Campaña de la Junta de Andalucía de prevención y protección ante terremotos.
MENSAJE DE DAVID GALADÍ

David Galadí: "Hoy nuestra voz los recuerda y los canta. Porque no estarán del todo muertos mientras sigamos recordando la injusticia que se los llevó antes de tiempo"

Ciudadanía - María Andrade - Jueves, 20 de Agosto de 2026
Mensaje de apoyo David Galadí a los participantes en el Último Paseo 2026, en homenaje a Federico García Lorca y a todas las víctimas del franquismo.

David Galadí Enríquez, sobrino nieto de Paco Galadí Melgar, sindicalista asesinado por el fascismo:

Joaquín Arcollas Cabezas, Paco Galadí Melgar, Dióscoro Galindo González, Federico García Lorca. Dos defensores de los derechos de la clase obrera, un maestro que educaba a la infancia en la libertad y el respeto, y un poeta del pueblo, el más importante del siglo pasado.A los cuatro, como escribió Machado, «se les vio caminando entre fusiles por una calle larga y salir al campo frío, aún con estrellas, de la madrugada».

Cuatro nombres, de cuatro personas que hicieron este camino, su último paseo, hace ahora justo noventa años. Cuatro entre miles en Granada. Cuatro entre decenas de miles en Andalucía. Cuatro entre cientos de miles por toda España. Su lugar de decanso está por aquí, en algún lugar de este entorno. En el barranco de Víznar está el de otros cientos de víctimas. Y en fosas innumerables de toda España, conocidas o no, se halla el lugar final de descanso de tantos miles que no deben caer en el olvido. 

Lo escribió Mario Benedetti: «Están en algún sitio, concertados, desconcertados, sordos, buscándose, buscándonos». El cantante Daniel Viglietti, también uruguayo, cantó, con letra de Circe Maia, una de sus canciones más recordadas, dedicada a las personas desaparecidas por la violencia política fascista en Uruguay y en América del Sur. Por detrás de mi voz - escucha, escucha otra voz canta. Viene de atrás, de lejos; viene de sepultadas bocas, y canta.Dicen que no están muertos - escúchalos, escucha mientras se alza la voz que los recuerda y canta. 

Hoy nuestra voz es esa que se alza, los recuerda y los canta. Porque no estarán del todo muertos mientras sigamos recordando la injusticia que se los llevó antes de tiempo, y que convirtió a Granada, Andalucía, España, en un páramo de represión y angustia que todavía nos aterroriza, porque sabemos lo fácil que es que el horror regrese. 

«Antoñito, vete con mamá». Fueron las últimas palabras que Antonio Galadí Callejas, hijo de Paco Galadí Melgar, oyó decir a su padre antes de que los falangistas se lo llevaran a rastras camino del último paseo, tras la delación de un enlace. Sus siguientes palabras sólo las tendremos el día que se encuentre su fosa, y las dirán sus restos y los de sus compañeros, su camarada del sindicato Joaquín, el maestro de Pulianas Dióscoro, el poeta de Fuente Vaqueros Federico. 

Volviendo a Mario Benedetti en su poema «Desaparecidos»: Cuando empezaron a desaparecer como el oasis en los espejismos, a desaparecer sin últimas palabras, tenían en sus manos los trocitos de cosas que querían. Están en algún sitio, nube o tumba. Están en algún sitio, estoy seguro, allá en el sur del alma. Son cuatro, son cientos, son miles, son cientos de miles. Y somos nosotros, quienes estamos aquí reunidos, quienes seguimos pronunciando, cantando, recordando, sus últimas palabras. 

Y debemos seguir cantando, con Circe Maia y Daniel Viglietti, que ahora viven en nuestras miradas: No son solo memoria, son vida abierta, son camino que empieza y que nos llama. También debemos preguntarnos qué significa que hoy nos encontremos aquí, noventa años después, clamando, año tras año, contra la misma injusticia.