Artículo de opinión por Gorka Rodríguez

'Ser vistos'

Ciudadanía - Gorka Rodríguez - Viernes, 26 de Junio de 2026
Con su estilo elegante y pausado, el periodista Gorka Rodríguez nos ofrece un interesante artículo que nos hará reflexionar. Para disfrutar de la lectura y compartir.
Imagen de un teléfono móvil mientras graba un concierto.
Pexels vía Pixabay
Imagen de un teléfono móvil mientras graba un concierto.

Ya huele a graduación. Es una de mis épocas favoritas del año. Los niños acaban el curso y montamos un gran evento como si hubieran salido de Harvard. Da igual que el crío termine la carrera, el bachiller, la primaria o el jardín de infancia. Fiestón para todos. Vestidos largos, orlas, focos, cócteles, coreografías, confeti, birretes, y dinerito, por supuesto. Los Premios Goya del CEIP Nuestra Señora del Tornillo Flojo retransmitidos en directo para todo el mundo.

No importa mucho la excusa. La cuestión es que todo tiene que ser memorable. Nada puede ser normal porque todos tenemos que sentirnos especiales y extraordinarios a todas horas. Es como si nos hubiéramos dedicado a inflar lo superfluo y a hipertrofiar los momentos especiales de una vida. Llegamos tan lejos que todo acaba pareciendo lo mismo y, al final, dejamos a nuestro paso un perfume impostado, artificial, prefabricado. Cualquiera diría que lo que buscamos no es celebrar sino exponer. 

Comienza el tiempo de fotos de pies en la playa, festivales indie, paseítos por la montaña, y el siempre eficaz combinado mojito-sombrilla

¿Qué has hecho hoy que pueda ser visto? Comienza el tiempo de fotos de pies en la playa, festivales indie, paseítos por la montaña, y el siempre eficaz combinado mojito-sombrilla. Aquí, sufriendo. Incluso hemos sido capaces de darle la vuelta al concepto, de manera que estar en casa viendo una peli también puede ser una exhibición. Montamos un escenario en nuestro salón con una copa de vino y el logo de HBO en la tele. Foto. "Hoy, sofá, vinito y peli". Lo que siempre ha sido un plan vulgar se traviste de planazo si hay voluntad y un mínimo de solvencia técnica.

Esto es posible porque ahora es el relato lo que genera la experiencia, y no al revés. Sin duda, se nos ha ido la mano construyendo una narrativa y modelando nuestra imagen pública. Hasta el punto de ignorar que la diferencia entre hacer algo y contarlo, y hacer algo para contarlo no solo es monstruosa, sino que además nos pone en evidencia y lanza el mensaje contrario al que pretendemos.

Me pregunto qué lleva a alguien a subir el vídeo de un concierto incluso antes de que acabe. La mejor canción de tu grupo favorito y aparecen miles de móviles para grabar un vídeo que nadie nunca verá. Todo ese aparataje lumínico destroza el momento. Y el fan se pierde el instante precioso, único en la vida, para que sepamos que ha estado allí. Ese contrasentido se ha normalizado y ha encajado como un guante en la necesidad humana de mostrarse al mundo.

Hemos delegado la capacidad de disfrutar en los ojos de otras personas. Spoiler: ellos tampoco disfrutan. Sienten envidia, indiferencia o simple curiosidad pasajera. Nada sano sale de ahí

Compartir es la clave. Compartir es guay, pero ha mutado de significado porque el señor de Facebook así lo dispuso en su momento. Ahora significa demostrar, exhibir, presumir. Buscamos testigos, audiencia y atención. Hemos delegado la capacidad de disfrutar en los ojos de otras personas. Spoiler: ellos tampoco disfrutan. Sienten envidia, indiferencia o simple curiosidad pasajera. Nada sano sale de ahí. Podría ser vanidad, inseguridad o necesidad de existir a través de los demás. La cena fue brutal, el viaje fue espectacular, la pareja es inmensamente feliz, el concierto fue histórico y el bebé es guapísimo, aunque nunca lo son.

No tengo redes sociales ni las tendré. No enseño mis cosas ni lanzo indirectas ni hago declaraciones de amor públicas. Ningún relato digital edifica una vida. Quiero a mi gente y les cuento de palabra lo que tengo y lo que hago. No soy mejor que nadie pero en mi próxima dictadura se prohibirán los móviles en los conciertos bajo pena de lapidación, las graduaciones-gala estarán castigadas con prisión y las fiestas de revelación de sexo serán abolidas. 

Será preceptivo vivir las cosas bonitas en el momento. Ver a tu hijo crecer, saborear tu plato favorito, disfrutar el descanso. En silencio, en calma, solo para ti. Guardar todo eso en tu memoria, atesorarlo y rescatarlo de vez en cuando. Imagínate vivirlo. Sería solo cerrar los ojos y escuchar tu canción. 

Gorka Rodríguez es periodista.