Carlos Cano vive

La coincidencia en el tiempo de los 80 años del nacimiento de Carlos Cano, los 25 de su fallecimiento (el pasado año) y las 25 ediciones de Abril Para Vivir, han determinado que la presente edición del ciclo esté centrada, -aún más- en su memoria. Ya se avanzó en 2025 que la temporada iba a estar llena de recuerdos al cantautor de El Realejo; así se han podido ver los documentales ‘El mapa de Carlos’ y ‘María la Portuguesa o se editó el disco ‘Tierra’ de El Hombre Garabato, entre otras iniciativas propiciadas al alimón por la Fundación que lleva su nombre, a la que se adhirió la de Miguel Ríos, entre otras instituciones.
"Cada vez que cantáis sus canciones sigue vivo, y es un acto de resistencia cultural, de memoria y un acto de futuro", dijo Amaranta Cano
No es el primer cumpleaños que se celebra públicamente, que ya en 2016 se festejó su septuagésimo aniversario, también con otro festival colectivo; así como se le recordó en el décimo año sin él, con una noche en directo de varios compañeros de oficio y pesos pesados de la comunicación y la sociedad (también la política). Algunos de ellos aparecieron nuevamente anoche glosando su figura, en un pequeño video introductorio, con imágenes de época de Morente, Juan José Téllez, Antonio Gala o el sindicalista Diego Cañamero entre otros. Acto seguido su hija Amaranta y Juan Trova, director del certamen, saludaron al público comentando el sentido de este homenaje que llenó completamente el teatro Isabel: "gracias por su amor a Carlos Cano, y por compartirlo, porque cada vez que cantáis sus canciones sigue vivo, y es un acto de resistencia cultural, de memoria y un acto de futuro", dijo su hija.
El programa de la velada estuvo repartido entre ocho intervenciones singulares y un final colectivo con improvisada coda popular. La noche estuvo presentada por el musicólogo Víctor Alonso (¡su tesis fin de carrera sobre ‘Periodismo y música’ debiera ser de obligada lectura en este gremio!). Según dijo, "nos convoca la memoria, la vida, la música, pero sobre todas las cosas, la voz", refiriéndose a la voz variada de los invitados tanto como a los diversos perfiles del homenajeado: "la del amor, la de la pena, la de Cuba y la de Cádiz, la de la luna, la del mestizo y la penumbra, la del Mediterráneo… ¡la suya!".
En esta ocasión todos los artistas implicados fueron de de procedencia granadina, de primera o segunda generación o ya perfectamente adoptados por nuestra ciudad
En esta ocasión todos los artistas implicados fueron de de procedencia granadina, de primera o segunda generación o ya perfectamente adoptados por nuestra ciudad. Juan Trova y su hijo Juan Croché (¡que de niño había hecho el papel de Carlos Cano chaval en una obra de teatro infantil, como recordó!) fueron los primeros en asomar, repartiéndose las voces para cantar 'Luna de abril', cita obligada ya que de uno de sus versos está extraído el nombre del festival, y también 'María la portuguesa', en versiones bastante ajustadas a lo conocido. No fue el caso obviamente del gran Juan Pinilla, que si ya en su momento llevó a The Clash al flamenco, ahora revolvió habaneras con granaínas y bulerías con la complicidad del guitarrista Antonio de la Luz ; entre 'Habanera imposible', y las 'Habaneras de Cádiz', hubo unos minutos para ‘Dormido entre rosas’, una canción inspirada en la azarosa vida de Miguel de Molina. Gran animador siempre Juan, levantó una ovación por su energético final arrancándose a bailar incluso.
Manifiesto Canción del Sur
Del elenco de la noche, solo dos personas convivieron artísticamente con Cano, fue en el movimiento Manifiesto Canción del Sur, que fue una vivero sureño de poetas y cantautores (¡hasta Sabina y Aute orbitaron a su alrededor!). Por un lado Enrique Moratalla, siempre haciendo un ejercicio de gravedad intensa y sobrio dramatismo, como es su estilo, en su intervención (con el habitual Rafael Soler en la guitarra) sobre ‘Penumbra' y 'Eso lo digo yo’, donde compartió autoría con Cano y el malogrado Antonio Mata.
