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IV DUQUE DE GOR

El granadino que fue el primer deportista olímpico español en 1900

Ciudadanía - Gabriel Pozo Felguera - Domingo, 29 de Julio de 2018
¿Sabías que el primer deportista español que debutó en unas Olimpiadas fue un granadino, estrechamente vinculado a esta tierra? El investigador Gabriel Pozo Felguera rescata del olvido a Mauricio Álvarez, IV Duque de Gor para trazar una semblanza de su vida y su trágica muerte, en un excepcional reportaje que le rinde homenaje. No te lo pierdas.
Mauricio Álvarez en 1900 y rodeado de esgrimistas en 1908 (Revista Gran Vida).
Revista Gran Vida
Mauricio Álvarez en 1900 y rodeado de esgrimistas en 1908 (Revista Gran Vida).
  • Mauricio Álvarez participó en las especialidades de florete, espada y sable; quedó clasificado en 15º puesto

  • Murió de un ictus tras atropellar mortalmente a un peatón; está enterrado debajo del altar de la Iglesia de los Escolapios

Si digo que Mauricio Álvarez fue el primer deportista español que participó en una olimpíada no les va a sonar a mucho. Fue allá por 1900. Fue un granadino muy destacado en su época. Repartió su tiempo entre Granada y Madrid. Destacó en el deporte de la esgrima. Tuvo una muerte de película en la capital de España y está enterrado bajo el altar de la iglesia de los Escolapios de Granada. Su nombre completo era Mauricio Álvarez de las Asturias Bohorques y Ponce de León, IV Duque de Gor. A pesar de ser el primer olímpico español, la Historia le tiene casi olvidado.

Nuestro personaje fue el primer español en debutar en aquellas segunda Olimpíada, el 14 de mayo en el Gran Salón de Fiestas de la Exposición. Se batió el acero con los especialistas de otros veintitrés países; lo hizo en las modalidades de florete, espada y sable

España estuvo ausente de la primera Olimpíada de la era moderna, la de 1896. Pero aportó ocho deportistas a la segunda, la celebrada en 1900 en París de manera paralela a su Exposición Universal. Las pruebas deportivas se extendieron desde los meses de mayo a octubre de aquel primer año del siglo XX. La representación española participó en pelota vasca (una pareja), remo (5) y esgrima (Mauricio Álvarez).

Nuestro personaje fue el primer español en debutar en aquella segunda Olimpíada, el 14 de mayo en el Gran Salón de Fiestas de la Exposición. Se batió el acero con los especialistas de otros veintitrés países; lo hizo en las modalidades de florete, espada y sable.

El primer emparejamiento con florete de nuestro primigenio olímpico le llevó a disputar con el francés Debax; pasó la ronda y le tocó con otro francés, León Thiebaut, donde cayó derrotado. La modalidad de espada se disputó en el Jardín de las Tullerías; Mauricio Álvarez cayó en la primera ronda, ya que la competición se efectuó por grupos de tres tiradores. En sable consiguió superar la primera ronda y llegar hasta semifinales, donde perdió contra el italiano Stagliano. En suma, tuvo el honor de ser el primer deportista olímpico español, aunque no se pudo traer la primera medalla para España. En la documentación histórica del Comité Olímpico Internacional le clasificaron en el décimo quinto puesto. Tenía 35 años y era uno de los esgrimistas más maduros. La primera medalla olímpica española, conseguida aquel año 1900, fue para la pareja de pelota vasca, ya que sólo participaban dos países y los contrincantes no  se presentaron.



Imagen del italiano que venció a Mauricio Álvarez, París 1900.

Un Duque inmensamente rico y popular

A Mauricio Álvarez de las Asturias Bohorques y Ponce de León en realidad le parió su madre en Jerez, donde la familia tenía intereses comerciales. Pero la mayor parte de niñez, adolescencia y madurez las pasó en Granada. Él solía decir que era un granadino nacido en Jerez y madurado en Madrid. Nació el 4 de noviembre de 1864. Fue el primogénito de cuatro hermanos.

