CONFORMADO POR EL DUEÑO DE “ALMACENES SAN JOSÉ”

Lamentable expolio y desaparición del Carmen de San Josemaría

Cultura - Gabriel Pozo Felguera - Domingo, 15 de Octubre de 2023
Historia de uno de los cármenes históricos que formaron parte de la imagen característica del Albayzín, otro patrimonio abandonado y derruido, que fue adquirido por el fundador del Opus Dei. Por Gabriel Pozo Felguera, el mejor cronista de Granada.
Vista de Las Maravillas en los años 60 a través del Arco de Elvira. A la derecha, en la actualidad, sólo sobreviven unos pinos originales.
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Vista de Las Maravillas en los años 60 a través del Arco de Elvira. A la derecha, en la actualidad, sólo sobreviven unos pinos originales.
  • Los cármenes de Las Maravillas y Balsaín fueron adquiridos personalmente por el fundador del Opus Dei como primera sede, en 1945-7

  • La característica silueta de su casona y torre, por encima de Puerta Monaita, ha sido eliminada de la línea de horizonte

  • Las Maravillas tenía jardines y estanques que fueron admirados y ocuparon portadas de revistas por su belleza y frescura

La línea de horizonte del Albayzín desde el Oeste la marcó durante la mayor parte del siglo XX la silueta del Carmen de las Maravillas, con su característica torreta/faro. Era la más sobresaliente de las tres de ese promontorio, completado con las de San Miguel Bajo y Santa Isabel la Real. Pero a principio de la década de los ochenta del siglo pasado empezó a desaparecer, junto con sus nombrados jardines y zona boscosa. El Carmen de las Maravillas encaprichó a José María Escrivá cuando vino a Granada a abrir sede del Opus Dei; lo compró personalmente para hacerlo residencia y Colegio Mayor Albayzín. Fue uno de los mejores jardines de la Alcazaba vieja, sobre la antigua zona palaciega zirí. Su origen estuvo en el deseo de un comerciante adinerado del siglo XIX y principios del XX. Hoy, todo aquel complejo histórico-artístico-vegetal, tan cargado de historia, es un erial de futuro incierto. Ya empiezan a sonar voces pidiendo su expropiación e incorporación al parque de la Muralla que se está ejecutando parsimoniosamente.

El terreno al que me refiero está ubicado en el balcón o cornisa de la antigua ciudad ibero-romana de Ilíberis, al borde del actual Albayzín que mira a la Vega

El terreno al que me refiero está ubicado en el balcón o cornisa de la antigua ciudad ibero-romana de Ilíberis, al borde del actual Albayzín que mira a la Vega. Es una acrópolis milenaria en cuyo borde hay vestigios iberos y de domus romanas (solar del centro artesanal del Callejón del Gallo excavado por Andrés Adroher). Está delimitado por la muralla zirí (siglo XI) con ángulo en la Puerta Monaita, subiendo por la Cuesta Alhacaba y sobre el viejo muro que permitió la apertura del Carril de la Lona a finales del XVIII.

El subsuelo de esta parte más alta esconde todavía sus secretos arqueológicos, ya que nunca ha sido excavado, está virgen en este aspecto

La zona se ha ido conformando con el tiempo como una planicie que desciende en varias paratas a ambos lados. Esta zona diáfana fue el espacio que antecedió a la zona palaciega de la dinastía Zirí (1013-90), ubicada en los solares que ocupan actualmente el Palacio de Dar-Alhorra, el aparcamiento del Huerto del Carlos, Santa Isabel la Real, Iglesia de San Miguel Bajo y manzana de la derruida Casa de la Lona. El espacio abierto debió funcionar como plaza de mercado, campo de alardes y zona militar. Era el principal acceso a la ciudadela zirita de hace mil años. El subsuelo de esta parte más alta esconde todavía sus secretos arqueológicos, ya que nunca ha sido excavado, está virgen en este aspecto.

Plano de Dalmáu, 1796. Puerta Monaita (1); Callejón de las Monjas que unía la Puerta Monaita con el Arco de las Monjas (2); calleja que separaba los cármenes de Balsaín (3) y de las Maravillas (5); carmen de Balsaín, del Pilar, de la Lona o de Abajo (7); Carril de la Lona (4); futuro carmen de Puerta Monaita (6); Casa de la Lona (8). Francisco Dalmáu punteó los restos de la muralla zirí paralelos al Carril de la Lona.
Calles suprimidas en la actualidad que separaban en el siglo XVIII los cármenes de las Maravillas (5), Puerta Monaita (6) y Balsaín (7),
En el plano de 1940 ya se ven claramente separados los tres cármenes por unas tapias. La casa de Balsaín todavía no había sido ampliada. En el de las Maravillas se ve una separación entre la casa principal y la casa auxiliar en el rincón que pega a Dar Al Horra. La casa del carmen de Puerta Monaíta estaba casi encima de la muralla. En la rampa de acceso a la Puerta Monaita figuran todavía unas construcciones expropiadas durante la II República a la familia Robles-Pozo (1).

