Así nació el Estadio de los Cármenes (1934): sin licencia, sin inauguración y sin nombre

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El Ayuntamiento paró las obras ilegales y el presidente hubo de redactar una memoria y dibujar planos apresuradamente
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No fue inaugurado oficialmente porque no estaba acabado, no tenía certificación y no había pagado las tasas municipales
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El periodista Martinenc lo bautizó Stadium de los Cármenes, tras saber que aquel pago se llamó Cármenes del Beiro
En los albores del fútbol granadino y del periodismo deportivo fue una constante el pseudónimo Martinenc. Correspondía a Eufrasio Martínez Martínez, colaborador del poco espacio que dedicaba por entonces El Defensor a la sección de deportes
La Ley 100.000 y el empeño de Martinenc. En los albores del fútbol granadino y del periodismo deportivo fue una constante el pseudónimo Martinenc. Correspondía a Eufrasio Martínez Martínez, colaborador del poco espacio que dedicaba por entonces El Defensor a la sección de deportes. Aunque su verdadero trabajo era el de administrativo del Ayuntamiento de Granada. El cronista alcanzó enorme poder de influencia con su pluma en los ambientes en que se movía.
Era natural de Cambil (Jaén), donde nació el 1 de agosto de 1898. En el año 1916 se matriculó al mismo tiempo en las facultades de Letras y de Derecho de Granada. Sólo consiguió licenciarse en Leyes, en 1922. Pronto obtuvo trabajo en el consistorio y se arrimó al periodismo por afición.
En abril de 1931, unos días antes de la proclamación de la II República, había nacido el Club Recreativo de Fútbol. En el seno de grupos obreros del Albayzín y militantes de izquierdas
En abril de 1931, unos días antes de la proclamación de la II República, había nacido el Club Recreativo de Fútbol. En el seno de grupos obreros del Albayzín y militantes de izquierdas. Justo al mes de su fundación, solicitaron al Ayuntamiento un solar para habilitarlo como campo, de los muchos ejidos que había a las afueras de la ciudad donde peloteaban los aficionados. Escribía Martinenc en sus crónicas que era inconcebible que Granada estuviese incumpliendo la Ley 100.000, es decir, la normativa que obligaba a las ciudades con población superior a esa cifra a tener un campo de deportes. Hizo campaña en ese sentido.
En diciembre de 1931 se conseguía que el flamante Recreativo C. F. tuviera su campo: era el de Las Tablas
En diciembre de 1931 se conseguía que el flamante Recreativo C. F. tuviera su campo: era el de Las Tablas. Ubicado pegado al río Beiro, a continuación de los solares destinados a construir las cárceles modelo de hombres y de mujeres; justo por debajo de donde estaban los cimientos del frustrado nuevo matadero. Fue bautizado Las Tablas porque lo cercaron con tablones; procedían de una chopera que había comprado su presidente Julio López. La broma le costó casi 20.000 pesetas.
El nuevo presidente, el pintor Gabriel Morcillo, ya consideraba a mediados de 1933 que aquel campo estaba hecho una pena, no era digno para recibir a equipos de divisiones nacionales
En Las Tablas estuvo compitiendo el Recreativo las dos primeras temporadas. El nuevo presidente, el pintor Gabriel Morcillo, ya consideraba a mediados de 1933 que aquel campo estaba hecho una pena, no era digno para recibir a equipos de divisiones nacionales. Había que empezar a echar el ojo a un terreno propio, pues casi tenían un millar de asociados y se codeaban con equipos del Sur de España.
Por si el descontento fuese poco, en febrero de 1933 empezaba a hacerse fuerte la Cooperativa obrera de casas baratas Pablo Iglesias. Presionaba al Ayuntamiento para que le diera el solar de Las Tablas donde levantar un centenar de viviendas sociales [Sólo llegaron a hacer seis adosados frente al Colegio Ave María]. Era habitual que en los plenos municipales saliera a relucir este asunto repetidamente; los alcaldes del momento insistían en que Las Tablas era cesión provisional, la intención del Ayuntamiento era levantar un verdadero stadium. En un pleno de julio hubo una fuerte discusión entre los concejales que querían quitar el campo al Recreativo y los que se oponían.
