Sheila Blanco & Lechner trío: ángel de rojo sobre fondo monumental

La vocalista salamantina Sheila Blanco, de muy larga trayectoria ya, dejó de lado su vocación y formación periodística para dedicarse a tiempo completo a la música, con múltiples proyectos en paralelo que, en el encierro pandémico por ejemplo, tuvo mucha notoriedad popular con sus 'Bioclassic', vídeos en las que le da voz a las piezas de los grandes de la música clásica que fueron un fenómeno viral.
Además Sheila es también conocida por ser profesora en el espacio televisivo La Voz Kids, y se la puede escuchar en varios puntos del dial radiofónico. Lo hace todo y lo hace muy bien. Entre sus últimas aventuras está el repertorio 'Puro Gershwin' con el pianista Federico Lechner, concierto con el que estuvo ya en la muestra Jazz de otoño en Almuñécar, y el delicioso disco que dedicó a las mujeres poetas de la Generación del 27, la conocidas como 'Las Sin sombrero', que presentó en el teatro Isabel la Católica.
Sheila Blanco y Federico Lechner llevan muchos años cruzándose, fuese en el funk cubano de Patax, Gershwin o, definitivamente esta celebración del tango jazz que maravilló, sobre un fondo con la Alhambra recortada sobre un cielo yéndose a negro
Con el argentino Lechner ha regresado para hacer un nuevo título llamado ‘Los mareados’, según la pieza de Cobian y Cadícamo, completado con temas del pianista, que fue el eje del concierto que dieron en el Palacio de los Córdova dentro del programa del FIMD. La parte de rimo la aportaron José San Martín (ex del granadino adoptivo David Defries y muchos más), y el bajista Tomas Merlo (ex de la granadina Lara Bello y decenas más). Sheila Blanco y Federico Lechner llevan muchos años cruzándose, fuese en el funk cubano de Patax, Gershwin o, definitivamente esta celebración del tango jazz que maravilló, sobre un fondo con la Alhambra recortada sobre un cielo yéndose a negro.
Este miniciclo jazzístico del festival se abrió con una explosión de irreverencia cronometrada de Julián Sánchez, deconstruyendo sin anestesia a Miles Davis, que dejó algunas víctimas colaterales al final del aventuras está el repertorio 'Puro Gershwin' con el pianista Federico Lechner, concierto con el que estuvo ya en la muestra Jazz de otoño en Almuñécar, y el delicioso disco que dedicó a las mujeres poetas de la Generación del 27, la conocidas como 'Las Sin sombrero', que presentó en el teatro Isabel la Católica. anoche. Para compensar, la segunda velada resultó infinitamente más amable y feliz, incluso para los menos (o nada) familiarizados con el jazz, que abundan en estos programas festivaleros. Lechner tienen una excelente digitación y brillante sentido blues en su paseo por el teclado y delicado gusto arreglando; Merlo resultó acariciante y poético, mientras que el baterista fue todo contención, finura y savoir faire. Nada hubo de fuera del plato en este caso, si acaso algún pasaje de la pieza que da nombre al disco, no se sabe si por hacerle justicia sonora hay algo de informalidad y libertad, tan etílica como los personajes que circulan por ella.
La noche comenzó con una ‘María’ de Troilo/ Cátulo Castillo) sorprendiendo el acento porteño de la castellana, muy metida en el papel con dotes actorales, y una voz, esa voz maleable y exquisita que despertó en un periodista su lado más ‘Frank Capra’ y titular: ‘Ha pasado un ángel’, tras un concierto suyo. Uno encontró algún eco de otra ‘María’, de un poco más arriba, de la María puertorriqueña de ‘West Side Story’. Y ya que hablamos de ‘Marías’ no se pierdan, de nuevo en Argentina, la ‘María de Buenos Aires que el próximo 17 estrena en el teatro Isabel la Católica la actriz granadina Teresa Garzón.
Siendo la noche que era, y siendo el titular argentino, uno echó de menos en su repertorio la tan oportuna ‘Milonga para una pulga’ (¡dedicada a Messi!) pero la dejaron descansando en el CD. Sí en cambio Federico incluyó dos piezas vivenciales, el ‘Tango para Gabriela’ (su hija), y el divertido despropósito trabalenguas ‘Esbaesbaba…(repítase n veces)’, dedicado a una novia, que tras ese laberinto vocal que aumentó Sheila scateando, no se sabe si siguieron juntos. Y sí, en la parte más de club, Shelia desenfundó su habilidosa gestión de la improvisación vocal, al igual que puso el vello de punta, a piano y voz, con una ingrávida versión, sublime y más que emotiva (¿hay que decir ‘lo siguiente’?) de ‘El día que me quieras’. De llorar. Más tarde volverían sobre el tándem Gardel/Le Pera con ‘Por una cabeza’.
La capacidad de Sheila Blanco para aportar emoción a su canto da escalofríos, haciendo que el silencio sea abisal cuando mantiene un hilillo de voz sostenido en el aire como un puntero láser subiendo hacia el infinito
En la propia ‘La ladrona’, la vocalista entona como si hubiera nacido en la Boca (recordaba en desparpajo arrabalero a Dolores Solá, la cantante de La Chicana) contando historias, que como en los documentales de la tele se supone que ‘le pasan a gente como usted’. Llegando ya casi al final de la velada, aunque en alguna otra noche los hemos escuchado haciendo ‘Balada para un loco’, en esta ocasión para traer al tándem Piazolla y Horacio Ferrer optaron por la tiernísima (y durísima) ‘Chiquilín de Bachín (que ya habíamos oído por aquí en la voz grave de Enrique Moratalla) ajustándose el registro vocal, entre dolor e indignación, a la crudeza del personaje relatado; la capacidad de Sheila Blanco para aportar emoción a su canto da escalofríos, haciendo que el silencio sea abisal cuando mantiene un hilillo de voz sostenido en el aire como un puntero láser subiendo hacia el infinito.
Terminaron (cuando ya se iba 3-0, como se veía en el teléfono de algún espectador multitarea) ahondando en la belleza doliente de una de las canciones más hermosas que se han escrito nunca, la zamba ‘Alfonsina y el Mar’. Un ángel, sí, tenía razón aquel periodista, un ángel vestido de rojo nos visitó anoche.




















