Cuando sólo tenía trece años, en 1877, el que sería IV Duque de Gor heredó fortuna y títulos de su tío el III Duque de Gor (Mauricio Álvarez de las Asturias Bohorques y Guiráldez, duque entre 1851-77), que no tuvo descendencia. El Ducado de Gor estuvo muy ligado a Granada desde su creación en 1803; es continuador del Señorío de Gor, que arranca de época de los Reyes Católicos (1492).

Cuando sólo tenía trece años, en 1877, el que sería IV Duque de Gor heredó fortuna y títulos de su tío el III Duque de Gor (Mauricio Álvarez de las Asturias Bohorques y Guiráldez, duque entre 1851-77), que no tuvo descendencia. El Ducado de Gor estuvo muy ligado a Granada desde su creación en 1803; es continuador del Señorío de Gor, que arranca de época de los Reyes Católicos (1492)

Durante todo el siglo XIX, el Ducado de Gor fue una de las casas nobiliarias granadinas más ricas y pudientes. El II Duque (1825-53) amasó una fortuna inmensa, favorecido por las desamortizaciones eclesiásticas, estatales y de las órdenes militares; fue diputado en varios periodos (1837-9 por Salamanca; 1840 por Granada; 1853 por Madrid).

El Ducado de Gor aprovechó la venta de tierras y edificios de manos muertas para conseguir inmensas propiedades agrícolas repartidas por toda España, pero principalmente por el antiguo Reino de Granada. A finales del siglo XIX disponían de cortijos, tierras calmas y olivares en casi todos los términos municipales; su administrador controlaba no menos de seis mil familias de colonos en sus tierras. En los catastros aparecen fincas a su nombre principalmente en las siguientes poblaciones: Granada, Güéjar Sierra, Armilla, Churriana, Cúllar Vega, Caparacena, Guadix, Gor, Pedro Martínez, Colomera, Algarinejo, Purullana, Dehesas de Guadix, Iznalloz, Bejarín, Luchena, Fonelas, etc., etc.

En Granada capital poseyeron casa en la Carrera del Darro, en la Plaza de Bibarrambla justo al lado del Arco de las Orejas, en la calle Méndez Núñez (actual Reyes Católicos). En 1855-6 levantaron dos casas en la calle Mesones, entre las antiguas travesías de Lineros y Bodegón. Y, sobre todo, tenían su antiguo palacio en la Plaza de los Girones.

No obstante, las dos posesiones más importantes que poseyeron en Granada fueron el Alcázar Genil y el Monasterio e iglesia de los Escolapios. El primero de ellos continuó siendo una casa de recreo a las afueras de la ciudad, rodeada de frescas alamedas y la Naumaquia como gran alberca para riego de cultivos. Los Duques de Gor modificaron la estructura del Alcázar almohade al añadirle los dos cuerpos laterales que hoy subsisten pegados a la qubba original del siglo XIII, además del templete de entrada. Esta amplia zona agrícola fue llamada durante muchos años las Huertas del Duque de Gor.



Alcázar Genil, “Casa del Duque de Gor”, a principios del siglo XX.


Iglesia y Monasterio de los Escolapios, que fueron propiedad del Ducado de Gor.


Esquema de las dos casas que levantaron los Duques de Gor en la calle Mesones (1855-6).

Un panteón ducal en los Escolapios

Cada vez que un Duque de Gor o su consorte fallecen, sus cadáveres son trasladados hasta el panteón familiar de la iglesia de los Escolapios de Granada. El motivo es que la iglesia de San José de Calasanz fue convertida en panteón familiar del Ducado de Gor cuando fue adquirida por la familia a finales del primer tercio del siglo XIX, tras su compra durante la Desamortización. El II Duque compró el Monasterio y la iglesia adjunta. Salvaron de la piqueta ambos edificios, contrariamente a lo ocurrido con otros muchos edificios históricos de Granada. Los reformaron para restaurar después la comunidad de Escolapios. La cesión a la comunidad religiosa incluyó la condición de habilitar una cripta bajo el altar mayor en la cual son guardados los cadáveres de los Duques de Gor y sus familiares. Justo antes de la escalinata está situada la bajada a la cripta. La trampilla está disimulada bajo una alfombra.