Desde finales del siglo XVIII este espacio se fue conformando en tres grandes cármenes, con zonas de cultivo en paratas y progresiva incorporación de árboles de gran porte y jardines

Desde finales del siglo XVIII este espacio se fue conformando en tres grandes cármenes, con zonas de cultivo en paratas y progresiva incorporación de árboles de gran porte y jardines. Ello fue posible gracias a la abundancia de agua de que se disponía por la tubería procedente del ramal de la Acequia Aynadamar que partía del Aljibe el Rey, atravesaba el Huerto del Carlos y el Monasterio de Santa Isabel, para proseguir su camino por la calle medianera llamada Ladrón del Agua (hoy Callejón de las Monjas); después se repartía por la ladera del Zenete. Esta callecilla comunicó en línea recta, hasta bien entrado el siglo XIX, el Arco de las Monjas con la Puerta Monaita. Hacía de medianería entre el carmen de Puerta Monaita (una enorme parcela encima da la muralla) y el Carmen de las Maravillas.

Esquema del ramal de la acequia Aynadamar que regaba la zona del Carmen de las Maravillas. CESÁREO JIMÉNEZ.

El tercer carmen de esta parte del ángulo de la Alcazaba Vieja era el paralelo al Carril de la Lona, que se llamó Carmen de Balsaín o del Pilar hasta la primera mitad del siglo XX

El tercer carmen de esta parte del ángulo de la Alcazaba Vieja era el paralelo al Carril de la Lona, que se llamó Carmen de Balsaín o del Pilar hasta la primera mitad del siglo XX. Después se le apodó como carmen del Cura o La Escuela; el primero por haber sido propiedad del sacerdote y catedrático de ética D. Alberto Gómez Izquierdo, más tarde (de 1931 a 1947) escuela regida por su sobrina Máxima María Izquierdo Gómez. (Más adelante ampliaré algún dato más).

El jardín del comerciante de telas

Centrémonos en el Carmen de las Maravillas, el que ocupaba la zona más alta y llana, con fachada a lo largo de los callejones Ladrón del Agua y de las Monjas, y entrada principal por la Placeta de los Chinos, mediante un coqueto arco de ladrillo que enmarcó una puerta de hierro. Una parte de estos terrenos debieron ser públicos desde siempre, ya que, en 1842, en plena etapa de las desamortizaciones, el Ayuntamiento vendió trozos a particulares. Muy pocos años después aparece como propietario del Carmen de las Maravillas un almacenista llamado Cecilio Camacho. En 1853 la casa principal de este carmen se ve construida con un volumen importante, exento y dos cuerpos de alzada. En el dibujo de Alfred Guesdon se ve la casa, pero todavía no estaba rodeada por arbolado de alto porte como alcanzó más tarde.

En las primeras fotografías de panorámicas de Granada también aparece la casona, mirando a la Vega, y casi como continuación de la Casa de la Lona

En las primeras fotografías de panorámicas de Granada también aparece la casona, mirando a la Vega, y casi como continuación de la Casa de la Lona. A su alrededor no hay vegetación de alto porte. Así podemos comprobarlo en la foto de 1863 hecha desde la Torre de la Catedral y en la foto de 1866 tomada desde los terrenos donde se construía la Estación de Andaluces. En la foto de Francois Blanc de 1868, desde el mirador de San Cristóbal, ya empiezan a crecer árboles a su alrededor; y en la de García Ayola de la Plaza de Toros del Triunfo destrozada por un tornado (1889) ya se ve que el arbolado alcanza prácticamente el nivel de los tejados. El bosque y los jardines comenzaban a ser una realidad.

