'De verde propaganda a marrón populista'

El acuerdo de gobierno firmado entre el PP y Vox en Andalucía representa un giro ideológico que fractura la línea de moderación, el proclamado ‘andalucismo centrado transversal’, y la apuesta por el consenso institucional (al menos de boquilla) que había caracterizado a los gobiernos de MpuntoBonilla desde 2019. Para asegurar la gobernabilidad tras perder la mayoría absoluta, el PP ha sacrificado algunas cuestiones de las que había hecho hasta ahora bandera. Querían evitar líos, pero se ha metido de cabeza en ellos.
En materia ambiental, el pacto supone el certificado de defunción del discurso de la ‘Revolución Verde’ y de la lucha contra el cambio climático. No es que en Medio Ambiente haya sido un modelo de gestión ni se haya avanzado mucho, más bien se ha aprovechado la inercia de una gestión ambiental que había sido pionera en muchos aspectos
En materia ambiental, el pacto supone el certificado de defunción del discurso de la ‘Revolución Verde’ y de la lucha contra el cambio climático. No es que en Medio Ambiente haya sido un modelo de gestión ni se haya avanzado mucho, más bien se ha aprovechado la inercia de una gestión ambiental que había sido pionera en muchos aspectos. Pero ahora lo que se plantea es una marcha atrás con toda la cuerda dada.
En el texto firmado hay un capítulo, el antepenúltimo, dedicado en teoría al medio ambiente, con apenas 6 puntos, pero es en el conjunto del acuerdo en el que se marcan las líneas estratégicas que significan un desmantelamiento explícito de las políticas ambientales, tanto en lo referido a protección y calidad ambiental como a conservación de espacios naturales y de la biodiversidad.
El primer punto del apartado específico de medio ambiente marca ya claramente, qué significa para la ultraderecha, y ahora también la derecha, el medio ambiente: rechazo a las imposiciones de agendas ideológicas en materia de cuidado del medio ambiente. En Andalucía se ha ido más allá incluso que en otras comunidades autónomas en las que han pactado las derechas en los últimos meses, adoptando el marco de Vox al blindar al sector primario “frente a los aspectos negativos de la Agenda 2030 y del Pacto Verde europeo”, vetando las Zonas Bajas de Emisiones, (lo que choca con las directrices de movilidad sostenible que sus propios alcaldes aplican), o debilitando la fiscalidad ecológica con la supresión de los tres impuestos ambientales autonómicos vigentes, (plásticos, emisión de gases y vertidos), que el PP había mantenido y regulado.
Pero al declarar de manera oficial la rebaja de los objetivos del Pacto Verde y de la Agenda 2030, la Junta de Andalucía está arriesgando la recepción de tramos clave de los fondos europeos NextGenerationEU
Andalucía se declara “Territorio Libre de Cargas”, derivadas del Pacto Verde Europeo o de la Agenda 2030 y desplegará un ejército de comisarios políticos para perseguir el llamado "Gasto Ideológico", vetando cualquier fondo destinado a los objetivos de las políticas europeas, desviando dichos recursos exclusivamente a infraestructuras de uso inmediato como la gestión del agua o la prevención de incendios. Pero al declarar de manera oficial la rebaja de los objetivos del Pacto Verde y de la Agenda 2030, la Junta de Andalucía está arriesgando la recepción de tramos clave de los fondos europeos NextGenerationEU, que exigen de forma vinculante un porcentaje de inversión etiquetado estrictamente como ‘transición ecológica y sostenible’. Paradójicamente el gobierno andaluz había orientado hasta ahora buena parte de la captación de fondos en las políticas verdes y ‘JuanMa’ basó gran parte de su acción exterior en Bruselas postulando a Andalucía como referente de la transición ecológica.
El documento suscrito por MpuntoBonilla para seguir siendo presidente, a cualquier precio, quiebra la agenda climática para supeditar la protección del entorno a la rentabilidad de los sectores productivos
El documento suscrito por MpuntoBonilla para seguir siendo presidente, a cualquier precio, quiebra la agenda climática para supeditar la protección del entorno a la rentabilidad de los sectores productivos. Hemos pasado de ser retardistas ante el cambio climático y obstruccionistas al Pacto de Estado ante la Emergencia Climática, a convertirnos en arietes del negacionismo más radical.
Uno de los acuerdos más lesivos contra el medio ambiente en todo caso es la señalación de la prioridad productiva sobre la preservación, que esconde, ‘a la vista de todo el mundo’, que cualquier política ambiental se limitará si supone "trabas, costes o restricciones" para la actividad económica, eliminando el principio de precaución. Especial relevancia cobra esta cuestión en la desregulación y en la simplificación de los trámites ambientales para las autorizaciones de infraestructuras y actividades en la rica y extensa Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía, un patrimonio del que debemos sentirnos orgullosos pero que requiere asumir una gran responsabilidad en su protección y conservación. De facto, la revisión de la Red Europea Natura 2000 supone una puerta abierta de par en par a la reducción física de los perímetros de especial protección para facilitar proyectos agrícolas o industriales y a la modificación de los Planes Rectores de Uso y Gestión de los parques naturales para una supuesta compatibilización de la protección con el desarrollo económico.
El caso es que M.Bonilla y el PP andaluz, por convicción o por mandato de Génova, de nuevo han puesto por delante sus objetivos partidarios que los de nuestra tierra, se han vendido, y nos han vendido a los andaluces, al relato de Vox, cuyos postulados han abrazado firmando un texto que chorrea por los cuatro costados el lenguaje de la ultraderecha
Parecería de risa si no fueran asuntos serios que en el mismo apartado dedicado a los acuerdos en materia de medio ambiente, en los exiguos y ridículos seis puntos dedicados, se haya incluido la defensa de la caza (como si la caza estuviera prohibida) y la reivindicación del mundo del toro, del que yo estoy cada vez más alejado, que debiera tener encuadre, en todo caso, en otro epígrafe, siquiera para no herir sensibilidades.
El caso es que M.Bonilla y el PP andaluz, por convicción o por mandato de Génova, de nuevo han puesto por delante sus objetivos partidarios que los de nuestra tierra, se han vendido, y nos han vendido a los andaluces, al relato de Vox, cuyos postulados han abrazado firmando un texto que chorrea por los cuatro costados el lenguaje de la ultraderecha. Vamos, que al re-investido presidente andaluz le han colado un golazo por la escuadra (ultra-derecha). Ahora él querrá colárnoslo a los demás como si fuera un disparo desde el centro del campo, por responsabilidad, por la estabilidad y todas las polladas con las que quiera pintarlo como un gran acuerdo: Pero lo que ha ratificado ha sido lo que hasta hace nada decía que sería muy negativo para el futuro de los andaluces.
Todo muestra que en estos días desde las elecciones se ha prestado a un teatrillo y que las ‘ansias’ por volver a ser presidente e intentar allanar el camino a la Moncloa a Feijóo, han podido más que la coherencia y la defensa de un proyecto propio para nuestra tierra. Juanma pone el gobierno con el adorno de la vicepresidencia de Vox y una consejería ‘florero’ pero los de Abascal han puesto el programa, el discurso y, ya veremos, si la agenda política.



















































