EL ANDAMIO SERÁ RETIRADO LA SEMANA PRÓXIMA

La Torre de la Catedral desvela sus secretos

Cultura - G. P. - Miércoles, 20 de Mayo de 2026
Los trabajos de limpieza y reparación han devuelto a la fachada el aspecto que debió tener en los primeros años de su estreno. Te avanzamos las primeras sorpresas halladas.
Inscripción con el nombre original de la calle, del siglo XVII. (Actual Pie de la Torre).
IndeGranada
Inscripción con el nombre original de la calle, del siglo XVII. (Actual Pie de la Torre).
  • La parte baja está repleta de grafitis de estudiantes y vítores en perfecto estado de conservación

  • Dos de las cartelas tienen altorrelieves que representan cabezas de indios americanos

Los andamios que han tenido tapada la Torre de la Catedral en los dos últimos años van a desaparecer por completo la semana próxima. Sólo quedan cubiertos los cuatro primeros metros. Los trabajos de limpieza y reparación de desperfectos han devuelto a la fachada el aspecto que debió tener en los primeros años de su estreno. O al menos hasta que a finales del siglo XVI se decidió macizar sus grandes huecos y desmontar el cuarto cuerpo.

La capa de mugre que la fue cubriendo en las últimas décadas ─y las desafortunadas obras de reparación mediado el siglo XX─ habían ocultado o deformado detalles que ahora se podrán conocer

La capa de mugre que la fue cubriendo en las últimas décadas ─y las desafortunadas obras de reparación mediado el siglo XX─ habían ocultado o deformado detalles que ahora se podrán conocer. Se va a publicar un libro con la evolución de las obras y los resultados obtenidos. Son bastantes las sorpresas que está deparando el nuevo aspecto del edificio.

Lo primero que resalta es el diferente tipo de piedra que se fue utilizando en el siglo XVI para superponer los tres cuerpos que se fueron montando. Cada uno se corresponde con distintas vetas de la cantera de Santa Pudia. Sus cornisas han quedado protegidas con una cubierta de plomo para evitar que siga desmoronándose.

Se ha podido constatar el proceso de macizado de los grandes ventanales a partir de 1590, cuando se empezaron a detectar las primeras grietas por fallo en la cimentación de la esquina de la calle de la Cárcel (por las humedades del darro turbio que bajaba por ahí). Ha sido descubierta la fila de ventanas que iluminaban la escalera privada que unía la sala de canónigos de la planta baja (actual museo) con la primera planta o estudio de Alonso Cano; fue macizada esa escalera para evitar la ruina, de manera que sólo quedó hábil la que sube a la vivienda del campanero y al resto de la Torre.

Se han recuperado todas las cabezas de leones que rematan la primera cornisa; estaban disueltas por las lluvias, quebradas o disfrazadas por anteriores parcheos

Se han recuperado todas las cabezas de leones que rematan la primera cornisa; estaban disueltas por las lluvias, quebradas o disfrazadas por anteriores parcheos. La cenefa de triglifos y metopas ha quedado como nueva, incluida la reconstrucción de cuatro bucráneos (cabeza de buey) que habían sido retocados con cemento.

En cada una de las tres esquinas, en la fila de cabezas de leones, aparecen una cabeza de máscara, una especie de grifo y una persona. Las cabezas de leones, los bucráneos y los triglifos son idénticos a los que circundan el Palacio de Carlos V. Señal inequívoca de que ambos edificios fueron levantados al mismo tiempo y sus arquitectos (Diego de Siloé y Pedro Machuca) se inspiraron mutuamente o se copiaron.

Las cartelas de las dos fachadas quedaron sin escribir. Si es que Siloé pensó en hacerlo alguna vez. Están adornadas con cornucopias de flores y unas granadas abiertas

Las cartelas de las dos fachadas quedaron sin escribir. Si es que Siloé pensó en hacerlo alguna vez. Están adornadas con cornucopias de flores y unas granadas abiertas. Con figuras de cabezas humanas o máscaras al estilo griego. Las dos que miran a la calle Pie de la Torre presentan la singularidad de que son dos cabezas de indios americanos, tocados con unas diademas de plumas u hojas.