Dibujo de A. Guesdon (1853), el carmen está rodeado de arbolado, todavía sin la torre.
1863, desde el Tambor. Se ve el carmen que se anteponía a la Puerta Monaita. Abajo, al fondo, todavía estaba en pie la torre de la iglesia de Santiago.
1868, de Francois Blanc. La ladera del Zenete estaba cultivada y con arbolado de porte mediano.              
Hacia 1873, primera llegada de trenes a la estación del ferrocarril. Al fondo se ve perfectamente el carmen de las Maravillas y la torre de la iglesia de San Miguel Bajo sin encalar.
1883, Laurent. Aspecto de la Plaza del Triunfo con la casona de las Maravillas destacando en el cerro. Los árboles apenas sobresalen, a pesar de ser invierno.
Verano de 1889, García Ayola. El carmen de Balsaín aparece con una vivienda muy pequeña y árboles frutales.

En la década de 1880-90 se había registrado en esta zona de la Alcazaba Vieja zirí una gran novedad: el Carmen de las Maravillas había cambiado de dueño. Irrumpió la persona que conformaría la zona con los jardines que tanta fama tuvieron y levantó la torre-faro tan característica del borde albayzinero del siglo XX.

Era un emigrante originario de Berlanga de Duero (Soria), nacido en 1851. Llegó a Granada como vendedor de diversos productos. Se asentó en la ciudad en fecha indeterminada, con la estabilidad que propició la restauración monárquica de Alfonso XII

Aquel nuevo propietario se llamó Federico Ortega Moreno. Era un emigrante originario de Berlanga de Duero (Soria), nacido en 1851. Llegó a Granada como vendedor de diversos productos. Se asentó en la ciudad en fecha indeterminada, con la estabilidad que propició la restauración monárquica de Alfonso XII. Empezó importando vinos y licores, hasta que en 1879 aparece establecido como comerciante de telas; fundó los Almacenes San José, en sociedad con Nicolás Mugüerza y Viedma, que también era propietario de una empresa constructora, derribos, maderas y antigüedades. Además de concejal y procurador en los tribunales.

Publicidad de Almacenes San José en enero de 1888 y 1897, cuando deshicieron la sociedad.

Federico Ortega y Nicolás Mugüerza permanecieron juntos como socios de Almacenes San José en la planta baja del edificio número 15 de la Plaza del Carmen. Almacenes San José fue de las primeras tiendas de Granada en contar con teléfono; en 1889 le instalaron el número 172. Por la abundante publicidad que colocaban en periódicos y revistas de la época se puede concluir que fue una de las tiendas más potentes de las dos últimas décadas del siglo XIX. Almacenes San José empieza a aparecer en prensa ya en 1880 y la sociedad estuvo activa hasta 1897. En esa fecha, Federico Ortega abandona la Plaza del Carmen y traslada su negocio de tejidos, jabones y productos de señora a la esquina del Zacatín, 1, con Plaza de Bibarrambla. Unos años más tarde, ya en solitario, abrió otra tienda más de San José en el número 25 de la calle Reyes Católicos.

También adquirió infinidad de piezas de casas moriscas y renacentistas de las que se iban demoliendo a decenas en la ciudad, así como procedentes de los derribos para la Gran Vía

El soriano permaneció soltero toda su vida. Hizo una fortuna con su red de comercios y productos de importación, también de vinos. En la década de 1880 (¿1883?) fue cuando adquirió el Carmen de las Maravillas para residencia particular. Pronto empezó a convertirlo en un jardín de tipo romántico, tan de moda en la burguesía y aristocracia granadinas, siguiendo el modelo de la familia Calderón Vasco con el Carmen de los Mártires. También adquirió infinidad de piezas de casas moriscas y renacentistas de las que se iban demoliendo a decenas en la ciudad, así como procedentes de los derribos para la Gran Vía. Eso explica la gran cantidad de detalles que fue incorporando al Carmen de las Maravillas y, sobre todo, acumulando por las construcciones anejas y rincones del jardín. A finales del siglo XIX el Ayuntamiento arregló estas callejas con el enlosado de ladrillos de barro de canto que en su mayoría permanece original de aquella época.

Federico Ortega siempre estuvo rodeado de un ama de llaves que le llevó la casa, de un jardinero-hortelano que cultivaba y regaba su extensa propiedad y de varios sirvientes más. También frecuentaba el Carmen de las Maravillas una serie de ahijados. Cuando empezó el siglo XX, el comerciante de telas debía ser bastante rico; también fue designado miembro de la junta de gobierno de la Cámara de Comercio, a partir de 1898.