Aquel mensaje fue captado por la directiva del Recreativo y empezó a buscar un terreno propio para hacer su campo definitivo. Los éxitos deportivos acompañaban, se iba camino de la segunda categoría
Aquel mensaje fue captado por la directiva del Recreativo y empezó a buscar un terreno propio para hacer su campo definitivo. Los éxitos deportivos acompañaban, se iba camino de la segunda categoría. Ahí cobró protagonismo Martinenc: el 6 de agosto publicó que los terrenos para el nuevo campo estaban a punto de ser comprados o alquilados. Por su información privilegiada en el Ayuntamiento aventuró que en septiembre habría un solar; decía que él solito había seguido a un automóvil, ocupado por un prestigioso arquitecto (Matías Fernández-Fígares), un aparejador y un directivo (Gabriel Morcillo) y habían ido hasta la Casería de los Peces, frente a la Estación Sur de Ferrocarril. Se ocultó y les vio hacer mediciones. La firma de la escritura era inminente, en ocho o diez días empezarían las obras. [La antigua Casería de los Peces coincide con la actual urbanización tras la gasolinera de Villarejo, con nombres de calles de mariscos y pescados].
Hasta aquí pudo contar Martinenc. Pero se equivocó, ese solar fue descartado. Era la primera opción. Incluso la mención a la Casería de los Peces hizo que, tiempo después, se confundiera este solar con el definitivo.
El Cortijo de Muriel, el elegido final
Los terrenos elegidos finalmente para el campo del Recreativo no fue la Casería de los Peces, sino otros situados más arriba, también junto al río Beiro, pero en su margen izquierda: en el pago conocido por varios nombres: carretera de Jaén, Casería de la Campana, Eras de Cristo, área del Hospital Clínico, Cármenes del Beiro… Aunque la parcela escogida finalmente fue la parte baja del Cortijo de Muriel (Ver: El mayor pelotazo (sin balón) en la historia del Granada Club de Fútbol).
Martinenc arreció su campaña de escritos para meter prisa a las obras. En diciembre constataba que se tenían deslindados los 20.000 metros de parcela, pero el Club no mostraba movimientos para la emisión de los bonos populares con los que financiar las obras
El 17 de noviembre fueron firmadas las escrituras con su propietario. Echaba a andar el campo definitivo para el primer equipo de fútbol de Granada en categorías superiores. O eso parecía.
Martinenc arreció su campaña de escritos para meter prisa a las obras. En diciembre constataba que se tenían deslindados los 20.000 metros de parcela, pero el Club no mostraba movimientos para la emisión de los bonos populares con los que financiar las obras. El 31 de enero de 1934, repetía que era urgente construir el nuevo campo.
Obras ilegales en los cimientos
Tanta presión de la prensa (especialmente Martinenc) y las tensiones internas del club provocaron el inicio de las obras de manera apresurada e ilegal a mediados del mes de marzo de 1934. El presidente, Gabriel Morcillo, dimitió harto de oír la escasa recogida de dinero y las prisas que mostraban algunos aficionados por tener campo propio. El último favor que hizo al Club fue escribir una carta al alcalde pidiendo una subvención de 7.000 pesetas para empezar a obrar. Aunque los albañiles y las máquinas ya estaban moviendo tierra y abriendo zanjas.
La primera consecuencia de aquellas prisas fue la personación del brigada de distrito de Policía Urbana, Manuel López, y la extensión de la correspondiente denuncia
La primera consecuencia de aquellas prisas fue la personación del brigada de distrito de Policía Urbana, Manuel López, y la extensión de la correspondiente denuncia. Hubo que paralizar los trabajos el 4 de abril de 1934 y esperar a que el nuevo presidente, a la sazón también arquitecto, Matías Fernández-Fígares y Méndez, corriese a toda prisa a redactar una sucinta memoria y trazar unos planos. La carta enviada por el alcalde decía: “Requiérase al presidente del Club Recreativo para que en el término de cinco días presente plano de las obras que se están efectuando en las Eras de Cristo para el futuro campo de foot-ball”.
Subvención municipal y licencia de obras
Mucho debió correr Matías Fernández-Fígares en hacer el proyecto, pues el día 13 fue visado por la delegación granadina del Colegio de Arquitectos de Sevilla. El 19 ya lo registró en la oficina municipal de urbanismo. Aunque por entonces los proyectos de obras eran muy sencillos: en este caso, se limitaba a una memoria explicativa de tres folios y cuatro planos/dibujos. En los márgenes figuran las mediciones, añadidas a lápiz, seguramente para calcular el montante de la tasa municipal.