Cada vez que un Duque de Gor o su consorte fallecen, sus cadáveres son trasladados hasta el panteón familiar de la iglesia de los Escolapios de Granada. El motivo es que la iglesia de San José de Calasanz fue convertida en panteón familiar del Ducado de Gor cuando fue adquirida por la familia a finales del primer tercio del siglo XIX, tras su compra durante la Desamortización

En un lateral de la iglesia de San José de Calasanz existe una especie de altar ciego, donde resaltan dos enormes placas de mármol explicando que esta parroquia guarda el panteón del Ducado de Gor.  El primer Duque de Gor que fue enterrado allí, en 1859, fue el segundo de la saga, el que fue diputado y engrosador del patrimonio familiar en la primera mitad del siglo XIX. El III Duque, fallecido en Granada, también fue incinerado en este panteón en 1877. La placa en su memoria bien recuerda que esta iglesia y convento era de su propiedad por aquella fecha. En esta cripta descansan también los cadáveres del IV Duque (nuestro primer deportista olímpico) y el V (fallecido en 1963).



Bajo la alfombra se encuentra el acceso a la cripta del panteón del Ducado de Gor.


Placas en la Iglesia de San José de Calasanz que recuerdan quienes eran sus propietarios y tienen aquí su panteón familiar desde 1859.

El nuevo Palacio y la imponente biblioteca

Mauricio Álvarez -el esgrimista olímpico de 1900 y IV Duque de Gor- estuvo muy ligado a Granada desde que recibiera el título y herencia de su tío, fallecido en 1877. Una de sus primeras actuaciones urbanísticas en Granada consistió en derribar la vieja casona que tenía esta familia nobiliaria en la Plaza de los Girones, número 4. Y proceder a levantar otro edifico mucho más moderno y funcional. Aquel palacio era conocido por los eruditos desde finales del siglo XIX por albergar una de las más importantes bibliotecas privadas de Granada, lugar de citas de literatos y eruditos decimonónicos y albores del XX.

El maestro de obras encargado de levantar el nuevo edificio fue Francisco Giménez Arévalo, sin duda el arquitecto que estaba de moda por entones en Granada. El inicio del proyecto del nuevo palacio arrancó en 1882 y no se vio concluido hasta 1898. El sistema constructivo adoptó técnicas modernas a base de ladrillo prensado, muros de carga y madera. Tiene remates en piedra en jambas y cornisas. Se trata de un edificio funcional, señorial, en torno a un patio. Pero, sin duda, destaca el espacio dedicado a la impresionante biblioteca que fue acumulado el Señorío-Ducado de Gor desde el siglo XVII. El Archivo de Miguel Giménez Yanguas conserva la planimetría utilizada por su abuelo para levantar el edificio.

La Biblioteca del Duque de Gor tiene su origen en la Granada del siglo XVII. Fue fundada por Pedro Verdugo de Albornoz y Ursúa, corregidor de la ciudad. Esta rama descendía directamente del rey Pedro I el Cruel, asentados en Granada tras la conquista en 1492. En 1649 recibió un lote de libros enviado desde Roma por su tío el cardenal Gil de Albornoz. Pero no se puede calificar de verdadera biblioteca hasta 1720, cuando Alonso Verdugo de Castilla, III Conde de Torrepalma, la ubicó en su casa solariega de la calle Santisimo (junto a Carrera del Darro)

La Biblioteca del Duque de Gor tiene su origen en la Granada del siglo XVII. Fue fundada por Pedro Verdugo de Albornoz y Ursúa, corregidor de la ciudad. Esta rama descendía directamente del rey Pedro I el Cruel, asentados en Granada tras la conquista en 1492. En 1649 recibió un lote de libros enviado desde Roma por su tío el cardenal Gil de Albornoz. Pero no se puede calificar de verdadera biblioteca hasta 1720, cuando Alonso Verdugo de Castilla, III Conde de Torrepalma, la ubicó en su casa solariega de la calle Santísimo (junto a Carrera del Darro). La Biblioteca fue trasladada al viejo palacio de la Plaza de los Girones por el II Duque de Gor, en fecha desconocida, pero suponemos que debió ser entre 1825 y 185 en que ostentó el título.

