FORTALECE: Desarrollo territorial frente al fuego

El proyecto FORTALECE urge un cambio de estrategia basado en la gestión forestal y el desarrollo rural para prevenir incendios como el de Almería

E+I+D+i - IndeGranada - Martes, 21 de Julio de 2026
La iniciativa de las universidades de Granada, Córdoba y Pablo de Olavide y el IFAPA promueve la restauración de áreas degradadas y el impulso de la cadena monte-industria para frenar la despoblación en las sierras de Andalucía oriental.
Sierras de Cazorla y Segura.
Proyecto FORTALECE
Sierras de Cazorla y Segura.

El proyecto FORTALECE, una iniciativa de profesionales y técnicos en gestión forestal que cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), advierte que grandes incendios como el ocurrido el pasado 13 de julio en Almería “son el síntoma de un modelo territorial que necesita cambiar” y defiende que la prevención del fuego “debe abordarse desde una estrategia integral que combine gestión forestal, desarrollo rural, bioeconomía, adaptación al cambio climático y protección de la población”.

El proyecto ‘Fortalecimiento integral de la bioeconomía forestal en las sierras del sureste peninsular mediante la selvicultura regenerativa, la innovación social y el fortalecimiento de la cadena de valor de la madera y los servicios ecosistémicos’ está impulsado por la Unidad de Investigación de la Madera de Andalucía (UIMA) y el Laboratorio de Arqueología Biocultural (MemoLab) de la Universidad de Granada, las universidades de Córdoba y Pablo de Olavide de Sevilla y el Instituto de Formación e Investigación Agraria y Pesquera (IFAPA) Camino de Purchil de la Junta de Andalucía. 

La iniciativa se desarrolla en 52 municipios de las Sierras del Sureste Peninsular (Sierra Nevada en Granada y Almería, Sierra de los Filabres y María en Almería y Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas en Jaén) con el objetivo de dinamizar las comunidades de estas comarcas a través de la creación de empleo directo e indirecto, promoviendo la diversificación económica en territorios rurales.

El coordinador de FORTALECE, el catedrático de la UGR Antolino Gallego, recuerda que “los montes mediterráneos más áridos presentan unas condiciones especialmente difíciles. Todo ello, agravado por el contexto climático: aumento de las temperaturas, sequías prolongadas, mayor frecuencia de olas de calor y episodios de precipitaciones torrenciales

El coordinador de FORTALECE, el catedrático de la UGR Antolino Gallego, recuerda que “los montes mediterráneos más áridos presentan unas condiciones especialmente difíciles. En amplias zonas, la producción forestal tiene una rentabilidad muy limitada, lo que favorece el abandono de los aprovechamientos tradicionales y la desaparición de muchas actividades que durante siglos contribuyeron, de forma indirecta, a mantener el paisaje: la obtención de madera, leñas, esparto, carbón vegetal, pastoreo, resinas o biomateriales”, señala Gallego. Todo ello, agravado por el contexto climático: aumento de las temperaturas, sequías prolongadas, mayor frecuencia de olas de calor y episodios de precipitaciones torrenciales.

Desde FORTALECE se considera imprescindible incorporar una visión de largo plazo en las políticas forestales. “La gestión del territorio necesita continuidad durante décadas y estabilidad institucional, ya que los resultados de muchas actuaciones forestales solo son visibles tras largos periodos de tiempo. Sin planificación sostenida resulta muy difícil recuperar la funcionalidad económica y ecológica de numerosos montes mediterráneos”, concluye Gallego. 

A su juicio, el trágico incendio de Almería debe servir para abrir una reflexión sobre el papel que la sociedad otorga a los montes. “Los bosques y espacios forestales proporcionan agua, suelo fértil, biodiversidad, captura de carbono, paisaje, regulación climática y protección frente a riesgos naturales. Estos servicios ambientales benefician al conjunto de la sociedad, aunque en muchas ocasiones no disponen de mecanismos suficientes que permitan financiar su conservación de manera estable”, subraya.

Por ello, la mejor prevención frente al abandono del monte consiste en recuperar su capacidad para generar actividad económica compatible con la conservación. “Cuando el monte produce madera de calidad, biomateriales, servicios ambientales, turismo de naturaleza u otros recursos forestales sostenibles, aparecen empresas, empleo, inversión y población que mantienen vivo el territorio. La conservación deja entonces de depender exclusivamente de recursos públicos extraordinarios y pasa a apoyarse también en una economía rural activa”, señala el experto. 

Sin embargo, existen áreas extremadamente áridas donde las posibilidades de obtener rentabilidad forestal seguirán siendo muy limitadas debido a las propias condiciones climáticas y ecológicas. “En estos territorios será necesario reforzar especialmente las estrategias de adaptación al cambio climático, la planificación preventiva, la mejora de las infraestructuras de emergencia y la protección de la población frente a incendios que, previsiblemente, serán cada vez más extremos”. 

La extinción es el último recurso

En el mismo sentido, el ingeniero de Montes y miembro de la Asociación Forestal Andaluza Javier Navarro subraya que “actuar contra  el fuego es el último recurso.  La verdadera prevención comienza muchos años antes, con montes gestionados, comunidades rurales fuertes, políticas estables y una sociedad que comprenda que conservar el territorio exige invertir de forma continuada en él”.

A su juicio, la aparición de una actividad turística con numerosos alojamientos diseminados, con malas comunicaciones y sin planes de prevención y autoprotección ha ocasionado esta gran tragedia, que puede repetirse cualquier día en cualquier otro lugar

A su juicio, la aparición de una actividad turística con numerosos alojamientos diseminados, con malas comunicaciones y sin planes de prevención y autoprotección ha ocasionado esta gran tragedia, que puede repetirse cualquier día en cualquier otro lugar. “Es necesario gestionar el monte y manejar la vegetación en un radio suficientemente amplio, especialmente en el entorno inmediato de los alojamientos para que las llamas no los alcancen, y aplicar otras medidas  de autoprotección. Y como último recurso, permanecer en los alojamientos (que deben estar previamente preparados para estas situaciones) para defenderse del humo y altas temperaturas mientras el incendio recorre la zona”, recomienda Navarro.

“La tragedia de Los Gallardos ya no tiene solución. Pero muchas instalaciones turísticas o urbanizaciones están en la misma situación. Hay una tarea ingente por hacer”, concluye.