Todavía tenía que informar la Jefatura de Obras Públicas por estar lado de la carretera de Jaén
El 25 de abril le daba el visto bueno el arquitecto municipal (Alfredo Rodríguez Orgaz), y los papeles pasaban a la comisión de fomento y al pleno respectivo para su aprobación. No obstante, todavía tenía que informar la Jefatura de Obras Públicas por estar al lado de la carretera de Jaén.
El 27 de abril, la junta de gobierno municipal daba una buena notica al Recreativo: le aprobaba una subvención de 7.000 pesetas como contribución del municipio a levantar el stadium
El 27 de abril, la junta de gobierno municipal daba una buena noticia al Recreativo: le aprobaba una subvención de 7.000 pesetas como contribución del municipio a levantar el stadium. De este modo, el Ayuntamiento se quitaba de en medio su obligación y compromiso de construir un campo de deportes de titularidad pública, tal como exigía la normativa. De paso, daban empleo a los millares de parados que se concentraban cada mañana en la Plaza del Carmen.
El acta dice escuetamente: “Se acuerda conceder licencia al Club Recreativo para construcción de un campo de deportes en la prolongación de la Avenida del Hospital Clínico”
La licencia de obras fue concedida el 23 de mayo de 1934 en junta municipal de gobierno. El acta dice escuetamente: “Se acuerda conceder licencia al Club Recreativo para construcción de un campo de deportes en la prolongación de la Avenida del Hospital Clínico”. El informe del secretario de la Corporación hizo algunas puntualizaciones al proyecto: “Notándose en Granada la falta de un campo de deportes digno de ella, esta sociedad (el Recreativo) se propuso llevar a cabo la ejecución de dicho local. Teniéndose en cuenta que esta clase de deportes no pueden considerarse como negocio espectacular hubo de acordarse que el importe de las obras a ejecutar fuera cubierto por suscripción pública, con lo cual se conseguiría dotar a Granada del pretendido campo, al par que se coadyuvaba a la resolución de la crisis obrera”.
Descripción del proyecto
Entresaco lo más destacable de la memoria, y planos:
Emplazamiento: En la prolongación de la Avenida del Hospital Clínico, con entrada principal por esa calle. No obstante, habrá varias puertas más en dos fachadas sin medianería.
Se moverán 10.450 metros cúbicos de tierra para formar la pista de juego. Se rellenarán los graderíos de ambos lados de las porterías. Se harán muros de cerca de hormigón, también de contención, con un recorrido de 569 metros
Explanación: Se moverán 10.450 metros cúbicos de tierra para formar la pista de juego. Se rellenarán los graderíos de ambos lados de las porterías. Se harán muros de cerca de hormigón, también de contención, con un recorrido de 569 metros.
Terreno de juego. Ha sido situado en paralelo a Carretera de Jaén. Dimensiones de 100x70 metros, cubierto de césped y un pasillo de 5 metros alrededor.
Jardines y servicios comunes. Se deja una franja delantera de 134 metros y promedio de 30 de ancho para un jardín y acceso al edificio. En esa fachada de entrada, bajo el graderío, estarán situados dos bares, vestuarios, oficinas, enfermería, árbitros, WC, etc.
En fin, sumando todo, se calculaba que podrían asistir a los partidos 7.000 aficionados (más otros 2.100 si se llenaban los pasillos superiores en pie)
Graderío y capacidad. En su parte principal tiene dos filas delanteras y cinco de graderío, con asientos de madera, para 1.600 espectadores. Cincuenta palcos darían cabida a 300 espectadores. Tras las porterías y en el lado Este habría siete filas de graderío para unos 5.000 espectadores, cómodamente sentados. Detrás del graderío, un paseo practicable de 4,5 metros. En fin, sumando todo, se calculaba que podrían asistir a los partidos 7.000 aficionados (más otros 2.100 si se llenaban los pasillos superiores en pie).
Prisas y sin inauguración oficial
Los socios y aficionados no se rascaron el bolsillo en la medida que esperaba la directiva del Club. Llegó el inicio de la temporada futbolística 1934-35 y el nuevo campo no estaba disponible. Los tres primeros encuentros hubo que disputarlos todavía en Las Tablas. De las 100.000 pesetas de coste total previsto que había que pagar a los dos constructores (José Pérez Cervantes y José Díaz Lozano), todavía faltaron 51.575. Tuvo que ponerlas de su bolsillo el presidente-arquitecto que, además, tampoco cobró por el proyecto y dirección de obra.
