'21 julio de 1970, la huelga del setenta'

Huelga de la Construcción de 1970: El día 21 de julio de 1970 la policía antidisturbios franquista de Granada, apoyada con efectivos de una unidad especial venida de la localidad jienense de Linares, disolvió a tiro limpio la manifestación de trabajadores de la construcción que reclamaban pacíficamente la firma de un convenio colectivo para el sector, hasta ese momento inexistente. Como consecuencia de la criminal actuación policial fueron abatidos a tiros los trabajadores Antonio Huertas Remigio, de 21 años de Maracena, Cristobal Ibáñez Encinas, de 43, de Granada y padre de cuatro hijos y Manuel Sánchez Mesa, de 27, de Armilla. Según un testigo presencial que participó en las movilizaciones, vivió los acontecimientos y padeció sus consecuencias José Ortiz Márquez (Pepe Mármoles para los amigos) encarcelado un año en la Prisión Modelo de Barcelona y posteriormente exiliado en Alemania y Holanda, hoy ya fallecido, los disparos que acabaron con la vida de una de estas personas asesinadas se hicieron desde el despacho del director de trabajo de la OSE (Organización Sindical Española conocida popularmente como el sindicato vertical franquista) posteriormente renombrada AISS (Asociación Internacional de la Seguridad Social), con sede en el edificio sindical de Avda de la Constitución (entonces llamada Avenida Calvo Sotelo). Más tarde, en el periodo democrático con la aprobación de la Ley de Libertad Sindical, en ese edificio estuvieron ubicadas las sedes de los sindicatos CGT, CCOO y UGT hasta que a principios de este siglo, se trasladan a su ubicación actual.
En la comisión negociadora, reunida la noche anterior, un conocido constructor franquista (Antonio Saenz de Tejada), dueño de una empresa de materiales de construcción y representante de la patronal en la mesa de negociación, ante la postura firme e inquebrantable de los representantes de los trabajadores de mantener la huelga y no ceder al chantaje de la patronal, que exigía la vuelta al trabajo para llegar a cualquier tipo de acuerdo, manifestó, en clara actitud desafiante y amenazante a los represantes de los trabajadores: "...esto lo que que hace falta es acabarlo ya como sea..." Al dia siguiente se consumó la amenaza y la respuesta fue ejemplarizante, tres trabajadores fueron asesinados por disparos de la policía y un número indeterminado de ellos (más de cien según se comentaba entre las organizaciones clandestinas (PCE y CCOO) y grupos de base (HOAC) que protagonizaron la protesta), pues muchos ante el riesgo de ser detenidos evitaron acercarse a los hospitales para ser atendidos, fueron heridos de diversa consideración.
Tres trabajadores fueron asesinados por disparos de la policía. Así es como el criminal dictador fascista Francisco Franco trató desde el primer día hasta su muerte a la clase trabajadora, "a tiros"
Así es como el criminal dictador fascista Francisco Franco trató desde el primer día hasta su muerte a la clase trabajadora, “a tiros”. Nunca se llevó a cabo ningún tipo de investigación para esclarecer lo sucedido, quiénes fueron los responsables de la masacre y cuáles los autores materiales de los disparos. Poco tiempo más tarde y después de varios días de ocultación de los asesinatos (no se permitió ni a los familiares la asistencia a los entierros de los asesinados), de tergiversación de lo sucedido (desde el primer momento se responsabilizó a los trabajadores de la violencia y de la brutalidad policial) y de una feroz represión contra las movilizaciones y las protestas que se sucedieron contra los responsables politicos y policiales del régimen por todo lo acontecido.
Maracena entera, localidad de Antonio Huertas, se echó a la calle y se cerraron todos los comercios, y en la misa que se celebró en la iglesia, puesto que no se permitió ni a los familiares realizar ningún tipo de funeral, estuvo todo el pueblo a las puertas de la iglesia, entre otros motivos porque fue ocupada por la policía y la guardia civil y el que posteriormente sería secretario general de la Unión Provincial de CCOO, José Cid de la Rosa, asistía esposado y rodeado de policías de paisano.
Del mismo modo, en la ciudad de Granada las protestas se sucedieron hasta tal punto que varios sacerdotes (entre ellos Antonio Quitián, el que fuera cura párroco de Tózar durante 15 años, en ese momento ya destinado en la parroquia de La Virgencica, (el famoso barrio de chabolas en la carretera de Maracena próximo al Cerrillo) junto a un numeroso grupo de activistas sindicales (unos trescientos, entre los que se encontraban los militantes de CCOO en la clandestinidad Manuel Sánchez "Manolillo Sanchez" El Rubio de la Virgencica, Juan Gálvez "Juanillo", Luis Cervilla "El Cervilla", José López Ávila "El Abuelito", José Ortiz "Pepe Mármoles" y otras personas más de la HOAC), se encerraba durante varios días en la Catedral exigiendo responsabilidades a los dirigentes políticos y la libertad de los detenidos. Unos días despues se firmaba el primer Convenio Colectivo del Sector de la Construcción de Granada que durante mucho tiempo (quizá en la actualidad continue) ha sido el convenio de referencia en todo el estado español, el que tiene los salarios más altos y el que más y mejores derechos contempla para los trabajadores afectados por él.
No podemos permitir que ahora vengan los descendientes de los criminales (PP y VOX), a desprestigiar y a criminalizar a los trabajadores y a sus organizaciones sindicales con todo tipo de infamias, patrañas y mentiras
El que se conmemore una fecha tan emblemática como esta cobra hoy una gran importancia, no solamente por lo que pueda suponer para la recuperación de la memoria histórica y para que no se olvide a las víctimas, sino porque no podemos permitir que ahora vengan los descendientes de los criminales (PP y VOX), a desprestigiar y a criminalizar a los trabajadores y a sus organizaciones sindicales con todo tipo de infamias, patrañas y mentiras.
En recuerdo y homenaje al valor y al arrojo de los trabajadores de la construcción y especialmente de estas personas víctimas, desde el año 2004 el día 21 de julio fue declarado no laborable en el sector de la construcción en Granada y su provincia y cada año se realiza una concentración frente al monumento que se levantó en su memoria en la Plaza de La Caleta, en la Avenida de La Constitución y al que este año también estamos convocados.
Es muy importante que las generaciones mas jóvenes sepan, al menos, cómo sus padres y abuelos consiguieron que la patronal del sector les reconociera por ley los salarios y los derechos laborales que hoy ellos disfrutan y que esto le costó la vida a Antonio, a Cristóbal (este ya activista militante de las CCOO en la clandestinidad) y a Manuel. Por todo ello, ni olvido ni perdón, exigimos verdad, justicia, reparación y no repetición. ¡Que vivan las luchas de la clase obrera¡






