Fue acrecentada por el III Duque hasta su fallecimiento en 1877. A finales del siglo XIX, la Biblioteca atesoraba algo más de 20.000 volúmenes. La parte más vistosa estuvo situada en la sala derecha, según se entra, que da a la Plaza de los Girones. Contenía 149 manuscritos, 80 incunables (el más antiguo de 1492), impresos de los siglos XVI a XIX, originales de Góngora, Quevedo, Soto de Rojas, etc. En ella elaboraron varios estudios los poetas y escritores de la Generación del 27, principalmente Dámaso Alonso.

La Biblioteca del Ducado de Gor era considerada la más importante de Granada entre las  privadas. Pero en 1962, tras el fallecimiento del V Duque, fue vendida a Bartolomé March Servera. Éste la trasladó a su Fundación de Madrid, donde quedó repartida entre la sede de la calle Miguel Ángel, su edificio de Palma de Mallorca y el Seminario de Madrid.

El Palacio de los Duque de Gor fue vendido posteriormente a la Comunidad religiosa de Mercedarias, que lo tienen asociado a su centro de enseñanza.





Palacio del Duque de Gor en la Plaza de los Girones de Granada, acabado en 1898 según proyecto de Giménez Arévalo. Debajo, escudo de armas del Ducado.


Planos del Palacio (hoy colegio de Mercedarias), levantado entre 1882 y 1898 por Giménez Arévalo. AMGY.

La rocambolesca muerte del IV Duque de Gor

El deportista olímpico y IV Duque de Gor se fue convirtiendo poco a poco en noble absentista. Pasaba más tiempo en Madrid que en Granada, a pesar de tener una galería de esgrima para entrenar en el bajo del Palacio de Plaza de los Girones. Pero su cercanía a la Casa Real le aconsejaba estar próximo al monarca. Aparece con frecuencia en la prensa de la época participando en actividades propias de su gentilohombría (caza, caballos, esgrima) y los negocios. En el caso de Granada, tuvo inversiones relacionadas con la agricultura, los saltos de electricidad y el negocio azucarero. Era miembro destacado de la Real Maestranza de Caballería de Granada.

La mala suerte se le cruzó a las cinco y media de la tarde del 24 de febrero de 1930. Mauricio Álvarez tenía 65 años; circulaba en su coche por la calle Barquillo de Madrid. Iba acompañado por su hermano Manuel, Conde de Lérida. La mala suerte quiso que se le cruzara un peatón de 61 años, de nombre Eugenio Gancedo Velasco

La mala suerte se le cruzó a las cinco y media de la tarde del 24 de febrero de 1930. Mauricio Álvarez tenía 65 años; circulaba en su coche por la calle Barquillo de Madrid. Iba acompañado por su hermano Manuel, Conde de Lérida. La mala suerte quiso que se le cruzara un peatón de 61 años, de nombre Eugenio Gancedo Velasco. El hombre cayó al suelo y una rueda le pasó por encima de la cabeza. Los dos ocupantes del vehículo auxiliaron al herido y le llevaron en su coche hasta la casa de socorro del distrito de Hospicio. Los médicos nada pudieron hacer por el atropellado, ya que tenía una fractura en la base del cráneo. Falleció a los pocos minutos.

En la puerta de la casa de socorro esperaban impacientes el IV Duque de Gor y su hermano Manuel. Cuando les dieron la mala noticia de que el peatón había fallecido, Mauricio Álvarez se sintió indispuesto y cayó desplomado al suelo. Un derrame cerebral se lo llevó por delante. No pudo superar la impresión de saber que su coche había matado a un hombre.

El cadáver del Duque de Gor y primer deportista olímpico español fue trasladado a Granada para recibir sepultura en el panteón familiar de la iglesia de San José de Calasanz. La crónica de su entierro publicada en El Defensor de Granada nos relata la impresionante comitiva fúnebre que organizaron. Su entierro tuvo lugar la mañana del 27 de febrero; hubo misa en San Matías; cientos de alumnos de los Escolapios, miles de colonos, decenas de nobles, etc. formaron una larga comitiva fúnebre que portó a hombros el lujoso féretro hasta su panteón familiar en la iglesia de San José de Calasanz. Allí descansa para siempre el primer atleta olímpico español.





Noticia de ABC que recoge la muerte del IV Duque de Gor, y esquela en El Defensor de Granada.