"La clase trabajadora no pagará sus guerras", advierten CGT, CNT, USTEA, CSTA y SAT

Bajo el leman, "La clase trabajadora no pagará sus guerras", los sindicatos CGT, CNT, USTEA, CSTA y SAT marcharon este 1 de mayo en una manifestación alternativa, que partió de Plaza Nueva y finalizó en el Salón.
Estas organizaciones recordaron que hace dos años se manifestaron bajo el lema: "Frente a sus tambores de guerra, solidaridad de clase obrera"; y, en 2026, "la guerra ya está aquí, aunque las bombas caigan aparentemente muy lejos". "La guerra golpea nuestros bolsillos", denunciaron para rechazar que los servicios públicos estén "en proceso de desmantelamiento y privatización", mientras "se desvía para aumentar el gasto militar".
Respecto a la situación "sobre este suelo", advirtieron de que "el empresariado también está librando una guerra contra la clase trabajadora". "Hay una ofensiva abierta contra nuestros derechos laborales, con el objetivo de empeorar más si cabe las condiciones de trabajo y explotarnos más. Solo en lo que llevamos de año, la mortalidad en el trabajo en Andalucía se ha incrementado en un 120% respecto a 2025. En Andalucía se concentra el 17% de accidentes laborales".
Por otra parte, señalaron el papel de las mutuas, que "tienen cada vez mayor poder sobre la salud de las trabajadoras y los trabajadores, lo que se traduce en que las enfermedades profesionales estén infradeclaradas en Andalucía, con solo el 6% de partes de todo el Estado".
Además, "en Granada se extiende en todos los sectores el modelo de las subcontratas, una estratagema de la patronal para dividirnos entre trabajadores/as en un mismo centro de trabajo y que tengamos diferentes salarios y convenios, que ya de por sí pisotean sin vergüenza ninguna. Mientras tanto, señalan a la clase trabajadora que viene de fuera, a la migrante, y nos dicen que son nuestros enemigos, que son ellos y no los capitalistas quienes colapsan nuestros servicios públicos y nos empobrecen, y nos dividen y enfrentan".
"Pero no nos resignamos y seguiremos dando no uno, sino mil pasos al frente. Es hora de pelear por una reducción de jornada laboral real y efectiva sin reducción salarial, de manera que el trabajo se reparta y la riqueza se redistribuya. Es hora de pelear por la sanidad, la educación y el resto de servicios públicos, que cada vez son más el negocio de unos cuantos y el lujo de unos pocos". "Es hora de exigir que, si sus beneficios son cada vez mayores a costa de nuestro trabajo, nuestros salarios deben crecer también. Es hora de que, frente a quienes nos llevan al matadero, la clase trabajadora nos organicemos", añadieron.


















