Las dos grandes rejas de hierro que cierran las ventanas bajas presentan tres bajorrelieves en chapa en el semicírculo que las corona. Más una cartela con el año en que fueron instaladas, 1565, dos años después de la muerte del arquitecto Diego de Siloé. La reja de la calle de la Cárcel tiene en el centro la cabeza de un hombre; la del Pie de la Torre, a una mujer. En los extremos hay sendos angelotes que tienen unas trompetas en las manos.

La retirada del hollín y el polvo ha devuelto el color almagra a todos los trazos, que incluso parecen estar recién pintados por la buena conservación de su color.

Pero quizás lo que más llame la atención de todo será el abundante repertorio de grafitis y vítores que llenan todos los espacios bajos. La retirada del hollín y el polvo ha devuelto el color almagra a todos los trazos, que incluso parecen estar recién pintados por la buena conservación de su color. Hay una corona, letras sueltas y un nombre completo que parece el apellido Pertíñez.

Es un bajorrelieve precioso, tallado sobre la piedra, con una corona real y una granada. Indica el número de manzana del callejero en el siglo XVII y el número de casas que tenía esa manzana

Y lo más interesante será la cartela que nombraba la calle. Es un bajorrelieve precioso, tallado sobre la piedra, con una corona real y una granada. Indica el número de manzana del callejero en el siglo XVII y el número de casas que tenía esa manzana. El nombre original de esa calle era De los Colegios. Así aparece en la planimetría de Granada hasta principios de la década de 1880 en que empezó a llamársele Pie de la Torre. Y con esta última denominación fue rotulada en 1942 mediante una placa de cerámica de Fajalauza. Desde principios del siglo XVI y hasta finales del XIX se había llamado Calle de los Colegios porque era la que daba acceso a los Colegios de Santa Catalina y San Miguel (actual solar de la Plaza de las Pasiegas).  

No ha podido ser localizada la piedra que había en la esquina cercana la puerta de la escalera del campanero que estaba muy desgastada de recibir los avisos de fuego

No ha podido ser localizada la piedra que había en la esquina cercana la puerta de la escalera del campanero que estaba muy desgastada de recibir los avisos de fuego. Seguramente fue sustituida por otra en las reparaciones del siglo XX. Se tienen referencias a que ya desde finales del XVI la única forma que tenían los serenos de avisar al campanero para tocar a rebato en los incendios era dar golpes con un hierro en la piedra de la esquina; las vibraciones de los golpes era el único medio de comunicación desde abajo, ya que las voces no eran oídas dentro de la vivienda del campanero. El sistema consistía en dar varios golpes para que el campanero se asomara al balcón; una vez percatado, el sereno daba tantos golpes como número de cuartel (barrio) donde se hubiese registrado el incendio, para que la gente corriera a apagarlo. El campanero tocaba la campana de rebato y con otra marcaba el número del distrito en llamas. Aquel sistema de comunicación a golpes en la esquina de la torre y con las campanas de incendio estuvo vigente hasta finales del XIX en que fue instalado un teléfono que comunicaba el suelo con el piso del campanero.

La piedra de la esquina llegó a principios del siglo XX muy destrozada de tanto dar golpes con los hierros para llamar al campanera en los incendios o, simplemente, para pedirle que se asomara al balcón.

Cada uno de los tres cuerpos presenta un tipo de piedra de diferente veta de cantera.
Una de las dos cabezas de indio en la parte baja de una cartela.
Cabeza de máscara en la esquina de la cornisa; varias cabezas de león como los del Palacio de Carlos V; y otra cabeza de indio debajo de la cartela.
Reja con un medallón con cabeza masculina en el centro; en los extremos, dos angelotes con trompeta en la mano.
Vítores en la cara del Pie de la Torre.
Inscripciones en el lateral interior y los huecos de la escalera que fue cegada a finales del siglo XVI.