El nuevo curso político pone a prueba la estabilidad del Gobierno del PP con la extrema derecha en Andalucía

Con un escenario político en Andalucía recién estrenado tras las elecciones del pasado 17 de mayo y la posterior negociación con la extrema derecha que, incorporado a la Junta, permitió la investidura de Juan Manuel Moreno en su tercer mandato se inicia un nuevo curso político con el PP y un inquietante socio, que marcará la agenda de la Junta.
Las amplias concesiones a la extrema derecha para que Moreno se garantizara la presidencia, al no alcanzar la mayoría absoluta, plantean el interrogante: ¿hasta dónde seguirá tragando Moreno para sostener el Gobierno con Vox?
De momento, entre las principales cesiones, Moreno entregó a la ultraderecha parcelas claves en la atención a las víctimas de violencia de género, incluida en el acuerdo de Gobierno de 150 medidas en las que no se menciona la violencia machista. Como avanzó El Independiente Granada, Manuel Gavira, vicepresidente segundo de la Junta y consejero de Turismo, Justicia, Desregulación y Administración Local gestionará las competencias relativas a violencia machista relacionadas con la Administración de Justicia, según el decreto que desarrollaba competencias.
Moreno y Manuel Gavira visualizaron frialdad en la firma del acuerdo de gobierno, lo que augura futuros enfrentamientos y polémicas. Condenados a entenderse, Moreno aspiraba a gobernar en solitario, pero la aritmética le obligó a pactar con el partido de Abascal, un extremo que también siguieron los presidentes de Aragón, Castilla y León y Extremadura. Andalucía no fue menos, anticipando un escenario nacional cuando se celebren las Elecciones Generales en el que la derecha y los ultras de extrema derecha están llamados a entenderse como bloque único para ser alternativa contra Pedro Sánchez. Por eso cada vez se parecen más.
Moreno en la tercera toma de posesión como presidente de la Junta. Junta de Andalucía.
Moreno que visitó Ceuta, suspendiendo sus largas vacaciones, pero que no acudió Granada, al menos, -ya que la Junta no ha comprometido ayudas- para solidarizarse con los movimientos sísmicos sufridos desde el pasado 15 de agosto
Uno de los principales asuntos de fricción será la de los migrantes y la tajante negativa de Vox a acoger a los menores no acompañados, agudizada con la crisis de Ceuta, un nuevo elemento de confrontación con el Gobierno de España, instrumentalizado por las derechas, al que se sumó Moreno, siguiendo el argumentario del PP, que visito la ciudad española del Norte de áfrica, suspendiendo sus largas vacaciones, pero que no acudió Granada, al menos, -ya que la Junta no ha comprometido ayudas- para solidarizarse con los movimientos sísmicos sufridos desde el pasado 15 de agosto.
Aunque la Junta se comprometió inicialmente a cumplir “sus responsabilidades” con la acogida de menores inmigrantes, finalmente no las asumió en la reunión con el Gobierno decisiva, aunque fue la única comunidad con pactos entre PP y Vox que acudió a la cita. Esta dicotomía en los discursos será la nota dominante durante el nuevo curso político
También están por elaborar los presupuestos del próximo año, donde, sin duda, la extrema derecha querrá dejar su impronta, y acaparar partidas para avanzar en sus propuestas, sesgadamente ideológicas, y hacerse notar en el Gobierno andaluz de coalición.
Llega el gobierno andaluz tocado por los graves incendios registrados en la región, el de Los Gallardos (Almería), con 14 muertos, y el de Niebla (Huelva), el más devastador de la historia reciente de Andalucía, donde han sido evidentes fallos de gestión política, como ha criticado la oposición, sindicatos y hasta el sector.
Llega el gobierno andaluz tocado por los graves incendios registrados en la región, el de Los Gallardos (Almería), con 14 muertos, y el de Niebla (Huelva), el más devastador de la historia reciente de Andalucía, donde han sido evidentes fallos de gestión política, como ha criticado la oposición, sindicatos y hasta el sector.
Precisamente, el curso político, salvo cambio improbable, lo estrenará el consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, en el primer pleno ordinario del Parlamento andaluz, convocado para los próximos días 16 y 17 de septiembre, para defenderse de la gestión de los incendios forestales de este verano.
En esa primera sesión parlamentaria, también explicará la actuación de la Junta para paliar los cuantiosos daños de los terremotos en Granada en 18 municipios, casi inédita, puesto que solo conoce la cesión del albergue de Inturjoven para 56 personas de Las Gabias, Armilla y Zaidín. Pero este asunto quedará diluido, no solo por la gestión de los incendios forestales, sino porque Sanz también hablará de un tema del que ha hecho bandera -otro frente contra Pedro Sánchez, “la respuesta del Gobierno de España a la lucha contra el narcotráfico”.