Hacia 1905 empezó a alzarse en una esquina de la casa una torre que parecía de una iglesia; la obra, que llegó a alcanzar cinco cuerpos, fue levantada a lo largo de varios años

Hacia 1905 empezó a alzarse en una esquina de la casa una torre que parecía de una iglesia; la obra, que llegó a alcanzar cinco cuerpos, fue levantada a lo largo de varios años. Contrató al joven arquitecto municipal Ángel Casas para hacer algunas reformas y construcción de muros antiguos. En las fotografías correspondientes a ese periodo se comprueba que la torre primero tuvo cuatro plantas y una estructura encima muy liviana, como si se tratase de un palomar en lo más alto. Hasta que hacia 1915 ya aparece la torre completamente acabada, como si fuese un faro en un monte, muy similar a una torre de iglesia, con dobles ventanas en los cuerpos cuarto y quinto. En 1916, recién acabada la torre, subió un fotógrafo a ella y publicó una curiosa perspectiva de la Catedral en la revista Mundo Gráfico. La línea de horizonte con esta torreta es la imagen que ha permanecido viva en la memoria del Albayzín, contemplado desde la Vega, hasta principios de los años ochenta en que fue desapareciendo de manera sigilosa.

1915. Portada que dedicó La Esfera a Granada, con foto tomada desde el mirador del Carmen de las Maravillas. Se ve la iglesia de San Andrés y los primeros edificios acabados en la Gran Vía. El ciprés estuvo plantado al borde el Carril de la Lona hasta hace una década.
Panorámica de la Cuesta Alhacaba, iglesia de San Bartolomé y sierra de Alfacar, tomada desde la torreta. La Esfera, 1916.
Fotografías aparecidas en dos números de Mundo Gráfico de 1916. Una mira hacia el Barrichuelo-San Cristóbal (aparece al fondo el propietario); la otra está tomada desde la torre hacia la Catedral.
Portada de Granada Gráfica en 1924.

Buena parte de las antigüedades que había acumulado desde treinta años atrás en el Carmen de las Maravillas comenzaron a ser vendidas a partir del año 1920; es probable que Federico Ortega ya no pensara utilizarlas en más ampliaciones o incluso atravesara problemas económicos

En el año 1916 cayó enfermo Federico Ortega. Se vio obligado a traspasar su principal negocio, el de la calle Reyes Católicos, 25. Se hizo cargo de él José Courcel Monasterio. En tanto que soriano se recluyó en su carmen albayzinero para reponerse y disfrutar de sus jardines. Buena parte de las antigüedades que había acumulado desde treinta años atrás en el Carmen de las Maravillas comenzaron a ser vendidas a partir del año 1920; es probable que Federico Ortega ya no pensara utilizarlas en más ampliaciones o incluso atravesara problemas económicos. De esta década de 1920 datan las primeras referencias a una afición un tanto extravagante: empezaron a aparecer botellas de vino hincadas en los bordes de los arriates del huerto. Las utilizaban como si fuesen los típicos ladrillos de canto. La costumbre parece que la continuaron los herederos, sus ahijados, en los años siguientes, hasta que vendieron el Carmen de las Maravillas al Opus Dei. De hecho, el ahijado Luis Tres Cantos Molina, cuando se lo vendió a José María Escrivá de Balaguer en 1945, le comentó que todas esas botellas se las había bebido él. Estaban clavadas a millares.

Una de las dos fuentes que había en los jardines. Los alcorques de las plantas se ven delimitados por botellas de vino hincadas en la tierra

Estos jardines y el Carmen de las Maravillas pasaron a sus herederos

Federico Ortega Molina falleció repentinamente, de angina de pecho, el 6 de noviembre de 1923. Estos jardines y el Carmen de las Maravillas pasaron a sus herederos. Las Maravillas Iniciaba una nueva etapa menos brillante, pero todavía bajo el cuidado de un jardinero que vivía dentro del recinto y regados por la abundante agua de la acequia Aynadamar. Vecinos y niños del entorno solían entrar a bañarse en los veranos en la honda alberca que tenía en el centro del patio. También a comprar caquis y verduras.