El 23 de diciembre se decidió celebrar el primer partido en un campo sin rematar del todo
El 23 de diciembre se decidió celebrar el primer partido en un campo sin rematar del todo. Era la jornada cuarta, en la liga de segunda división, grupo 3º. El adversario era el equipo Malacitano. Se le ganó por 2-1.
Todavía sin nombre. No hubo presentación previa de instalaciones ni ningún tipo de inauguración oficial… Es que no podía haberla porque el Ayuntamiento no había concedido aún licencia de primera ocupación
La prensa de los días siguientes dedicó muy poco espacio a comentar el traslado al nuevo campo y a describirlo. Rafael Fernández de Burgos, en Ideal, destacaba la gran visibilidad y el fácil acceso, hasta calificarlo como de los mejores de Andalucía. Todavía sin nombre. No hubo presentación previa de instalaciones ni ningún tipo de inauguración oficial… Es que no podía haberla porque el Ayuntamiento no había concedido aún licencia de primera ocupación. O sea, fue abierto en la más absoluta ilegalidad. En primer lugar, porque la obra no estaba acabada, el arquitecto municipal no le había dado el visto bueno y, lo más importante, el Recreativo no había abonado los correspondientes impuestos municipales desde que le concedieron la licencia.
El 17 de diciembre, sólo una semana antes de ocuparlo, el Ayuntamiento había remitido un apremio de cobro al secretario del Club por importe de 2.036,25 pesetas
El 17 de diciembre, sólo una semana antes de ocuparlo, el Ayuntamiento había remitido un apremio de cobro al secretario del Club por importe de 2.036,25 pesetas. Éste, Andrés Molina Fernández, estaba ilocalizable y no respondía. Por fin, el 25 de diciembre la policía local consiguió averiguar que estaba en Oviedo “ignorándose su reguero”.
En aquel ambiente de tensión no era de extrañar que nadie se ocupara de actos inaugurales ni de bautizar al nuevo campo de fútbol
Vino 1935, pasó enero, y llegó la amenaza de enviar el cobro a ejecutiva si no pagaban. Esta vez la amenaza ya iba dirigida a Matías Fernández-Fígares. Nadie quería recoger la notificación en el Club. El 12 de febrero aparece como nuevo secretario Francisco Cristiá López. Presenta alegaciones: sostiene que en el campo no se han hecho obras que representen el montante citado (2.036,25 pesetas). Pide rectificación y suspensión de la vía ejecutiva. A finales de febrero, el Ayuntamiento desestimó el recurso y le descontó el impuesto de la subvención prometida.
En aquel ambiente de tensión no era de extrañar que nadie se ocupara de actos inaugurales ni de bautizar al nuevo campo de fútbol.
Los Cármenes se llamaron así, ya desde el XVI
El proyecto de campo presentado por su arquitecto solamente especificaba “Stadium del Club Recreativo de Granada”. Era una denominación genérica. Matías no debió tener mucho tiempo para comentar el tema con su junta directiva. Ni cayó en pararse a bautizarlo con algún nombre de la orografía de la zona o personaje histórico. No debía ser costumbre tampoco. Tres años atrás, había sido la afición la que bautizó a Las Tablas porque las maderas eran lo que más destacaba.
Pero lo que es segurísimo es que la zona fue conocida por Cármenes del Beiro y a Granada con el calificativo de Ciudad de los Cármenes
Aquella ausencia de bautismo oficial ha dado pie a multitud de interpretaciones y conjeturas. Unas con mayor fundamento que otras. Pero lo que es segurísimo es que la zona fue conocida por Cármenes del Beiro y a Granada con el calificativo de Ciudad de los Cármenes. Recordemos algunos casos:
Esta zona de terreno pegada el Beiro, entre los caminos de Pulianas y de Jaén ha tenido varios nombres a lo largo de la época cristiana. En los papeles del juzgado de aguas, de 1568, aparecen varias denuncias sobre robos de líquido que los ubican en Cármenes del Beiro. El pago tenía varios cármenes en 1575-76 cuando fue incautado a moriscos, expulsados a Castilla. Según la escritura que se conserva a nombre de un cristiano viejo, de 1592, pertenecía a Robba el Morisco. Eran algo más de veinticuatro marjales de terreno en la zona más llana; fue adjudicado al comprador en 6.919 maravedíes. En la escritura figura varias veces con el nombre Carmen del Beiro.
