FORO DE LA MEMORIA

'Javier Verdejo: pan, trabajo y libertad'

Ciudadanía - Paco Vigueras - Miércoles, 8 de Abril de 2026
Paco Vigueras, periodista y portavoz de la Asociación Granadina Verdad, Justicia y Reparación firma este artículo dedicado a Javier Verdejo, el joven estudiante asesinado por el franquismo mientras hacía una pintada clandestina.
La Facultad de Ciencias acoge este miércoles un homenaje a Javier Verdejo.
La Facultad de Ciencias acoge este miércoles un homenaje a Javier Verdejo.

La memoria de Javier Verdejo Lucas está más viva que nunca. Sus compañeros y amigos vuelven a organizar un homenaje en la Facultad de Ciencias de Granada al estudiante de Biología, asesinado por la Guardia Civil en la madrugada del 14 de agosto de 1976, cuando hacía una pintada clandestina, en un muro de Almería. Intentaba escribir las palabras: "Pan, trabajo y libertad", pero apenas le dio tiempo a reivindicar "Pan", pues un guardia le sorprendió, le disparó a bocajarro por la espalda y acabó con su vida. 

Nunca hubo una investigación oficial del crimen

Cincuenta años después, se dice pronto, el asesinato del joven estudiante no ha sido investigado por la justicia española y el guardia responsable del crimen goza actualmente de la más absoluta impunidad. Nunca hubo una investigación oficial de este grave suceso, que fue catalogado como un "accidente" y archivado por el ministro del Interior Rodolfo Martín Villa, dejando una mancha de sangre y de vergüenza en la transicion a la democracia. Ante la complicidad de los Ministerios de Interior y Defensa, los compañeros de Javier Verdejo pusieron en marcha una comisión investigadora, que recogió pruebas en el lugar del crimen y pidió una audiencia al entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, que se negó a recibirlos.

La familia de Javier también fue cómplice, pues su padre, Guillermo Verdejo, aceptó la versión oficial que calificaba como "accidente" el asesinato de su propio hijo y miró hacia otro lado. Llegó a decir la infame frase: "Me da pena, pero sobre todo me da vergüenza". Para el padre, que llegó a ser alcalde de la dictadura en Almería, era un deshonor tener un hijo de la Joven Guardia Roja, la organización juvenil del Partido de los Trabajadores de España. Un partido que formó parte de la oposición al franquismo en las aulas y que tanto contribuyó a la caída del régimen y a la llegada de la democracia.

Tensión en el funeral

Así las cosas, a Javier sólo le quedaban sus compañeros de lucha. De hecho, su funeral fue todo un acontecimiento en la Almería de 1976. Se celebró en la parroquia de la Plaza de San Pedro, con una multitud de personas, a pesar de que estaba tomada por la Policía. Hubo mucha tensión entre familiares y compañeros de Javier. Hasta el punto de que los compañeros arrebataron el féretro, cuando estaba casi dentro del coche fúnebre, y lo llevaron a hombros hasta el cementerio, contra la voluntad de la familia, que impidió a un cura obrero leer la homilía.

Justicia para Javier 

Medio siglo después del crimen, la Secretaría de Estado de Memoria Democrática ha reconocido que Javier Verdejo murió en defensa de la Democracia y la Libertad. Ahora tenemos que seguir reclamando a la Fiscalía de la Memoria que abra una investigación para esclarecer, de una vez por todas, lo que pasó. Y reclamar también que el muro de la Playa del Zapillo, donde Javier intentó pintar "Pan, Trabajo y Libertad", sea declarado Lugar de Memoria Histórica. Seria una forma de hacer justicia a Javier y a todas las víctimas de la Transición.

Sólo se escapa el tiro 'pa' los de abajo

Apenas cinco meses después de asesinar a Javier Verdejo, también mataron al joven granadino Arturo Ruiz en Madrid por pedir amnistía y libertad. Y antes de acabar 1977, otro joven andaluz, Manuel García Caparrós, recibió un tiro mortal y cobarde por la espalda, cuando se manifestaba por la Autonomía. Al menos, 18 andaluces fueron asesinados por la Guardia Civil, Policía o extrema derecha, durante la sangrienta Transición.

Como decía el poeta Juan de Loxa: 

"Pan y trabajo, sólo se escapa el tiro pa los de abajo. 

Qué mala pata, no les saliera el tiro por la culata".