Proceso de construcción de la torre-mirador. En esta foto de 1905, de M. Rioboó, se ven los dos característicos cipreses del Carmen de Balsaín, delante del carmen de las maravillas, todavía sin su torre……Carril de la Lona y Placeta de los Chinos, hacia 1910. Por la derecha aparecen construidos cuatro cuerpos de la torre, coronada por una estructura que insinúa una planta más….… un par de años más tarde, el palomar ya aparece cerrado, pero sin tejado… … Postal de los años 40-50. La torre está completamente acabada, la vegetación en su plenitud. Se ve la coqueta portada que daba acceso a través de la cancela de forja. Debajo, el carmen de Balsaín intacto y con sus frondosos cipreses en todo su esplendor.
1957. El vuelo de TAF nos dejó esta imagen del Carril de la Lona. Los jardines y la zona boscosa resaltan a lo largo de toda la muralla de la Alhacaba, ocupada por cármenes. La Casa de la Lona está todavía en pie. El carmen de Taboada Tundidor (ladera del Carrril de la Lona) ya ha sido demolido y expropiada su parcela para jardín municipal. Encima de la Puerta Monaita se ve la casa levantada en la primera década del siglo XX. El carmen de Balsaín, o de Abajo, ha sido ampliado por el Opus con nuevas estancias y balconadas.
Años setenta. Los tres cármenes sobre la muralla de la Alcazaba Vieja están en plenitud. Al fondo ya empiezan a aparecer las traseras de los enormes edificios de Gran Vía 26 y 28 que destrozaron las vistas de la Catedral.
Panorámica del borde del Albayzín desde el Triunfo, anterior a 1974 en que se desmontaron las vías.
Plano de las Maravillas en 1976, justo antes de que comenzara el abandono y expolio. La construcción principal, cercana al muro-mirador, estuvo acompañada de edificios auxiliares pegados a la tapia que discurre a lo largo del Callejón de las Monjas y hasta la Placeta del Gallo (rebautizada como Antonina Rodrigo).
Dibujo del profesor Luis Ruiz tomado a plumilla en 1976. Se ven los cármenes de las Maravillas y Balsaín con sus jabalcones y sus dos cipreses. Por la derecha asoma la Casa de la Lona.
Portada que le dedicó la revista Forja, vista en su cara Oeste, y apunte del acceso principal por Placeta de los Chinos, de 1977. LUIS RUIZ.
Francisco Prieto Moreno lo incluyó en su libro sobre Jardines y Cármenes de Granada (1952) como uno de los más destacados.

Comprado por San Josemaría

La historia más reciente de este rincón de la acrópolis albayzinera está ligada al Opus Dei. Concretamente desde el año 1945. José María Escrivá de Balaguer (actualmente San Josemaría) se encontraba recorriendo España para dar a conocer su organización cristiana. El 2 de abril, sábado santo, recaló en Granada. Visitó al arzobispo-cardenal Parrado para explicarle sus ideas. Necesitaba contactar con estudiantes universitarios, ya que tenía interés en la gente joven preparada. El prelado le puso en contacto con el sacerdote y profesor universitario Antonio Espigares. Éste le ayudó a buscar una casa donde radicar la primera residencia para jóvenes estudiantes. El Fundador, o Padre como lo llaman sus seguidores, quedó prendado del Carmen de las Maravillas; había visto varias casas más, pero no quiso ver ninguna otra al comprobar la tranquilidad, los jardines y las maravillosas vistas de las Maravillas. El lugar quedaba un poco lejos y en cuesta de los centros universitarios, pero era lo que estaba buscando. El futuro santo decidió comprar este carmen y ningún otro. El enamoramiento del sacerdote fue instantáneo. Encargó que creasen una sociedad para la compra y escritura de la que fue primera propiedad del Opus en Granada; se llamó Sociedad Anónima Inmobiliaria de Andalucía (SAIDA); la escritura fue firmada el 14 de abril de 1945 ante el notario de Granada Nicolás Prado Salmerón.

Unas rápidas obras en el verano de 1945 permitieron que el siguiente curso ya comenzase a funcionar el Carmen de las Maravillas como residencia universitaria

Unas rápidas obras en el verano de 1945 permitieron que el siguiente curso ya comenzase a funcionar el Carmen de las Maravillas como residencia universitaria. Con treinta plazas para estudiantes, la mayoría llegados de fuera de Granada, más instalaciones de personal y servicios auxiliares. Pronto se convirtió esta casa en punto de encuentro de estudiantes que después hicieron carrera en la vida social, religiosa y política española (Laureano López Rodó, Luis Fontán, Navarro Valls, Sánchez Agesta, los obispos Miguel Peinado y Manuel Hurtado, David Aguilar, Eduardo Ortiz de Landázuri, etc.), además de asiduos visitantes a charlas y actividades de tipo cultural.

En las tres fotos anteriores aparece José María Escrivá en el carmen de las Maravillas reunido con miembros del Opus en sus visitas de 1946 y 1949.