En el año 1703 se le llamaba Alquería Carmen del Beiro y era propiedad de Doña Polonia de Zárate; se componía de tierra calma, algunas viñas y olivos. Regaba con aguas de la Acequia de Aynadamar y el chorro de Oznal
En el año 1703 se le llamaba Alquería Carmen del Beiro y era propiedad de Doña Polonia de Zárate; se componía de tierra calma, algunas viñas y olivos. Regaba con aguas de la Acequia de Aynadamar y el chorro de Oznal.
Pocos años más tarde, en 1718, los frailes del Convento de la Merced estaban labrando esas fincas, a la que bautizaron como Hacienda San Pedro de Almengor. En recuerdo del santo tarraconense de su congregación (muerto en 1304). Como Almengor o Armengol se le estuvo llamando hasta el primer tercio del siglo XIX; en estos terrenos se hizo el cementerio del cuartel noroeste de Granada, donde entre 1831 y 1836 estuvo enterrada Mariana Pineda. A partir de las desamortizaciones de 1836 y 1850 fue pasando de mano en mano hasta acabar a principios del siglo XX convertido en Cortijo de Muriel.
Las casas con huerto que la oían tañer solían llamarse cármenes; las más alejadas ya eran quinterías, caserías, alquerías o cortijadas
No obstante, los labriegos se referían a los Cármenes del Beiro y de la Campana cuando se dirigían a trabajar de la zona. Los ubicaban dentro del recinto de la ciudad conocido como Campana de Granada: era la demarcación de los contornos, con casas de labor y asueto, a los que llegaba el sonido de la campana de la Vela. Las casas con huerto que la oían tañer solían llamarse cármenes; las más alejadas ya eran quinterías, caserías, alquerías o cortijadas.
La descripción que hacen los 'Anales' de Granada (Henríquez de Jorquera, primera mitad del XVII) concretan muy bien dónde se ubicaban por entonces los principales cármenes de Granada
La descripción que hacen los Anales de Granada (Henríquez de Jorquera, primera mitad del XVII) concretan muy bien dónde se ubicaban por entonces los principales cármenes de Granada. Que no eran precisamente los del Albayzín, sino los comprendidos en el área de la Campana. Dedica un capítulo a “Población de los cármenes, güertos y caserías que tiene la campana de Granada”. En lo referido a la zona en cuestión, Jorquera escribió: “… y bajando al llano por los cármenes del veiro, caminando a el Poniente se jusga desde la ciudad una grande población de copiosas heredades con viçarras y hermosas casas, con torres que se miran unas a otras…”.
De otro lado, la expresión Ciudad de los Cármenes referido a Granada procede del siglo de oro, por lo menos. No es nada ex novo, de cuatro días antes a la construcción del Estadio de los Cármenes. El concepto tiene mucha tradición en la literatura y el periodismo
De otro lado, la expresión Ciudad de los Cármenes referido a Granada procede del siglo de oro, por lo menos. No es nada ex novo, de cuatro días antes a la construcción del Estadio de los Cármenes. El concepto tiene mucha tradición en la literatura y el periodismo. Por ejemplo, en la revista Dauro (1858) y el periódico La Independencia de Madrid dedican crónicas a la Ciudad de los Cármenes. En El Parlamento, también de Madrid, aparece la misma expresión para referirse al intensísimo frío de Granada (1859). Pero fue a partir de 1889, con la coronación de José Zorrilla como poeta nacional en Granada, cuando la expresión Ciudad de los Cármenes y Ciudad de la Alhambra se repetía a mansalva como sinónimo de Granada. Lo utilizó el literato Nicolás María López (1899) para titular un artículo; en 1904 las Hojas Selectas para alabar la obra educadora del Padre Manjón. Incluso el poeta C. y J. Jiménez de Cisneros no paraba de repetir Ciudad de los Cármenes en todos sus poemas.
