PP que pactó con la ultraderecha. Así llegó al poder tras las elecciones de 2018.
No tardó en aparecer en el debate electoral el escándalo de los cribados del cáncer de mamá. Fue el candidato de Andelante Andalucía, José Igancio García, que le interpeló directamente, como avisó en días previos. Moreno, que se dio aire diciendo que luego le respondería a la pregunta de qué pasó, dónde se produjo el error, cuántas mujeres afectadas por el fallo de la Junta han desarrollado el cáncer, no lo hizo. No hay respuesta.
Mientras los candidatos de la otras izquierdas se desenvolvían con total libertad y machaban una y otra vez a Moreno, a la candidata socialista María Jesús Montero le faltó rematar y a veces mayor contundencia.
Carpeta llena de papeles a sus pies
Es lógico que los candidatos y candidatas lleven abultadas carpetas con documentos, entre ellos las tablas y fotografías que utilizan para confrontar. La carpeta de Moreno era tan abultada que llegó a tenerla a sus pies y provocó momentos muy incómodos, agachándose a buscar y retirar papeles.
Un rey desnudo que, en la soledad de un plató de televisión, sin asesores susurrándole al oído, fue incapaz de defender una sola de sus medidas
Un candidato a la reelección que pinchó, y que distó del que se suele ver en el Parlamento, sustentado por su absoluta mayoría, o en actos de campaña, o del que todas las encuestas le dan como vencedor de las elecciones del 17M, con la duda de si tendrá que pactar con la extrema derecha.
Un rey desnudo que, en la soledad de un plató de televisión, sin asesores susurrándole al oído, fue incapaz de defender una sola de sus medidas.
María Jesús Montero, candidata del PSOE andaluz.
Antonio Maíllo, candidato de Por Andalucía.
Ni siquiera en el tramo del debate que se presuponía más le podía convenir, como la financiación autonómica, supo explicar por qué rechaza una propuesta, -de María Jesús Montero, como ministra de Hacienda, que defendió sin ambages-, que reforzaría los servicios públicos, cuando Andalucía es la más beneficiada
Ni siquiera en el tramo del debate que se presuponía más le podía convenir, como la financiación autonómica, supo explicar por qué rechaza una propuesta, -de María Jesús Montero, como ministra de Hacienda, que defendió sin ambages-, que reforzaría los servicios públicos, cuando Andalucía es la más beneficiada. Dejó en el aire una más que sospechosa justificación partidista a la negativa, con un montante para Andalucía muy superior a la acordada por unanimidad de todos los grupos parlamentarios en la Cámara autonómica.
Así que ni la financiación autonómica y las vueltas con el independentismo, con la que se frota las manos el PP por haber sido María Jesús Montero, la candidata socialista, ministra de Hacienda, sirvió a Moreno para nadar a gusto. "¿Por qué rechaza los 5.700 millones que recibiría Andalucía con el nuevo modelo?", le preguntó Montero, una cuestión que le repitió Maíllo, recordando el acuerdo aprobado en el Parlamento andaluz que reclamaba 4.000 milllones.
"Por un sillón me va a decir usted, que ha vivido de la política toda su vida, cuando llevo trabajando 35 años en la enseñanza pública", le afeó Maíllo a Moreno
Uno de los momentos más tensos del debate lo protagonizaron Antonio Maíllo, candidato de Por Andalucía y Moreno. El candidato a la reelección por el PP reprochó a Antonio Maíllo que su formación -IU- haya "perdido la coherencia" por un sillón". Y esa crítica de Moreno le ha valido una de las respuestas de la noche: "¿Por un sillón, yo que vengo de un instituto y usted lleva desde los 24 años con un salario público? ¿Me va a decir usted que ha vivido de la política toda su vida, que no sabe lo que es trabajar ni conseguir una beca ni hacer una oposición? Usted, que ha vivido siempre de salario público, ¿me va a dar lecciones a mí que llevo trabajando 35 años en la enseñanza pública?", le ha contestado el candidato de Por Andalucía.
A cuentas del currículum, hubo otro detalle, el de José Ignacio García, candidato de Adelante Andalucía, que, con una vida laboral de un enfermero andaluz en mano, en la que se reflejaban contratos encandenados de días en el SAS, le dijo en un momento al presidente de la Junta: "por cierto, le presento una vida laboral".
Con la vivienda, también silencio por parte de Moreno, en un minidebate, en el que se hizo pequeño.
José Ignacio García, de Adelante Andalucia.
El candidato de ultraderecha fue reconvenido en distintos momentos por su discurso contra los migrantes. Cuando hablaba de "menas", Montero le repitió en varias ocasiones que eran "niños". Usted "engaña" a los andaluces cuando dice que no pueden acceder a una vivienda por un chaval que llega de Senegal, le espetó José Ignacio García.
El debate dejó propuestas, como la única de Moreno, de garantizar por ley que el presupuesto para sanidad se incremente cada año -como si la medida, como ha demostrado la absoluta mayoría del PP, asegurara un mejor sistema público sanitario, sin privatización-
El debate dejó propuestas, como la única de Moreno, de garantizar por ley que el presupuesto para sanidad se incremente cada año -como si la medida, como ha demostrado la absoluta mayoría del PP, asegurara un mejor sistema público sanitario, sin privatización-.
Y si hubo un perdedor en el debate, también hubo un ganador o ganadores, en las argumentaciones del candidato de Por Andalucía, Antonio Maíllo, y el de Adelante Andalucía, José Ignacio García. Tan brillantes, cada uno en su estilo, tan similares en sus críticas y propuestas, que no se entiende que compartan una misma candidatura, a la izquierda del PSOE.
Un posdebate sin Andalucía. No fue desde luego el mejor debate organizado por RTVE, con algunas injerencias de más del siempre modélico Xabier Fortes sobre el uso del tiempo de los candidatos. Pero la sorpresa llegó en el posdebate al no contar en la tertulia con periodistas que trabajan en Andalucía en medios andaluces. Así que el debate del debate se quedó en la mayoría de pasajes en esos tópicos externos, en clave nacional.