El liderazgo enfermero humanizado, clave para mejorar la calidad y la sostenibilidad del sistema sanitario en un 'Habladurías' con Albert Cortés

Durante una conversación en el espacio “Habladurías”, Albert Cortés explicó que su trayectoria en gestión sanitaria le permitió observar una carencia fundamental en muchas organizaciones: el cuidado de los propios profesionales.
“Humanización y calidad van de la mano. Un sistema sanitario que no es humano difícilmente puede ofrecer una atención de calidad”, señala.
Cuidar a los profesionales para mejorar la atención
Con experiencia como enfermero tanto en hospital como en atención primaria y con responsabilidades de gestión en centros sanitarios, Albert Cortés explica que el liderazgo enfermero debe comenzar por el cuidado de los equipos.
“Si quieres que un profesional trate con humanidad a un paciente, primero debes tratar con humanidad a ese profesional”
Según sostiene, no es posible exigir una atención humanizada a pacientes y familias si previamente no se cuida a los profesionales. “Si quieres que un profesional trate con humanidad a un paciente, primero debes tratar con humanidad a ese profesional”, afirma.
Este planteamiento forma parte de lo que denomina la “cadena de la humanización”, un concepto que conecta todos los niveles del sistema sanitario: desde la dirección institucional y la gestión intermedia hasta los profesionales y, finalmente, pacientes, familias y comunidad.
“Si falla un eslabón, falla toda la cadena”, explica.
Liderazgo enfermero más allá de la gestión
Para Albert Cortés, el liderazgo enfermero no debe limitarse a quienes ocupan cargos directivos. Las enfermeras, recuerda, son los profesionales que permanecen junto al paciente durante las 24 horas del día, lo que les otorga una posición privilegiada para liderar procesos de mejora del sistema sanitario.
Además, considera que el papel de la enfermería debe ampliarse más allá del ámbito hospitalario o de los centros de salud, con nuevas áreas de actuación como la enfermería escolar, el trabajo comunitario o la educación sanitaria.
Las enfermeras son los profesionales que permanecen junto al paciente durante las 24 horas del día, lo que les otorga una posición privilegiada para liderar procesos de mejora del sistema sanitario”
“Las enfermeras pueden liderar proyectos de prevención, de educación en salud y de apoyo a la comunidad. Su papel no se limita al entorno clínico”, señala.
En su opinión, para que este liderazgo sea efectivo también es necesario que las enfermeras participen en los espacios donde se toman decisiones estratégicas.
“Si no estás donde se decide, decidirán por ti”, advierte.
La humanización como inversión rentable
Una de las ideas centrales defendidas por Albert Cortés es que el liderazgo enfermero humanizado no solo es una cuestión ética, sino también una inversión rentable para el sistema sanitario.
Según explica, equipos profesionales que se sienten escuchados y valorados presentan menores niveles de absentismo y mayor compromiso con la organización. Esto se traduce en menos bajas laborales, menor rotación y un mejor aprovechamiento de los recursos.
“La satisfacción del profesional repercute directamente en la calidad del cuidado. Cuando el equipo está motivado, los pacientes lo perciben”
“La satisfacción del profesional repercute directamente en la calidad del cuidado. Cuando el equipo está motivado, los pacientes lo perciben”, señala.
Albert Cortés recuerda ejemplos vividos durante su etapa como gestor en los que el compromiso del equipo fue clave para responder a situaciones complejas. “He visto profesionales acudir a trabajar en momentos difíciles porque se sentían parte del proyecto y sabían que su trabajo era valorado”.
Tecnología con liderazgo clínico
La digitalización es otro de los grandes retos del sistema sanitario. Sin embargo, Albert Cortés advierte de que la tecnología puede convertirse en una carga si no se diseña teniendo en cuenta a los profesionales que la utilizan.
“Muchas veces se desarrollan herramientas magníficas desde el punto de vista tecnológico, pero sin contar con el usuario final”, explica.
Para evitarlo, propone integrar a los profesionales sanitarios en el diseño de los sistemas informáticos y herramientas digitales. De esta manera, se favorece su utilidad real en la práctica clínica y se evita que la tecnología aumente la carga administrativa.
Más formación en humanización
Otro aspecto que preocupa al investigador es la escasa presencia de contenidos relacionados con la humanización en los planes de estudio universitarios.
En el marco de su investigación doctoral, Albert Cortés analiza precisamente cómo se aborda esta formación en las facultades de enfermería en España. Los primeros resultados apuntan a que existe un margen importante de mejora.
“Queremos profesionales capaces de humanizar la atención, pero en muchos casos no se les forma suficientemente en ese aspecto durante la carrera”
“Queremos profesionales capaces de humanizar la atención, pero en muchos casos no se les forma suficientemente en ese aspecto durante la carrera”, explica.
Para el experto, enseñar a tratar a las personas con respeto, empatía y escucha activa debería formar parte del núcleo formativo de todas las profesiones sanitarias.
Un cambio cultural necesario
Más allá de las estructuras organizativas, Cortés considera que el sistema sanitario necesita un cambio cultural profundo que permita abandonar inercias y formas de trabajo basadas en el “siempre se ha hecho así”.
En este sentido, destaca el papel de las direcciones de enfermería para impulsar modelos de liderazgo más participativos, alejados del tradicional enfoque jerárquico.
“La humanización debe formar parte de los planes estratégicos de las instituciones sanitarias”, afirma.
Humanizar para transformar la sanidad
Para Albert Cortés, el liderazgo enfermero humanizado representa una oportunidad para fortalecer el sistema sanitario y adaptarlo a los desafíos actuales. No se trata únicamente de mejorar el clima laboral o la relación con los pacientes, sino de impulsar un modelo organizativo más eficiente, sostenible y centrado en las personas.
Por ello, insiste en la necesidad de que las administraciones, las organizaciones sanitarias y los responsables políticos incorporen esta visión en las estrategias de futuro del sistema sanitario.
“La pregunta ya no es si podemos permitirnos invertir en humanización, sino si podemos permitirnos seguir sin hacerlo”, concluye.
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