Muy pronto se vio que las treinta plazas quedaban cortas. El Opus decidió adquirir también lo que llamó el Carmen de Abajo

Muy pronto se vio que las treinta plazas quedaban cortas. El Opus decidió adquirir también lo que llamó el Carmen de Abajo. Era la parcela en paratas que se extiende entre la Puerta Monaita y la Placeta de los Chinos, paralela al Carril de la Lona. Este lugar fue a mediados del siglo XIX una fábrica de ladrillos con el agua de la Acequia Aynadamar, bajo la propiedad de Miguel Biñals (1865); después fue adquirido por una familia aragonesa que lo bautizó como Carmen de Balsaín o del Pilar; hasta que en 1908 pasó a ser propiedad de un fabricante de vidrio llamado Federico Salvador García. Finalmente cayó en manos del sacerdote y profesor universitario Alberto Gómez Izquierdo; personaje muy conocido por haber sido también director del Colegio Mayor San Bartolomé y Santiago. Entre 1931 y 1947 funcionó como escuela de barrio bajo la dirección de  Máxima María Izquierdo Gómez, sobrina del sacerdote y maestra.

En 1947 fue la sobrina y heredera de Alberto Gómez quien decidió venderlo también al Opus para ampliar su oferta a residentes universitarios

En 1947 fue la sobrina y heredera de Alberto Gómez quien decidió venderlo también al Opus para ampliar su oferta a residentes universitarios. En esta parte baja fue construida la pista polideportiva que utilizaron los estudiantes durante sus años de estancia. Los dos cármenes unidos, de residencia pasaron a obtener la homologación como Colegio Mayor Universitario, en 1951, con el nombre de Colegio Mayor Albayzín. Con esta categoría estuvo en funcionamiento hasta el año 1959 en que sus gestores encontraron la casona de la calle Las Tablas, 10 (hoy desaparecida) y trasladaron sus instalaciones, muy cerca de las Facultades de Letras, Derecho y algo más lejos de Medicina, los principales estudios de sus residentes. Estos dos cármenes unidos fueron puestos a la venta por el Opus en 1961, pero el elevado precio les hizo desistir pronto.

El Opus no se conformó con esa casa de Las Tablas y en el año 1969 acabó la construcción de la actual residencia-Colegio Mayor Albayzín en la Avenida Severo Ochoa, en lo que fue parte de la huerta de las Hermanitas de los Pobres. El Carmen de las Maravillas quedó como edificio y residencia auxiliar para retiro, ejercicios espirituales y actividades culturales. El jardinero y su familia continuaron viviendo en la casa del Carmen de Abajo y cuidando el recinto.

El enamoramiento de San Josemaría

Si San Josemaría (1902-1975) levantara la cabeza y viese el erial en que está convertido su Carmen de las Maravillas, seguro que corría a capones a más de un numerario o supernumerario. Y a algún que otro prócer público que por acción u omisión han permitido la destrucción de un precioso jardín y dos casonas que marcaron época. Ahora ya no tiene perdón su pecado medioambiental. De existir todavía, es más que probable que las Maravillas estuviese hoy convertido en un santuario Josemariano.

A pesar de sus pocas y cortas estancias, siempre tuvo muy presente que fue una de las dos únicas propiedades que adquirió personalmente para su Obra

José María Escrivá estuvo sólo tres veces en el Carmen de las Maravillas a lo largo de su vida: en abril de 1945 cuando se enamoró del lugar y decidió adquirirlo; a finales de enero de 1946; y la primera semana de marzo de 1949. A pesar de sus pocas y cortas estancias, siempre tuvo muy presente que fue una de las dos únicas propiedades que adquirió personalmente para su Obra.

El sacerdote bastetano Amador García Bañón fue uno de los residentes del Carmen de las Maravillas entre los años 1957-59; recientemente ha visto la luz su libro de memorias titulado “Granada y el Carmen de las Maravillas”; en él rememora los años iniciales del Opus en Granada. En sus conversaciones con San Josemaría le escuchó varias referencias a Granada y su Carmen. Escrivá afirmó que “es la única propiedad, junto a los Rosales, que he comprado personalmente. Cuánto cariño le tengo a esa casa”. También refiere un encuentro del Fundador con un estudiante granadino en Roma, en 1974: “Es muy bonita Granada, es una ciudad estupenda –le dijo–. Me parece que estoy allí arriba, en el Albayzín y en el Carmen de las Maravillas, desde donde se ve la ciudad; la plaza de Toros y aquellos gitanos del Sacromonte”.

Salón neomudéjar incorporado por Federico Ortega a finales del siglo XIX.
Capilla montada por el Opus en la primera planta de las Maravillas en el verano de 1945.

