Quique González: "Vivo en el Norte, pero me gusta el Sur"

― ¿Le ha nombrado ya Revilla ciudadano ilustre de Cantabria?
― No (Risas) no, él va más por el lado de Bustamante que por el mío (risas). Me lo encuentro muchas veces en los viajes pero no tengo relación, no creo que me ponga la estrella de la fama en el paseo Poveda de Santander (risas).
― Puso distancia con el meollo, algo que a veces es muy nutritivo: Neil Young con ‘Harvest’ o Dylan en sus ‘Basement Tapes’ me vienen a la cabeza de gloriosos retiros campestres……
― Vivo en una zona muy rural, sí. Me ha quitado algunas distracciones de la vida nocturna de la ciudad, pero a cambio me ha dado la posibilidad de manejar mejor mi tiempo y poder dedicarme a la vida contemplativa, poder leer, ver películas, tocar a cualquier hora… y (risas), muchas veces se me han colado bichos, personas y palabras del entono pasiego donde vivo.
― Pero le tira el Sur…ahí aparece también el mítico Bar de Jo en una canción… "¡donde fue feliz!", como canta…
― El Sur me tira mucho, claro. Tengo muchos amigos en Granada, Málaga, Cádiz o Almería, donde estaba El Bar de Jo. Me han dicho que ha vuelto a abrir de vez en cuando, no sé si clandestinamente o legalmente, pero parece que va arrancar después de un cierre lamentable. Es una putada que los sitios donde hay música, donde se toca, donde han pasado tantas cosas, cierren de la noche a la mañana, porque se va una parte de tu vida y de la vida de las personas. Vivo en el Norte, pero me gusta el Sur.
― En 1973 nació usted, ¡y también voló Carrero! Qué quiere que le diga con esa portada… ¡todos los elementos por el aire! ¡Falta el Dodge!
Sí que el disco tiene un aire un tanto surrealista en las letras, y en algunas canciones está la idea de hilos de una cometa…
― (Carcajada) Bueno, no tiene relación ninguna (carcajada). Sí que el disco tiene un aire un tanto surrealista en las letras, y en algunas canciones está la idea de hilos de una cometa… Elegimos para la portada esa foto del gran Fernando Maquieira porque está muy conectada con las canciones y daba una sensación de cielo abierto.
― Y también fue la primera crisis del petróleo por la guerra del Yom Kipur… ¡Me va de oca a oca!
― (Risas) Tampoco ha sido premeditado (risas), que yo era un bebé entonces. Es curiosa la coincidencia y que estemos de nuevo metidos en una guerra y una crisis, aunque creo que es más grave que la de 1973.
― Esto de habernos hecho tantas entrevistas resulta curioso: hace 30 años me decía que "Hay poca chicha en las historias de ganadores", ¿opina lo mismo ahora?
― Sí, las historias de ganadores empiezan a tener chicha cuando empiezan a perder sus estatus: un tipo que gana millones en la bolsa, va en un Porsche… no tiene mucho que rascar, hasta que lo pierde todo y la cosa empieza a ponerse más interesante (risas)…
― Y ya entonces, en el siglo pasado, en la crítica de su primer concierto en Granada relato que se bajó del escenario para preguntar al público qué le había parecido…
― ¡Y sigo, sigo haciéndolo (risas)! Porque cuando termina el concierto bajo a firmar discos y recibo las opiniones. Tengo un público tan fiel que mucha gente viene conmigo desde hace treinta años y ya son amigos y amigas, con confianza para que me digan lo que estimen… Aunque, lo cierto es que uno sabe cuando ha estado bien y cuando la noche no ha sido tan buena.
― Cuenta que ha tenido que regrabar parte del disco…Y ya puestos ¿algún disco anterior lo hubiera regrabado también otra vez?
Tener que volver a meterme en el estudio porque no estaba satisfecho, es la primera vez que me ha pasado. Pero lo raro es que no me haya sucedido antes en quince discos, por ahí ha pasado todo el mundo
― No, lo cierto es que ni siquiera ‘Salitre’, aunque se editaron las maquetas y me quedó la espina de saber cómo hubiera que dado con la banda en directo, pero así, como quedó, fue especial y se salió de lo habitual, y se me quitaron las ganas de volver a grabarlo. Lo de ahora, tener que volver a meterme en el estudio porque no estaba satisfecho, es la primera vez que me ha pasado. Pero lo raro es que no me haya sucedido antes en quince discos, por ahí ha pasado todo el mundo, Neil Young, Lucinda Williams… Ella en el ‘Car Wheels on a Gravel Road’, que es mi disco suyo favorito, trabajaron varios productores y en no sé cuantos estudios… y el disco es una maravilla.
― Eso si no roban el máster como les ocurrió a los Mutantes y tuvieron que volver a grabarlo…
― Bueno… eso nos ha pasado también, porque Howard lo perdió en su vuelo de regreso a Estados Unidos. Pero nosotros habíamos hecho una copia de seguridad del disco duro antes… ¡y lo salvamos!
― Ahí funcionó la banda en modo ‘todos en uno’. Porque le hemos visto alguna vez actuar solo, pero tengo la impresión de que usted es muy plural, que mejor siempre en buena compañía ¿no?
― También me gusta tocar solo, por la libertad que te da, o con Toni. Pero mi formato favorito es tocar con la gente que quiero y los músicos que más me gustan, como son Tony (Brunet), con Jacob (Reguilón), con Karlos (Arancegui) y Raúl (Bernal). Tenemos algo especial que se transmite fuera; no hay problemas de ego ni historias raras y disfrutamos mucho. Para mí el mejor momento de la semana son esas dos horas que estamos todos tocando juntos, disfruto más de lo que sufro. (sonrisas).

















