Para rebosar la botella de argumentos, el escritor asturiano Armando Palacio Valdés publicó una novela costumbrista sobre Granada a la que puso el título de 'La Ciudad de los Cármenes' (1927)
Para rebosar la botella de argumentos, el escritor asturiano Armando Palacio Valdés publicó una novela costumbrista sobre Granada a la que puso el título de La Ciudad de los Cármenes (1927).
Dos últimas muestras de que el eslogan Ciudad de los Cármenes estaba en boga por entonces las encontramos en las revistas Iris de Barcelona (1900) y Esto, de Madrid, dedicadas a viajes y turismo. En un número de mayo de 1934, en pleno Corpus, esta última publicó un publirreportaje del esplendor perdido de esta fiesta durante los primeros años de la II República. Su autor utilizó esa coletilla como adorno de Granada y sus contornos.
Bautismo tácito por Martinenc
Por todo lo anterior, no es de extrañar que el joven Martinenc decidiera proponer Cármenes para bautizar el flamante estadio del Recreativo C. F. Ninguno de los cuatro periódicos que se publicaban en Granada en diciembre de 1934 prestó mayor importancia a que el equipo había jugado en un campo distinto al de Las Tablas. Pasaron casi de puntillas que tenían un campo nuevo de obra. No fue una gran noticia para ellos.
Y ése sería Stadium de los Cármenes
Tuvo que transcurrir un mes (30 de enero de 1935) para que Martinenc propusiera que el nuevo campo de deportes debería ser bautizado con un nombre. Y ése sería Stadium de los Cármenes. He aquí el párrafo de su proposición:
Los lectores y aficionados debieron dar por buena aquella propuesta que formulaba el cronista del periódico de mayor tirada. Y así se quedó. Poco a poco lo repetía Radio Granada y se sumaron los otros diarios
Los lectores y aficionados debieron dar por buena aquella propuesta que formulaba el cronista del periódico de mayor tirada. Y así se quedó. Poco a poco lo repetía Radio Granada y se sumaron los otros diarios. Aunque hasta 1939 se iban alternando Stadium, Estadio y Campo de los Cármenes. Después de la guerra civil también desaparecieron de la prensa las expresiones foot-ball y stadium. Aparecieron los términos fútbol y balompié.
El escudo imaginado, el de Matías y su evolución
Fue el joven estudiante y artista Plácido Mendoza de la Fuente el que diseñó el escudo del Recreativo, hacia el año 1932. Era miembro del Centro Artístico y también jugó en el equipo. Publicó algunos poemas en las revistas de la época. Tras doctorarse en Medicina, ejerció en una consulta que tenía en la Plaza de la Trinidad. Después fue médico militar y trabajó en Sevilla la mayor parte de su vida.
Cuentan sus descendientes que se inspiró en una bala para dar forma al primer logotipo de tuvo el Recreativo, precisamente para resaltar que sus jugadores debían ser tan rápidos como proyectiles
Cuentan sus descendientes que se inspiró en una bala para dar forma al primer logotipo de tuvo el Recreativo, precisamente para resaltar que sus jugadores debían ser tan rápidos como proyectiles. Colocó un balón encima y dentro las iniciales del equipo y el fruto de una granada en la punta.
Al no pervivir un original con calidad suficiente de los primeros años (no solían abundar en las camisetas ni ponerlo en cartelería), las reconstrucciones ideales que se han hecho difieren notablemente de los tres dibujos que incluyó el presidente-arquitecto en su fachada del proyecto de Stadium de 1934. En primer lugar, Matías Fernández-Fígares dibujó un escudo con menos forma de cabeza de bala y más de obús, es decir, menos estilizado que la mayoría de los modelos utilizados a lo largo de la historia del Club. Y eso afecta también al modelo inicial.
En segundo lugar, se aprecia que ─en los alzados del delineante─ el balón lo situó depositado encima del escudo, exento, no medio incrustado. Da la sensación de que se trata de un balón de 32 polígonos hexagonales en vez del modelo de 12 paneles rectangulares (modelo Uruguay 1930).
Obviamente, es erróneo que el escudo de 1931 (ó 1932) de Placido llevara la inicial G, sino que debe entenderse como una C (de Club). La otra letra, R, coincide en ambos casos, aunque en el dibujo del Arquitecto el ojo de la R es un cartabón perfecto, no está deformado como en el que se atribuye a Placido. La granada cuadrada incluida en este escudo de los planos es la misma que hay colocada, en bronce, al inicio de la escalera de la Alcaldía de Granada.