Raúl Alcover estuvo también ligado a ese inquieto equipo creativo impulsado por Juan de Loxa (¿por qué después de Aguaviva nadie le ha cantado? Buena pregunta.); vecino del Realejo como el homenajeado, Raúl sigue en plena actividad musical y estrenaba la semana pasada su nuevo disco ('Toda la noche oyeron pasar pájaros'). Fue el único que se saltó la norma no escrita de la noche, ofreciendo su versión de ‘La Contraviesa', pero también otra canción de su firma: ‘A Carlos Cano’, escrita tras su fallecimiento, cerrando su presencia con la siempre vitaminada ‘El sol siempre sale’, (con 'Hoy puede ser un gran día', de Serrat, piezas fundacionales de la 'canción de autoayuda'), que aprovecho para mencionar a los tiranos guerreros de nuestra época.
Heterodoxos
En la zona más heterodoxa estuvo Sara Nievas (también Saraluze), nieta de granadinos, vasca de cuna y residente en Granada, a la que conocimos muy eléctrica, pero que aquí ofreció una refinadísima sensibilidad en las interpretaciones de ‘La morralla' y 'Mestizo' unidas, con un muy sutil autoacompañamiento. "Carlos Cano ha supuesto un reencuentro con mis raíces", comentó, antes de sentenciar que "la memoria es el país donde habitamos". La segunda mujer en liza, de armas tomar por su presencia escénica fue Ángela Muro, de voz poderosa y pisada fuerte, actriz (como se notó por su rotunda seguridad) se arrimó al ‘filin’, su última especialidad, jazzeando 'Que desespero' y 'La reina del Blues' con absoluta autoridad.
Tras la ‘Señora sentimiento’ no quedaba más remedio que cambiar de régimen. Y ahí fue donde el malabarista de la guitarra Quini Almendros -el mejor guitarrista de la ciudad, en palabras del presentador, también guitarrista- y el rajo áspero de la voz de Ihmaele de la Torre, inventaron algo parecido a la 'Copla-Blues' en su adaptaciones de ‘La bien pagá' y 'Pena, penita, pena' al género negro, dos primeros prototipos de una nueva especie por desarrollar. Alguien lo hará, seguro.
Cano Lisérgico
Como antes se ha podido leer, El hombre garabato ha hecho un sorprendente disco llevando a Carlos Cano Cano de paseo por los campos de fresas (forever), un tratamiento casi lisérgico de sus canciones que ha descubierto a muchos nuevas perfiles inéditas de su cancionero. Esta vez se presentaron en modo Óscar, Nacho, Kata & NIco, para hacer en acústico puro sus reimaginaciones a cuatro voces de ‘Hijo de la calle’ y ‘En Granada’, desmintiendo el programa y al presentador (las anunciadas eran ‘‘Verigüés fandango’ y ‘La miseria’).
Recordar a Carlos Cano periódicamente es un acto necesario, como imprescindible descubrírselo a otras generaciones a fin de que no se olvide su música, su figura ni sus principios
Luego, todos juntos saldrían a cantar ese himno oficioso de esta tierra que es ‘La blanca y verde’ a doce voces como final y despedida despedida de la noche, a las que hay que sumar las de los espectadores con la improvisada traca final de ‘La murga de los currelantes’ (que ya habían pedido algunas voces en el patio de butacas), abajo en la platea todo el elenco. Recordar a Carlos Cano periódicamente es un acto necesario, como imprescindible descubrírselo a otras generaciones a fin de que no se olvide su música, su figura ni sus principios; para que sea completamente real ese "¡viva Carlos Cano vivo!" que dijo su hija Amaranta.


























































