Memoria Democrática

'Los sueños enterrados de un joven maestro'

Ciudadanía - Paco Vigueras - Sábado, 16 de Mayo de 2026
Paco Vigueras, periodista y portavoz de la Asociación Granadina Verdad, Justicia y Reparación, firma esta crónica del homenaje al maestro Alfonso Matarán, asesinado en 1936 con apenas 19 años, durante la represión franquista.
Restos identificados del maestro Alfonso Matarán, asesinado en 1936, con apenas 19 años, durante la represión franquista.
P.V.
Restos identificados del maestro Alfonso Matarán, asesinado en 1936, con apenas 19 años, durante la represión franquista.

Con el lema "Los sueños enterrados de un joven maestro", la Facultad de Ciencias de la Educación de Granada ha rendido homenaje al maestro Alfonso Matarán, asesinado en 1936 con apenas 19 años, durante la represión franquista.

La decana de la Facultad, Katia Caballero, presidió el acto, acompañada por los profesores, Juan Mata y Alberto Matarán, sobrino-nieto del maestro homenajeado. Alberto Matarán señaló que su tío abuelo formaba parte del colectivo de maestros que se convirtió en símbolo de la República "y por eso el franquismo hizo una depuración brutal, apartando del magisterio a más de 20.000 docentes".

"Primero asesinaron a Alfonso, con seis disparos en la cabeza, para hacer sufrir a su padre, que vio cómo mataban a su hijo. Y después asesinaron al propio Ángel Matarán"

El momento más emotivo del homenaje lo protagonizó Yolanda Matarán Robles, cuando recordó la crueldad con la que actuaron los autores del crimen: "Primero asesinaron a Alfonso, con seis disparos en la cabeza, para hacer sufrir a su padre, que vio cómo mataban a su hijo. Y después asesinaron al propio Ángel Matarán". Yolanda hizo una dramatización de este trágico final, que conmovió a familiares, estudiantes y amigos. Estuvo acompañada por las voces de los jóvenes Marcos y Noa Matarán Delgado, que explicaron lo que sintieron, cuando fueron  exhumados e identificados los restos de Alfonso y Ángel: "Cuando se quita un número y se da un nombre, los huesos renacen".

 Yolanda Matarán Robles hizo una dramatización del crimen cometido contra los maestros Ángel y Alfonso, que conmovió a familiares, estudiantes y amigos. 

La decana Katia Caballero cerró el homenaje, entregando a la familia el expediente académico de Alfonso Matarán de Vicente, que se conserva en el Archivo de la Facultad de Ciencias de la Educación.

 Katia Caballero, decana de la Facultad de Ciencias de la Educación, presidió el homenaje, acompañada por los profesores Juan Mata y Alberto Matarán, sobrino-nieto del maestro Alfonso Matarán.

Alfonso Matarán, el joven que quiso ser maestro

Alfonso Matarán, primogénito de Justa de Vicente y Ángel Matarán, era estudiante de magisterio en los cursillo de 1936, pero el golpe militar obligó a suspender el examen y dio al traste con tantas ilusiones depositadas en esta nueva generación de maestros. Eran cursillos organizados por la República, que necesitaba con urgencia más de 16.000 maestros para incorporarlos a las campañas de alfabetización. Su misión era enseñar a leer y a escribir a los jornaleros analfabetos, que venían arrastrando hambre e ignorancia, tras años de monarquías caciquiles.  

 El joven maestro Alfonso Matarán de Vicente. Del álbum de la familia Matarán.  

El joven Alfonso Matarán quiso ser maestro, pero no pudo. Fue asesinado, junto a su padre, el maestro de Alhendin, Ángel Matarán, el 13 de agosto de 1936. Aquel día, la persecución contra esta familia de maestros no había hecho más que empezar. Justa de Vicente, madre de Alfonso Matarán, no fue fusilada, pero sí destituida y apartada del magisterio.

 Justa de Vicente y Ángel Matarán, padres de Alfonso Matarán, también maestros represaliados por el régimen franquista.

Jesús Matarán: "No podía imaginarle que iban a asesinarlo junto a mi padre"

Jesús Matarán, hermano de Alfonso, tenía entonces 16 años y recuerda la detención de su padre como un momento cargado de tensión que le marcó para toda la vida: “Mi padre fue detenido en el piso familiar de la calle Reja de la Virgen, a las once de la mañana. Mi padre estaba afeitándose, cuando llegó a casa una pareja de la Guardia Civil para pedirle que le acompañara al cuartel, pues tenía que responder a algunas preguntas. Insistían en que no iba a pasarle nada”. Recuerda que los dos guardias esperaron sentados a que Ángel Matarán se arreglara, en un ambiente muy tenso. Su mujer, Justa de Vicente Montaves, también maestra, y sus nueve hijos, contemplaban la escena impotentes y asustados. 

Y Jesús, que se temía lo peor, propuso a Alfonso, el mayor de los hermanos con 19 años, que acompañara a su padre: “Yo conocía el carácter de mi padre y sabía que, si quedaba detenido en el cuartel, se moría de pena en la cárcel, no podría soportarlo. Por eso me pareció buena idea que mi hermano lo acompañara, para darle ánimo. Lo que no podía imaginarme es que también sería asesinado".

Paco Matarán: "Esa fue la última vez que vi a los dos"

Paco Matarán, otro hermano de Alfonso, recordaba también el día en el que su padre fue detenido. Con sus ojos de niño, lo vio así: "Dos guardias civiles se presentaron en casa para llevárselo al cuartel. Dijeron que no le pasaría nada, pero era mentira. Mi hermano mayor Alfonso lo acompañó para ayudarle, pensando que después del interrogatorio volverían a casa, pero lo fusilaron también. Esa fue la última vez que vi a los dos".

Tanto Jesús como Paco dedicaron toda su vida a buscar la fosa común para recuperar los restos de su padre y hermano, con el fin de darles una sepultura digna

Tanto Jesús como Paco dedicaron toda su vida a buscar la fosa común para recuperar los restos de su padre y hermano, con el fin de darles una sepultura digna. Pero no vivieron lo suficiente para asistir al acto en el que la familia Matarán recibió sus restos identificados, por parte del equipo arqueológico ArqueoAntro.  Los restos de Ángel y Alfonso fueron recogidos, 89 años después del crimen, por sus nietos y bisnietos, en un acto cargado de emoción, que se celebró el 24 de mayo de 2025, en la Casa de la Cultura de Nigüelas.

Maestros de la República

La familia Matarán formaba parte del colectivo de maestros de la Republica, comprometidos con la nueva pedagogía, inspirada en la Institución Libre de Enseñanza, que fundaron los catedráticos Francisco Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate y Nicolás Salmerón. 

Pusieron fin a los métodos autoritarios (la letra con sangre entra) para convertirse en educadores del pueblo. Lo mismo leían el periódico en la plaza para crear en los vecinos el hábito de lectura, que mediaban en una pelea entre alumnos y les animaba en clase a hacer las paces. 

La escuela se convirtió así en un lugar de reconciliación y convivencia. Y cuando impartían clases de ciencias naturales, se llevaban a los escolares al campo para explicarles esta materia en pleno contacto con la naturaleza. El golpe militar de 1936 acabó con la búsqueda de la libertad, a través del conocimiento, que preconizaban los maestros de la República, uno de los colectivos más castigados por la represión franquista. 

Alguien dijo y con razón: "La guerra la ganaron los curas y la perdieron los maestros".

Paco Vigueras