"Hace apenas dos años que descubrí que habían fusilado a mi tatarabuelo"

Ciudadanía - Valeria Argüelles - Lunes, 20 de Julio de 2026
Valeria Argüelles
Valeria Argüelles durante su intervención.
Subdelegación Gobierno
Valeria Argüelles durante su intervención.

Buenas tardes,

Soy Valeria, tataranieta de Salustiano Gutiérrez Rojo.

Hace apenas dos años que descubrí que habían fusilado a mi tatarabuelo. Hace solo dos años. ¿Cómo es posible que me enterara de algo tan enorme hace tan poco? La respuesta es simple: por miedo, por dolor, porque simplemente se aprendió que de eso no se hablaba. Ese miedo obligó a todos a guardar silencio. Un silencio que sobrevivió la dictadura y que perdura incluso más de cincuenta años después del fin de esta. Ese silencio, que entonces protegía a quienes lo vivieron, ahora hay que romperlo. Hay que romperlo para no olvidar lo ocurrido, para que la memoria de las víctimas no desaparezca, tanto de quienes fueron asesinados como de quienes tuvieron que vivir con el dolor de esa ausencia y las consecuencias de seguir viviendo. Hay que romperlo porque nuestra responsabilidad hoy es impedir que ese silencio se convierta en olvido.

Podemos ignorarlo y dejar que se pierda, o podemos transmitirlo, contarlo, mantenerlo vivo. Contarlo de generación en generación, para no permitir que se repita jamás. Para conocer la valentía de todos y todas esas personas que tuvieron que vivir durante esa época, con todas esas dificultades y represalias

No podemos cambiar lo que ocurrió, pero sí podemos decidir qué hacemos con ese recuerdo. Podemos ignorarlo y dejar que se pierda, o podemos transmitirlo, contarlo, mantenerlo vivo. Contarlo de generación en generación, para no permitir que se repita jamás. Para conocer la valentía de todos y todas esas personas que tuvieron que vivir durante esa época, con todas esas dificultades y represalias. Porque todas las personas a las que hoy aquí honramos tuvieron el valor de mantenerse fieles a sus ideales, incluso cuando hacerlo podía costarles la vida.

El franquismo no solo arrebató miles de vidas, también dejó décadas de miedo tras de sí. Y cuando ese miedo se convierte en silencio, les quita a nuestras familias una gran parte de sí mismas. Recordar estas historias no devuelve a quienes fueron asesinados, pero les devuelve su nombre, su memoria y su dignidad. Intentaron borrar a todas estas personas a las que hoy estamos aquí honrando. Pero esto demuestra que no lo consiguieron. Mientras que sigamos recordando, reclamando su reconocimiento y honrandolas, todas estas personas no desaparecerán.

Hace dos años no sabía quien era Salustiano Gutierrez Rojo. Durante años, el miedo hizo que su nombre apenas se pronunciara. Hoy estoy aquí para decirlo en voz alta, igual que todos ustedes con cada uno de sus familiares. Durante décadas hubo personas cuyos nombres dejaron de pronunciarse. Hoy, podemos decir en voz alta lo que durante años no pudo decirse.