En cuanto al color (en el que inicialmente predominaban los tonos azules y blancos de la equipación), nada podemos añadir porque Matías dibujó sus planos a una sola tinta
También es diferente el fruto de la Granada, más natural en el del arquitecto, con dos hojas en vez de tres ramas. En cuanto al color (en el que inicialmente predominaban los tonos azules y blancos de la equipación), nada podemos añadir porque Matías dibujó sus planos a una sola tinta. Es de suponer que el modelo del presidente-arquitecto es más fiable que el que imaginamos sin tener una referencia demasiado clara del utilizado en los tres primeros años, hasta que lo plasmó en los planos de obra.
El balón de gajos tradicional pasó a parecerse a uno de baloncesto. Aunque la “bala” ha seguido siendo la misma, unas veces más estilizada y con la punta más redondeada que otras
A partir de 1940, cuando modificaron el nombre al equipo, así como los colores, también fueron cambiadas las iniciales. El balón de gajos tradicional pasó a parecerse a uno de baloncesto. Aunque la “bala” ha seguido siendo la misma, unas veces más estilizada y con la punta más redondeada que otras. Ha sufrido los matices lógicos de las modas estéticas, pero la esencia es la misma. Ahora las iniciales son G en el campo superior y CF enlazadas en l aparte inferior. El fruto de la granada también ha evolucionado, se le han caído las hojas, así como el grosor del semicírculo que abarca el balón por arriba y el Pantone.
Inestabilidad social, deportiva y política
La inestabilidad social era tan elevada en Granada durante aquellos primeros años de II República que se sucedían cambios de todo tipo casi a diario. Con sus correspondientes modificaciones de directrices. Aquella inconstancia también la padecieron la primera institución de la ciudad, el Ayuntamiento, y el primer equipo de foot-ball, el Recreativo.
Durante los poco más de tres años y medio que transcurrieron entre la fundación y la inauguración del Estadio, el Recreativo tuvo cuatro presidentes. El caso del Ayuntamiento fue aún peor: nada menos que siete alcaldes se fueron pasando el sillón en ese mismo periodo
El equipo de fútbol y la corporación municipal republicana se constituyeron en la primera quincena de abril de 1931, los futboleros unos días antes que los concejales. Durante los poco más de tres años y medio que transcurrieron entre la fundación y la inauguración del Estadio, el Recreativo tuvo cuatro presidentes. El caso del Ayuntamiento fue aún peor: nada menos que siete alcaldes se fueron pasando el sillón en ese mismo periodo.
Si nos atenemos solamente al tiempo que transcurrió entre la compra del solar (noviembre de 1933) y el primer partido en el Stadium (23 de diciembre de 1934), dos presidentes del Recreativo (Gabriel Morcillo y Matías Fernández-Fígares) tuvieron que entendérselas con tres alcaldes: Ricardo Corro Moncho (de Acción Republicana); Juan Félix Sanz Blanco (del Partido Republicano Radical-CEDA, presidía una gestora provisional) y Miguel Vega Rabanillo (independiente, propuesto por la CEDA). La orden de paralización por comenzar las obras sin proyecto ni licencia la dio el alcalde Ricardo Corro Moncho, el mismo que firmó el permiso de obras dos meses después. El cobro por ejecutiva por no pagar la licencia en diciembre de 1934 lo firmaba Juan Félix (que dimitió una semana después por incompatibilidad por ser diputado). La licencia de primera ocupación, en marzo de 1935, ya fue responsabilidad de Miguel Vega Rabanillo.
Ricardo Corro Moncho era gobernador civil de Sevilla el 18 de julio de 1936; fue encarcelado y fusilado en octubre en esa ciudad por el bando de los golpistas de Queipo. Juan Félix Sanz Blanco fue fusilado en Granja de Torrehermosa (cerca de Fuente Obejuna, su pueblo) por el bando de los republicanos, el 21 de septiembre de 1936. Vega Rabanillos dimitió antes de que llegara la guerra civil, asqueado de la política; murió de viejo.
El triste final del arquitecto y el periodista
Hubo cierto paralelismo entre los destinos de los dos hombres que más interés pusieron en hacer realidad la consolidación del Recreativo C. F. y del Estadio de los Cármenes. Ninguno de los dos llegó a vivir para verlo convertido en equipo ascendido a primera división y con el nuevo nombre de Granada C. F.
