La justicia italiana escucha al fin el "infierno" vivido por Juana Rivas y sus hijos

La justicia italiana ha escuchado al fin el testimonio de Juana Rivas y uno de sus dos hijos, Gabriel, el mayor, quienes han relatado ante el Tribunal de Cagliari el "infierno" y la "pesadilla" vivida en el hogar que compartieron con Franceso Arcuri. Lo que ambos piden es que el pequeño Daniel, obligado a vivir con su padre por orden judicial, no tenga que vivir esos episodios de maltrato físico y psíquico que denuncian y por los que ahora se juzga a Arcuri en su país.
Juana Rivas que, tanto en Italia como en España, ha sido tratada como una mujer que sustrajo a sus hijos menores, una acción por la que fue condenada y entró en prisión hasta recibir el indulto, declaró separada por un biombo de Francesco Arcuri. En esta jornada de jueves, también su hijo mayor, Gabriel, ha podido trasladar al Tribunal de Cagliari, con detalle, los episodios vividos con su padre.
Mientras tanto, como se ha indicado, Daniel fue entregado a Arcuri en julio del pasado año tras otra cadena de acciones judiciales para tratar de impedir que tuviera que regresar a Italia. No fue posible y entonces el equipo de abogados de Juana Rivas ya anunció que no se rendirían y que la lucha en ese momento se trasladaba a Italia.
La situación que viven Juana Rivas y sus hijos es tan anómala que, mientras se sigue este proceso por supuesto maltrato físico y psíquico contra Arcuri en Italia, hay otro proceso en marcha por la custodia del hijo menor. Ya en ese momento el equipo que representa a Rivas, el despacho del abogado Carlos Aránguez, puso en énfasis en que era "increíble" que un niño de 11 años "llegara al Tribunal de la mano de su padre acusado de maltratarlo".
Además de esta acción judicial en Italia, Juana Rivas se enfrenta a otro proceso en España, donde Arcuri la volvió a denunciar por sustracción de menores. Aunque el Juzgado lo archivó inicialmente, la Audiencia Provincial de Granada ordenó que siguiera adelante la tramitación de la denuncia. Lo más sorprendente es que lo hizo después de entregar voluntariamente al pequeño Daniel en el punto de encuentro.
















