Pero el asunto más acuciante es la reforma de la sanidad pública andaluza, prometida por Moreno y Sanz, que mejore sustancialmente las largas listas de espera y los tiempos para ser atendido, tanto en primaria, especialista, intervenciones quirúrgicas o pruebas diagnósticas, ratios, en los que Andalucía sigue a la cola de España
Pero el asunto más acuciante es la reforma de la sanidad pública andaluza, prometida por Moreno y Sanz, que mejore sustancialmente las largas listas de espera y los tiempos para ser atendido, tanto en primaria, especialista, intervenciones quirúrgicas o pruebas diagnósticas, ratios, en los que Andalucía sigue a la cola de España. Tan evidente es el deterioro de la sanidad pública que hasta Moreno admitió a finales de la legislatura pasada el “fracaso” en la gestión. Además, la Junta acumula 13 meses sin rendir cuentas sobre las listas de espera sanitarias.
Moreno y Sanz, en la tercera inauguración del Centro de Salud de Salobreña. Junta de Andalucía.
A falta de concreción de la reforma de la sanidad, salvo la convocatoria de un (otro) grupo de expertos para asesorar, el Gobierno andaluz de derechas, en materia sanitaria, según avanzó Sanz como “pilares fundamentales”, quiere crear un “hub de innovación para potenciar la investigación y las nuevas tecnologías”, prometido en campaña electoral por Moreno, y que amenaza con relegar el potencial del PTS de Granada; una nueva Ley de Garantía del Sistema Sanitario Público; un genérico “reforzar la salud pública”; “impulsar la educación para la salud y la prevención” y “liderar la transformación digital con IA y Big Data”. Todo, muy esperanzador.
Antonio Sanz, flanqueado por Nicolás Navarro, viceconsejero, y María Ángeles Garcia Rescalvo, gerente del SAS, y el resto del equipo directivo de la Consejería de Sanidad. Junta de Andalucía.
Con la amenaza de más privatizaciones, que respalda sin fisuras la extrema derecha, y de que continue el éxodo de profesionales sanitarios hacia otras comunidades, donde logran mejores condiciones y más estabilidad.
También debe definir el Instituto Andaluz de la Salud, con sede en Sevilla, y el rol de la Escuela Andaluza de Salud Pública, en Granada, a la que, tras relegarla, utilizó como elemento clave en su fallido intento de lograr la Agencia Estatal de Salud Pública, que tendrá sede en Zaragoza
También debe definir el Instituto Andaluz de la Salud, con sede en Sevilla, y el rol de la Escuela Andaluza de Salud Pública, en Granada, a la que, tras relegarla, utilizó como elemento clave en su fallido intento de lograr la Agencia Estatal de Salud Pública, que tendrá sede en Zaragoza.
Granada espera el compromiso definitivo con la Alpujarra, con el nuevo centro de alta resolución de Órgiva, al que rebajó el PP, del proyecto inicial de un gran hospital, que merece y precisa la única comarca andaluza sin esta infraestructura sanitaria.
De Granada, paradigma de la crisis de la sanidad pública andaluza, proceden los nuevos máximos gestores al mantener al viceconsejero de Sanidad, Nicolás Navarro, que llegó de la sanidad privada y político del PP, como exvicepresidente de la Diputación, y exteniente de alcalde de Motril, toda una declaración de intenciones, y la nueva gerente del SAS, María Ángeles García Rescalvo, que llega al puesto de la dirección del Hospital Universitario Virgen de las Nieves, pendiente del nombramiento del relevo.
Otra de las necesidades de mejora efectiva son los servicios sociales y, entre ellos, la Dependencia, también a la cola de España en tiempos de demora y listas de espera
Otra de las necesidades de mejora efectiva son los servicios sociales y, entre ellos, la Dependencia, también a la cola de España en tiempos de demora y listas de espera. Como en Educación, en la que deberá afrontar de una vez la infrafinanciación de las universodades, y la permisibilidad de privadas.
La extensión del metro por el Sur del área metropolitana de Granada, hasta Churriana de la Vega y Las Gabias, en la que el Gobierno de España ha invertido 95 millones, que oculta la Junta, debe ser una realidad el año próximo, y queda pendiente definir otras extensiones.
Y con la mirada puesta en las Elecciones Municipales de mayo, en la que puede producirse una crisis de Gobierno por la posible candidatura de algunos de sus consejeros, la confrontación con el Gobierno de España, incluido asuntos que son ajenos a los andaluces, presidirá una agenda política. Entre los que atañen a Andalucía, la reforma del modelo de financiación.
Y en los asuntos andaluces, los que realmente más preocupan a la ciudadanía, el Gobierno del PP y Vox debe afrontar los problemas de siempre, sin resolver, tras ocho años de gobiernos de derechas sin dar solución.






