Empezó pronto a proyectar edificios en Granada para clientes y a promover urbanizaciones con su propia empresa. Suyos fueron el Cine Olimpia (Gran Vía, 21); Banco Matritense (Gran Vía, 11); dos palacetes en la Cuesta Escoriaza; la Compañía Granadina de Industria y Comercio (calle Puentezuelas)
Unos someros trazos para recordar sus biografías. Matías Fernández-Fígares y Méndez nació en Granada en 1893. En el seno de la familia formada por Manuel Fernández-Fígares Castella y Carmen Méndez Vellido, ambos de clases pudientes. Su padre y su abuelo pertenecieron a la élite universitaria. Estudió arquitectura en Madrid y contrajo matrimonio con Blanca Jiménez Lopera, hija del indiano Juan Jiménez Guerrero, el Americano.
Empezó pronto a proyectar edificios en Granada para clientes y a promover urbanizaciones con su propia empresa. Suyos fueron el Cine Olimpia (Gran Vía, 21); Banco Matritense (Gran Vía, 11); dos palacetes en la Cuesta Escoriaza; la Compañía Granadina de Industria y Comercio (calle Puentezuelas). El Barro Fígares de Granada y la urbanización del mismo nombre en Almuñécar. Construyó la depuradora de aguas de la Lancha del Genil. Diseñó y financió el Stadium del Recreativo.
El Club se comprometió a devolverle el dinero que había anticipado para construir el campo, pero la realidad es que apenas le dieron parte de alguna taquilla
Dimitió de la presidencia del Recreativo el 20 de mayo de 1936. Estaba ya muy enfermo y se anunciaba el final de sus días. Murió el 9 de noviembre de ese mismo año. Su familia se quedó sin la principal fuente de ingresos. El Club se comprometió a devolverle el dinero que había anticipado para construir el campo, pero la realidad es que apenas le dieron parte de alguna taquilla. La institución deportiva nunca le reconoció con elegancia lo que había hecho por ella.
Ya he avanzado el origen y la llegada de Eufrasio Martínez Martínez a Granada. Procedía de una familia de la burguesía agraria de su pueblo. Aunque él se alineó muy pronto con ideas de izquierda o extrema izquierda. En 1928, cuando empezó a escribir, adoptó el pseudónimo del equipo de fútbol de San Martín de Provensals (barrio de Barcelona), El Martinenc. Nunca explicó el motivo de esa decisión.
Fue un verdadero líder en la información deportiva. Pobre crónica, ya que por entonces no se practicaban muchos deportes de masas y los periódicos les dedicaban poco espacio. Solía polemizar con colegas de otros medios, sobre todo con los de 'Ideal' a partir de la aparición de este diario católico en 1932
Fue un verdadero líder en la información deportiva. Pobre crónica, ya que por entonces no se practicaban muchos deportes de masas y los periódicos les dedicaban poco espacio. Solía polemizar con colegas de otros medios, sobre todo con los de Ideal a partir de la aparición de este diario católico en 1932. Martinenc gozó de fuentes privilegiadas de información al moverse entre los políticos que gobernaban la ciudad; se decía que el concejal de turno tomaba las decisiones deportivas que cada mañana le indicaba el periodista en sus columnas.
El golpe de estado del 18 de julio de 1936 le cogió viajando a Barcelona al frente de una delegación granadina a las olimpiadas populares. Allí quedó alistado en el bando republicano. Mientras, en Granada, fueron fusilados su esposa y un hermano por el solo hecho de tener relación con un militante comunista. En agosto de 1936, Martinenc fue dado de baja como funcionario municipal por los militares golpistas; alegaron que había abandonado su trabajo. Volvió a casarse en Barcelona. Regresó a luchar al frente de Almería-Alpujarra, donde murió en combate el 31 de agosto de 1937. Fue enterrado en el cementerio de Albuñol. El gobierno municipal de Granada accedió, en 2012, a que se rotulara un callejón del Zaidín con su nombre. Le pusieron la placa a una transversal entre las Avenidas de América y Palencia.
(Ver el siguiente enlace para conocer más a fondo su trayectoria: Eufrasio Martínez, el periodista que cambió la pluma por el fusil para defender la legalidad de la República).






