El sacerdote Amador García Bañón describe en su libro de memorias la disposición del complejo de las casas albayzineras en que quedó distribuida la zona a partir de 1947

El sacerdote Amador García Bañón describe en su libro de memorias la disposición del complejo de las casas albayzineras en que quedó distribuida la zona a partir de 1947. Se accedía por la cancela metálica de la Placeta de los Chinos, puerta hoy sustituida por un portón metálico. Se entraba al patio de la Palmera, un patio con fuente; ahí daban las salas de estar, la portería, sala de estudios, sala de círculos y secretaría. En la primera planta, acristalada, estaban el oratorio, el comedor y el despacho del sacerdote. En la planta superior habilitaron la dirección y habitaciones para treinta residentes. También desde ahí se accedía a la torre-mirador, de cinco alzadas, que parecía la torreta de una iglesia y se podía ver todo el valle del Darro por encima de las casas de la parte alta del Albayzín.

La casa junto al Carril también se habilitó como casa de estudio, un oratorio, un laboratorio químico y almacén

En el patio de la palmera había un estanque-piscina, una escalera de hierro y peldaños de madera pintados de verde para bajar al Carmen de Abajo, a la pista de baloncesto. La casa junto al Carril también se habilitó como casa de estudio, un oratorio, un laboratorio químico y almacén. La parcela disponía de zona de cultivo e inmensos jardines que se fueron conformando durante los siglos XIX y XX; dispuso de más de quinientos rosales, numerosos caquis, madreselvas, enredaderas, algún cedro del Himalaya, sus característicos cipreses de tronco pelado que se veían a mucha distancia, pinos piñoneros, etc. Sus miradores sobre jabalcones permitían tener las mejores vistas del Sur-Suroeste de la ciudad, sobre todo las puestas de sol. También del Barrichuelo y monte San Cristóbal. Por algo estos jardines habían sido portada de varias revistas gráficas.

El Carmen de Balsaín fue sometido a reformas, con la ampliación de superficie y construcción de galerías y miradores, en años posteriores. Todo el conjunto asombraba y admiraba a los residentes y visitantes, que no cesaron de ensalzar su tranquilidad, sus vistas y el ambiente romántico de sus jardines durante los quince años que permaneció abierto como residencia y colegio mayor Albayzín. Al cargo del cuidado de sus jardines se sucedieron dos empleados, Antonio Puerto y Manuel Verdejo.

El tercer carmen lo constituía la zona llamada de la Administración, la que pegaba a la tapia exterior que discurre por el Callejón de las Monjas hasta Dar Al Horra.

Deterioro, expolio y nuevos proyectos

En 1976, cuando fue redactado el primer Plan Especial Albayzín, esta zona estaba todavía intacta. La ruina se cebó sobre las Maravillas a partir de esa fecha, ya que cuando se inició la redacción del Plan General de 1985 las edificaciones estaban vandalizadas, no así los jardines y el arbolado. Se habían dejado perder en menos de una década. La normativa urbanística de esos planes (así como el Plan Albayzín 1990, aún vigente) contempla un grado de protección muy elevado, tanto para las edificaciones como para las zonas verdes. Su propuesta es mantener y conservar lo existente.

La ficha urbanística correspondiente al Carmen de las Maravillas, de 1985, ya habla en pasado de lo que allí hubo hasta pocos años antes

La ficha urbanística correspondiente al Carmen de las Maravillas, de 1985, ya habla en pasado de lo que allí hubo hasta pocos años antes: “Es un solar de considerables dimensiones de lo que fue un carmen. De vivienda no queda nada más que unos restos de solería. Lo que sí queda es la conformación del jardín compuesto por portón ajardinado y setos, así como una serie de glorietas y fuentes. El estado general es de abandono. Quedan diseminados restos de sillares de una portada”. La propuesta del arquitecto fue la restauración de la jardinería. En cuanto al Carmen de Abajo, todavía se encontraba en pie el edificio de dos plantas, si bien había sido incendiada su cubierta; conservaba rejas carceleras, puertas y jabalcones de principios del siglo XX. El Ayuntamiento proponía una intervención urgente para frenar el continuo expolio detectado.

