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Los partidos comienzan a activar sus maquinarias para afrontar los retos electorales

El PP se rearma para las Municipales desde la derecha y la izquierda, atomizada, compite con Cuenca

Política - Juan I. Pérez - Domingo, 18 de Marzo de 2018
La elección de Sebastián Pérez como candidato muestra a las claras la intención de los populares de conquistar la Alcaldía de Granada, sin complejos, desde la derecha renunciando a ese espacio más moderado que presume de ocupar Ciudadanos. La izquierda, como siempre, atomizada, se prepara para competir con la candidatura socialista de Cuenca, condenada a entenderse con los grupos que obtengan representación, si quiere revalidar el gobierno municipal.

Pérez interviene este sábado en la proclamación de candidatos andaluces en Marbella. Prensa PP

A falta de 449 días para las Elecciones Municipales que se celebrarán el 9 de junio de 2019,-para hacerlas coincidir con las Elecciones Europeas, la que históricamente menos participación registra-, los partidos afinan en Granada sus maquinarias para llegar a las mejores condiciones a una cita, que llegarán después de unas autonómicas andaluzas, cruciales, y probablemente de unas generales, de continuar sin presupuestos.

Acuciado por la necesidad de activar a su electorado, en un momento de extrema dificultad, cercado por casos judiciales relacionados con la corrupción en Granada, a la baja en Andalucía y con un Mariano Rajoy, contestado en las calles y en el Congreso, el PP se ha adelantado al resto y ha elegido candidato a la Alcaldía de Granada a Sebastián Pérez, presidente provincial, en lo que será su primera contienda electoral como cabeza de lista, pese a su dilatada trayectoria como profesional de la política al que, fuera de ella, no se le conoce trabajo conocido.

Para Sebastián Pérez será su primera contienda electoral como cabeza de lista, pese a su dilatada trayectoria como profesional de la política al que, fuera de ella, no se le conoce trabajo conocido

Sebastián Pérez impuso su criterio personal en la dirección regional y nacional para exigir ser candidato, relegando a Rocío Díaz, que por méritos propios se ganó su derecho a serlo, al liderar el grupo municipal en el periodo de mayor dificultad, tras la dimisión de José Torres Hurtado por el mayor caso de corrupción investigado judicialmente, que le obligó a marcharse del Ayuntamiento por la puerta de atrás, dando un portazo a 13 años de gobierno municipal, que el PP trata de esconder, desde aquel miércoles, 13 de abril de 2016, cuando estalló el caso Nazarí.

Rocío Díaz, que hubiera sido la segunda mujer entre los alcaldables del PP en las capitales andaluzas -solo Huelva lleva a una mujer cabeza de lista, Pilar Marín, una 'independiente'-,  no solo tuvo que afrontar la rebelión de los concejales, liderados por Juan García Montero -oponente fallido a Sebastián Pérez para presidir el partido en la provincia- , sino mantener el pulso del grupo popular cuando avanzaron o se desataron asuntos ligados a la corrupción, como el caso Serrallo, la nefasta gestión en TG7 o las contrataciones irregulares en Emucesa.

Rocío Díaz saluda a Sebastián Pérez, cuando fue obligado a dimitir como concejal por el caso Nazarí. M.R.

Nada de eso le valió a Rocío Díaz. Sebastián Pérez ganó la partida, con el arropamiento de su dirección provincial. Pero su turno, tras fracasar reiteradamente frente a Torres Hurtado, le llega en el momento de mayor dificultad para el partido que bajo su dirección se mueve entre las organizaciones del PP más conservadoras del país. Como también es el PP de Granada el que más tensión provoca en Génova, tras los de Madrid y Valencia.

Con Sebastián Pérez, el PP expresa sin ambages su determinación de reconquistar la Alcaldía de Granada desde la derecha más clásica y pura, en un intento de llamar al electorado de toda la vida, aunque en esa arriesgada maniobra deje al descubierto el espacio centrista, el que a falta de la movilización de izquierda suele dar o quitar alcaldes o presidentes del Gobierno.

Con Sebastián Pérez, el PP expresa sin ambages, su determinación de reconquistar la Alcaldía de Granada desde la derecha más clásica y pura, en un intento de llamar al electorado de toda la vida, aunque en esa arriesgada maniobra deje al descubierto el espacio centrista, el que a falta de la movilización de  izquierda suele dar o quitar alcaldes o presidentes del Gobierno

Nada en el discurso de Sebastián Pérez hasta la fecha ha sido moderado. Siempre agradecido y condescendiente con el Gobierno, nada reivindicativo con los suyos, con su designación como candidato a la Alcaldía de Granada, el PP de Andalucía se deshace de sus aspiraciones a ocupar un sillón en un hipotético Gobierno andaluz, presidido por Juan Manuel Moreno.

¿Renovación? ¿Qué renovación?

Presume el PP andaluz de renovar a sus candidatos, salvo los que ya gobiernan. Pero es imposible considerar a Sebastián Pérez, aunque inédito como alcaldable, como nuevo. A alguien que con 25 años fue concejal en el gobierno municipal de Gabriel Díaz Berbel y, desde 2003, teniente de alcalde con Torres Hurtado y presidente de la Diputación, entre 2011 y 2015.

