Artículo de Opinión por Gorka Rodríguez

'Corriendo'

Ciudadanía - Gorka Rodríguez - Viernes, 3 de Abril de 2026
El periodista Gorka Rodríguez nos sorprende una semana más en su espacio de opinión en El Independiente de Granada. Disfruta de la lectura.
Esfera de un reloj.
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Esfera de un reloj.

Esperando a que el niño salga de las extraescolares, me pregunto si ese puede ser el tiempo más inútil de toda la vida completa de un ser humano. Cierro los ojos y respiro. Tengo que ir al Día, que es el súper que pilla más cerca: una parada más en una cadena de tareas que no termina nunca. 

Porque tenemos que trabajar. Y hacerlo bien. Y destacar. Y ganar lo suficiente para pagar una hipoteca que no nos ahogue. Y casa, una buena casa, con zonas comunes. Tenemos que tener un coche, porque sin coche, nada. Y tenemos que llevar y traer. Siempre llevar y traer gente.

Tenemos que cuidar a nuestra pareja. Tener detalles. Estar presentes. No dejar que el amor se enfríe, no sea que un día nos levantemos y ya no quede nada. Salir juntos una vez a la semana y sexo con una frecuencia razonable. Regar la planta. Proteger, guardar, mantener, atesorar. Y recibir y aguantar.

Tenemos que ser buenos padres: comprender, escuchar, jugar, agacharnos, mirar a los ojos. Dar amor del bueno, del que deja huella. Hacer puzzles. Estar atentos a la app del cole, al chat del grupo de padres, al del fútbol, el ajedrez y la esgrima

Tenemos que ser buenos padres: comprender, escuchar, jugar, agacharnos, mirar a los ojos. Dar amor del bueno, del que deja huella. Hacer puzzles. Estar atentos a la app del cole, al chat del grupo de padres, al del fútbol, el ajedrez y la esgrima. Construir vínculo. Tiempo de calidad.

Tenemos que ir a los cumpleaños, poner los 5 euros y cantar cumpleaños feliz una y otra vez, una y otra vez. En el parque de bolas, en el parque normal, en el cine, en el burguer, en el castillo mágico, en la rana saltarina. Sacar la tarta de Spiderman y soplar velas. Un año detrás de otro. Los mismos niños un año más viejos. 

Tenemos que atender a nuestros padres. Cuidarles, estar con ellos, llevarlos al médico. Llamar al primo que acaba de ser padre y es un completo desconocido. Y a la tía Paquita por su santo. Mantener los lazos. Sostener a la familia. Estar.

Tenemos que ver a los amigos. En especial, al más delicadito, no se vaya a enfadar. Felicitarles por sus cosas. Atento a enfermedades, hospitales y muertes. Sus padres, sus hijos, sus parejas. Un detallito que no falte. Cuidar también eso, no dejar que se venga abajo. Salir con ellos, ser divertido, ser el de siempre un rato, conocer a la nueva novia de aquel y a este que se ha acoplado y no te apetece nada. 

Tenemos que estar pendientes de nuestra imagen. Comprarnos ropa, renovar el armario, tirar los pitillo. Nunca sentaron bien. Tenemos que reciclar, por supuesto. Cinco contenedores. Mantener la casa limpia. Quitar las manchas que no se van, pasar la dyson, doblar las bajeras, si es que puedes. Vigilar el lunar que nos ha salido en el brazo, la colonoscopia, el juanete, la contractura, la ITV.

Tenemos que ir al gimnasio y hacer deporte. Comer bien. Adelgazar o engordar, depende. No azúcar, no harinas, no fritos. Dejar el alcohol. Caminar siete millones de pasos al día, beber agua a muerte, entrenar la vejiga. Y querernos mucho. Muchísimo. Porque nosotros primero. Porque quién si no. Porque lo dicen por ahí. Porque tienes que mimarte y elegirte. Elígete a ti. Tú y ya. 

Y ser responsables emocionalmente. Empatizar con todo Dios. Ser conscientes. Ser mejores. Ser felices. Y cuidar la salud mental. Validarnos. Querernos. Ir al psicólogo. Hacer yoga, meditar, respirar, reconectar. Sobrevivir.

Y, por supuesto, tenemos que envejecer con dignidad. Encontrarte con personajes del pasado, como un compañero del colegio que se ha puesto pelo. Que se ha separado y ha hecho una media maratón

Y, por supuesto, tenemos que envejecer con dignidad. Encontrarte con personajes del pasado, como un compañero del colegio que se ha puesto pelo. Que se ha separado y ha hecho una media maratón. Que, por lo visto, le dan 400.000 euros por un piso que le costó 150.000. Que ahora viaja mucho. Pero no como un turista; como un viajero. No como los demás. Porque a él le gusta lo diferente, y ha descubierto el secreto. Y el tardeo, porque ya no sale por la noche, porque ya no bebe copas. Que prefiere el día, dice. Y la terracita y la cervecita y la musiquita en directo. Y aplaude la puesta de sol en ese chiringuito que no conoce nadie. Porque tiene un tatuaje que pone carpe diem y claro. 

Y abro los ojos. Estoy un poco paralizado. Respiro hondo y voy por fin al súper. Y me encuentro a los mismos padres, que también están haciendo tiempo. Pasean sin nada que comprar. El carro les lleva a ellos. Todos huyendo de lo mismo. En ese tiempo no pueden hacer nada más que esperar. Sin avanzar, sin cumplir, sin culpa. Creo que es el mejor momento del día.

Gorka Rodríguez.