Así estaba la cornisa de la Alcazaba en 1959 cuando los dos cármenes dejaron de ser utilizados como Colegio Mayor Albayzín.
Plaza del Triunfo a principios de los años setenta, con las Maravillas y sus árboles enseñoreándose sobre el horizonte albayzinero.
Esta foto es de 1993. Las Maravillas ya había desaparecido, pero la palmera y los cipreses aún estaban vivos. El carmen de Abajo está sin techumbre tras un incendio de ocupas. AGUSTÍN NÚÑEZ
Los jardines sobre el ángulo de muralla de Puerta Monaita son hoy un erial, recién excavado cerca del muro para habilitar el paseo arqueológico-verde desde aquí hasta la Puerta de las Pesas.
Desde la Gran Vía se ven tres grandes pinos vivos y algunos cipreses ya secos.
Solar del carmen de Abajo, completamente desescombrado, utilizado como aparcamiento ocasional.

Solamente perviven cuatro pinos de gran porte; la falta de lluvias está acabando con la poca masa boscosa que lució esta zona verde. El pasado invierno cayó otro árbol podrido

Durante unos cuantos años, prácticamente hasta 2005, el jardinero continuó regando setos y árboles. Pero lo poco que quedaba de las edificaciones continuó su expolio, hasta tener que demolerlo todo y retirar los escombros. Los jardines y el arbolado dejaron de ser regados y toda la vegetación empezó a languidecer. Primero cayeron los dos cipreses tan característicos que lindaban con el Carril de la Lona, más tarde fueron secándose el resto de árboles. Solamente perviven cuatro pinos de gran porte; la falta de lluvias está acabando con la poca masa boscosa que lució esta zona verde. El pasado invierno cayó otro árbol podrido.

El Opus Dei ha promovido varios proyectos en las tres últimas décadas para levantar una nueva construcción en estos terrenos tan valiosos y de tan buenas vistas. En el año 1988, cuando ya estaban arrasadas las edificaciones, creó la Fundación Cultura y Sociedad para promover un aparcamiento y un edificio nuevo

Los terrenos abarcan la parte superior entre el callejón de las Monjas (antigua Casa de la Lona) y la Puerta Monaita. Se distribuye en dos parcelas: la superior o Carmen de las Maravillas, prácticamente llana, de 2.596 metros cuadrados; y el antiguo carmen de Balsaín o del Pilar, de 1.485 metros, lindero con todo el Carril de la Lona.

El Opus Dei ha promovido varios proyectos en las tres últimas décadas para levantar una nueva construcción en estos terrenos tan valiosos y de tan buenas vistas. En el año 1988, cuando ya estaban arrasadas las edificaciones, creó la Fundación Cultura y Sociedad para promover un aparcamiento y un edificio nuevo. Las pretensiones de los promotores y el Ayuntamiento estaban bastante alejadas. En 1992, en el Pleno municipal, se aprobó el estudio de detalle de ordenación de volúmenes del Carmen. Esta Fundación intentó, una vez más en 2004, poner en uso la parcela del primitivo Colegio Mayor Albayzín; quería levantar un centro universitario.

Hoy, tras tres décadas de vaivenes, se ha comenzado a construir el paseo lineal paralelo a la muralla de la Cuesta Alhacaba, entre las puertas de las Pesas y Monaita. El trabajo está en el tramo del Aljibe del Rey, va lento, pero progresa

Esporádicamente sale a relucir el intento del Opus de construir en la zona, pero sin concreción alguna. Se quejan de que el Ayuntamiento no les deja hacer nada. Los sucesivos gobiernos municipales siempre se han remitido a lo contemplado por el Plan General de 1985: reposición de lo que había en edificación y restitución de los jardines y zonas verdes. La intención de la corporación de Gabriel Díaz Berbel, en 1996, de pedir dinero a la UE para promover una residencia universitaria municipal quedó en agua de borrajas.

Hoy, tras tres décadas de vaivenes, se ha comenzado a construir el paseo lineal paralelo a la muralla de la Cuesta Alhacaba, entre las puertas de las Pesas y Monaita. El trabajo está en el tramo del Aljibe del Rey, va lento, pero progresa. En círculos de la administración y del vecindario cobra cada vez más fuerza la intención de expropiar los terrenos baldíos de los cármenes de las Maravillas y Carril de la Lona; desean su incorporación a la gran zona verde y arqueológica que se va a conformar en los próximos años. No hace mucho que el Ayuntamiento ya adoptó esta decisión con las parcelas del Carmen de la Puerta Monaita y San Juan de Dios que había linderos a los anteriores, por debajo de Dar Al-Horra.

Más información:

─El libro “Granada y el Carmen de las Maravillas” (1945-59), de Amador García Bañón, contiene un relato de los orígenes del Opus Dei en esta antigua casa albayzinera.

─Mi agradecimiento a Luis Ruiz Rodríguez y Carlos Choín por prestarme dibujos y fotos.