Conciertos en Granada

'Compota de Manana: La Timba que tumba'

Cultura - J.T.G. - Miércoles, 1 de Abril de 2026
Una crónica del paso de la formación por la sala El Tren, que tuvo sorpresa final.
Vista de la sala, llena, durante el concierto.
J.T.G.
Vista de la sala, llena, durante el concierto.

Granada ha sido plaza importante para las músicas cubanófilas, fuesen de producción propia con nombres como Cubop, Salsa de Granadilla… o todo lo que montan los entornos de Fernando Wilhelmi o Luis Poyatos desde siempre. También hemos podido bailar estupendas formaciones transatlánticas como Climax, Mayohuacán, Sexo Débil, Pupi y los que Son, Issac, Manolito y su Trabuco o los inmensos Van Van con Juan Formell al frente; por no hablar de Tito Puente, Celia Cruz, Gran Combo, Buenavista… Entre muchos más, aquí "se baila bueno, caballero".

Un festín de ritmo y sonido que convirtió en el escenario de la Tren en un avispero de color, con teclados enmarcando a la banda, una impresionante línea de percusión completa, y al fondo una amplia sección de vientos

No es de extrañar pues que llenara una formación como Compota de Manana, el grupo de viajado Erik Castillo con el granadino Manu Masedo y la cantante Ahyvin Bruno. Una suerte de ONU ambulante de quince músicos dedicados en cuerpo y alma a mayor gloria de la Timba, la parte más lujosa (y lujuriosa) de la música cubana contemporánea. Un festín de ritmo y sonido que convirtió en el escenario de la Tren en un avispero de color, con teclados enmarcando a la banda, una impresionante línea de percusión completa, y al fondo una amplia sección de vientos, que si lo de ‘los Metales del Terror’ ya lo patentó José Luis Cortés ‘el Tosco’ para sus Nuevas Generaciones, estos son por lo menos los ‘Metales del Temor’, una barbaridad de sección deslumbrante en sus arreglos y ejecuciones hasta la ceguera. Tienen dos discos, pero en directo, todo mejora exponencialmente con la sudorosa tracción manual, coreografías, el contacto directo y una mezcla evolucionada en la que no se hace ascos al rap, recordando a la matriarca Telmary Díaz, descarada y reivindicativa. Le llaman ‘alternatimba’.  

La sorpresa final llegaría con la presencia de La Plazuela interpretando una canción suya, ‘La cara de Dios’ dios’ en una versión inaudita versión timbera. Dicen que la música caribeña ha vuelto, que gracias a las interpretaciones de Bad Bunny defendiendo a su manera la tradición sonera puertoriqueña (¡la escudería Fania nada menos!), se ha familiarizado a los más jóvenes con el poder de la clave y el cuero. Prepárense los bailadores, con Compota de Manana hay suela que gastar.