Pese a ser enemigo irreconciliable de Torres Hurtado, su participación en los gobierno del defenestrado alcalde fue decisiva, porque como bien presume nunca fue convidado de piedra. Y así fue obligado a dimitir de teniente de alcalde y concejal por las direcciones nacional y regional, como exigencia de Torres Hurtado para dejar la alcaldía tras el caso Nazarí, junto a la responsable de Urbanismo, su fiel Isabel Nieto, al frente del área objeto de investigación judicial.

Un funcionario clave en el caso Nazarí reveló que informó a Sebastián Pérez de la irregular situación en Urbanismo. Fue el ex director general de Urbanismo del Ayuntamiento de Granada Jacobo de la Rosa quien al menos en dos ocasiones le informó.

En uno de los correos incorporados a la causa, Jacobo de la Rosa le dice a Sebastián Pérez: “Yo, tal y como me indicaste, he resistido y aguantado todo lo que he podido, pero la situación es insostenible, y se da cuenta toda la Gerencia”.

Renovación obligada en el resto de la candidatura que acompañará a Sebastián Pérez, puesto que más de la mitad están siendo investigados por diversas causas, la mayoría, por el caso Serrallo.

Como número dos deberá de incorporar a Rocío Díaz que, en el mejor de los escenarios, es decir, que consiguiera la Alcaldía, y pudieran gobernar de nuevo la Diputación, estaría llamada a presidirla. Ese es el pacto interno.

Nunca se atreverá a decir en público que Rocío Díaz será la candidata a presidir la Diutación, puesto que sería de nuevo para Sebastián Pérez, si no consigue el bastón de mando municipal. Para ello buscará sumar más que los socialistas. Aunque sea un único concejal más y resistir la embestida de Ciudadanos, aupado por la ola nacional, con quien no le sería difícil llegar a un acuerdo final de gobierno

Pero nunca se atreverá a decirlo en público, puesto que la Diputación sería de nuevo para Sebastián Pérez, si no consigue el bastón de mando municipal. Para ello buscará sumar más que los socialistas. Aunque sea un concejal más y resistir la embestida de Ciudadanos, aupado por la ola nacional, con quien no le sería difícil llegar a un acuerdo final de gobierno.

Ciudadanos, en la ola nacional

Impulsados por los irresistibles efectos Albert Rivera e Inés Arrimadas, Ciudadanos se deja ir sabedor de que probablemente volverán ser la llave del gobierno municipal, si no la alternativa real, como apuntan algunas encuestas previas, todas favorables al partido naranja en Granada, que hasta les permiten soñar con un sorpasso al PP.

Manuel Olivares, salvo sorpresa, liderará la candidatura de Ciudadanos. IndeGranada

Pocos dudan de que PP y Ciudadanos en Granada lo tienen muy fácil para llegar a un acuerdo, más allá de la teatralidad con la que invisten sus negociaciones previas. Su negativa a entrar a formar parte de un gobierno con IU y Podemos, solo permitiría el acuerdo con el PSOE si resultaran los socialistas la opción más votada y sumaran mayoría.

Habrá que esperar a cómo se resuelve el congreso regional del partido, para el que ha anunciado su reválida Juan Marín, que puede enfrentarse a Luis Salvador, que aún no se ha pronunciado.

También deberá cuidar el partido naranja su política global de pactos municipales, para no parecer muleta del PP, cuando le discute la hegemonía nacional. Un difícil equilibrio que en Andalucía le ha permitido, no sin críticas, sostener el gobierno de Susana Díaz.

La izquierda contra Cuenca

A falta del trámite interno en la organización socialista, el alcalde Francisco Cuenca se presentará a la reválida. Desde que el caso Nazarí lo aupó a la Alcaldía, no lo ha tenido nada fácil para pactar con los grupos de la oposición. Y peor se la pondrá conforme se acerque la cita electoral.

Cuenca, en una concentración contra el aislamiento ferroviario. P.V.M.

Los partidos al margen izquierdo del PSOE, condenados a la fragmentación, competirán por arrebatarle a Cuenca la hegemonía del bloque.

El esperpéntico espectáculo dado por Vamos, Granada, con el penúltimo capítulo del sainete, en el que al fin se quitan la careta los otrora líderes locales y abandonan Podemos deja por los suelos a un grupo que ilusionó y que por sus formas trajo más política de siempre, con desorientaciones ideológicas, como la abstención de Marta Gutiérrez cuando se debatió el rechazo a la prisión permanente revisable.

Aferrados al poder, su marcha facilita la inevitable confluencia municipal de Podemos con IU, en el que su portavoz, Francisco Puentedura, muestra un sólido trabajo de coherencia.

Francisco Puentedura, la voz de IU en el Ayuntamiento de Granada. P.V.M.

Lo que queda de Vamos Granada rearmará su propuesta, ya sin disensos internos.

Mucho tendrán que trabajar en los dos partidos para lograr un proyecto conjunto y afinar en la lista, a la que se pueden sumar otros movimientos, como la Plataforma Socialismo y República, que lidera José Antonio Pérez Tapias.

Y espacio queda por si los amagos populistas se concretan en candidaturas.

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