El vecindario del Zaidín merece una respuesta ágil tras los daños por los terremotos

Los servicios de emergencia han trabajado a destajo en la última quincena de agosto por la sucesión de terremotos registrada en el área metropolitana de Granada y la zona se declarará gravemente afectada por una emergencia de Protección Civil. En este escenario, los vecinos y vecinas de las viviendas más dañadas necesitan una atención cercana que no añada más incertidumbre a su situación. Y es el Ayuntamiento de Granada, como administración más cercana, la que debe liderar esa respuesta ágil que merecen y las soluciones urgentes más básicas, como una alternativa para que las familias afectadas puedan vivir mientras se resuelve el futuro de sus inmuebles.
En el populoso barrio se concentran los inmuebles más afectados por los seísmos. Este lunes, en una asamblea ciudadana a pie de plaza, los vecinos y vecinas compartieron sus preocupaciones
En la capital, la población del Zaidín está sufriendo especialmente esta situación. En el populoso barrio se concentran los inmuebles más afectados por los seísmos. Este lunes, en una asamblea ciudadana a pie de plaza, los vecinos y vecinas compartieron sus preocupaciones. Paradójicamente, el barrio vive estos días sus fiestas anuales, pero hay una parte importante que no está para celebraciones. Su ánimo es otro y pasa por visibilizar el grave problema al que se enfrentan, si es necesario, con movilizaciones. Para exigir medidas y que su situación no caiga en el olvido cuando la tierra ya no tiemble, como lo sigue haciendo ahora.
La principal se centra en sus viviendas. El Ayuntamiento de Granada viene resaltando que, pese a las grietas y desprendimientos detectados, no hay inmuebles con peligro de derrumbe. Pero sí hay edificios a los que se les ha catalogado con el nivel rojo y eso significa que tienen daños muy serios, como bien saben sus residentes.
Una de esas vecinas, Aurora, ha dejado su casa para trasladarse con sus hijos. Pero como explica a El Independiente de Granada, en su edificio siguen durmiendo vecinos. Porque, como en otros inmuebles del barrio, hay gente mayor que está sola o personas que viven de alquiler y no tienen recursos para buscar una alternativa ni familia o conocidos que puedan acogerlos. No tienen alternativas, y hay que buscarlas, traslada durante la conversación.
Como a otros residentes, la información que tienen es que no hay peligro de derrumbe, pero su edificio está catalogado con nivel rojo. Las grietas son más que evidentes.
Quienes como ella han salido de sus casas se enfrentan también a ese cambio. "Sales de tu casa, dejas todo, tu barrio, donde haces tus compras, donde vas a la peluquería de siempre o a la Iglesia", cuenta esta vecina octogenaria para explicar cómo la tranquilidad de su día a día y sus rutinas se han visto alteradas. "No te encuentras bien", resume mientras insiste en reclamar soluciones y respuestas para todo el vecindario afectado. Hay casas en las que se podrán hacer reformas, "lavarles la cara", pero la mayoría no. "Están muy dañadas".
Hay cerca de 500 viviendas desalojadas. La mayoría de ellas está en Las Gabias (371), en Armilla hay 48 y, en Granada, 41
Este pasado lunes, tras la reunión que mantuvieron el presidente de la Diputación, Francisco Rodríguez, y las alcaldesas de Las Gabias, Granada y Armilla, María Merinda Sádaba, Marifrán Carazo y Loli Cañavate, estas instituciones dieron a conocer que hay cerca de 500 viviendas desalojadas. La mayoría de ellas está en Las Gabias (371), en Armilla hay 48 y, en Granada, 41. Según los datos facilitados por la Junta, a fecha de 24 de agosto estaban realojadas en un albergue de la capital granadina había la pasada semana un total de 58 personas, de las que 27 eran vecinos de Las Gabias, 26 del barrio del Zaidín y 5 de Armilla. Pero el número de viviendas desalojadas es mucho mayor.
Pero la solución no puede ser un albergue.
Los vecinos y vecinas, además, reclaman informes por escrito sobre el estado de sus inmuebles. Hasta la semana pasada, los diferentes equipos técnicos de las diferentes administraciones habían inspeccionado en los municipios afectados por los terremotos un millar edificios. De ese millar de inmuebles, 705, el 72,23 por ciento, no presentan daños (evaluados con nivel amarillo), pero un 25, 61 por ciento requieren revisión y medidas preventivas (clasificados con nivel amarillo), es el caso de 217 viviendas, y el 4,40 por ciento, 47 inmuebles, no es seguro volver a habitarlas por los destrozos ocasionados.
Los vecinos y vecinas afectados merecen una respuesta digna y ágil por parte de sus ayuntamientos. En el caso del Zaidín debe liderarla, como se ha indicado, el Ayuntamiento de Granada. Debe acompañarles y ofrecerles alternativas. La principal, realojos. Y, mientras tanto y, como se está haciendo, activar ayudas y el arreglo o sustitución de esas viviendas. El pasado viernes, en el pleno extraordinario celebrado en la capital, ya se trasladó la idea de impulsar un plan de rehabilitación similar a la experiencia de Santa Adela. Impulsarlo, como ya se conoce con Santa Adela, requiere de la implicación de varias administraciones, la búsqueda de fondos, concretar las viviendas que deben incluirse y que sus residentes participen de esa solución. Darle un nombre. Plan Vive Zaídín, no es suficiente.
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