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Maltratadores de bicicletas

Blog - Óptica trapezoidal - Esther Ontiveros - Jueves, 7 de Diciembre de 2017
Bicicletas de Ofo arrojadas al cauce urbano del río Genil.
P.V.M.
Bicicletas de Ofo arrojadas al cauce urbano del río Genil.

Es improbable que leas esto porque es improbable que leas, a secas. Tanto menos un periódico serio como el que publica este artículo. Pero quién sabe, internet ha democratizado tanto el acceso a la información que quizá entre la basura que se apila en tu cabeza tropieces por error con la lectura de estas letras y quién sabe si obra en ti el milagro del discernimiento.

Debes saber que la destrucción no es antídoto contra tu impotencia, física o mental, por lo que urge que dejes de practicarla. Yo sé que ejerces la violencia frente a objetos inertes consciente de que hacerlo contra seres vivos, plantas, animales o personas te podría traer consecuencias más graves que no estás dispuesto a asumir, como tampoco estás dispuesto a asumir que dentro de ti habita un maltratador/a. Dícese de una persona que maltrata. Sí, chico o chica. Lo eres.

Confieso que me debato entre considerarte más necio que peligroso o viceversa. Y aunque también me invade cierta pena por lo miserable de una existencia marcada por el placer de hacer daño, voy a esconder este sentimiento para desatar en este artículo mi absoluto desprecio a ti y a la impronta que dejas en tus actos: la devastación.

Eres de los que cree que el acceso a lo público es sinónimo de gratuidad porque conseguiste pasar por la escuela sin que la escuela pasara por ti, así que desconoces cómo funciona el Estado de Bienestar. Te iba a explicar que no hay nada por lo que no pagues en esta vida pero estoy segura de que a estas alturas el hecho de que en toda tu existencia no hayas aportado absolutamente nada provechoso a la sociedad te ha convencido de todo lo que te rodea es un regalo.

A pesar de que el mundo, esta ciudad, sería un lugar mejor si no estuvieras en ella, sé que debo convivir contigo y con tus destrozos. Así que lejos de abandonarme a la desolación me empeño en transitar por el sendero luminoso de la esperanza. Te empujaré a los lados para que no interrumpas el camino de todos los ciudadanos que no se rinden a la dificultad de combatir la Granada infestada de carcoma, empeñada en convertir cualquier iniciativa novedosa en serrín para mojar los charcos.

Chico, chica, vive, deja vivir. Lee, viaja, ve al cine, charla, escucha, debate, defiende, discrepa, ríe, llora, grita, salta, bebe, come, …pero no jodas. No así. 

Soy periodista, mamá, runner, flexitariana y... obstinadamente reflexiva. Me dedico a la comunicación corporativa y escribo un blog sobre vida sana. Si me dejas... te engancho a todo. Sígueme.

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